La de Ricardo Garibay, una prosa vital: Josefina Estrada

Ediciones Cal y Arena presenta, en un volumen de 700 páginas, una buena muestra del trabajo literario y periodístico del autor hidalguense.
“Como pocos, construyó el lenguaje del mexicano más común”, afirma la antologadora.
“Como pocos, construyó el lenguaje del mexicano más común”, afirma la antologadora. (Rocío Vázquez)

México

El primer contacto de Josefina Estrada con la obra de Ricardo Garibay se produjo desde sus años universitarios: se encontró con El gobierno del cuerpo y desde aquel momento se dio a la tarea de recopilar todo lo que hallara en su camino de los libros del hidalguense; incluso, en San Luis Potosí descubrió una primera edición de Beber el cáliz y con ello sorprendió hasta al mismo Garibay.

De ahí su interés, a unos meses de cumplirse el 15 aniversario de la partida del escritor (ocurrida el 3 de mayo de 1999), de ofrecer una compilación de algunas de las facetas más importantes en la vida literaria y periodística de Ricardo Garibay, a través de una antología con la que se inicia la colección Esenciales del XX, impulsada por ediciones Cal y Arena.

“Este acercamiento personal que tengo con la literatura y el periodismo me permite reconocer que él es un maestro y entusiasmarme en elegir las mejores piezas que consideré representativas del género y de su maestría. Pude elegir lo más brillante, lo mejor terminado y, de esa manera, perfeccionarlo”, a decir de Josefina Estrada, encargada de la selección y el prólogo del volumen.

Al reflexionar acerca de la trascendencia de la obra de Garibay, la también escritora destaca la facultad que llegó a tener en
la recreación de los personajes populares, en particular a partir de su habla: “Como pocos, construyó el lenguaje del mexicano más común y no hablo solo
de las clases bajas, también están las clases altas, las niñas bien. Todo esto muy bien reproducido, hasta con gente que él trató”.

La compiladora recuerda que en la década de los 80 del siglo XX, Garibay se dedicó a hacer retratos de mujeres de clase media alta, a quienes de alguna manera convirtió en personajes de la cultura mexicana.

“Pero también estaba su capacidad para el diálogo, aunque conforme publicaba y pasaban los años, a él ya no le interesó eso. Demostró que puede recrear muy bien el habla nerviosa, simpática, insólita de algunos homosexuales, y lo hizo maravillosamente, como lo realizó en su reportaje de Acapulco, donde se metió a algunos bares y reflejó toda esa pirotecnia del lenguaje.”

PARA LOS JÓVENES

Para seleccionar las 700 páginas reunidas en la antología, Estrada se basó en los 10 tomos publicados por Océano de las Obras reunidas de Ricardo Garibay, donde conoció algunos textos que nunca había tenido, e incluso algunos los leyó por primera vez, como sus crónicas del sexenio de Luis Echeverría.

“Se trata de textos que debían volver a circular, no solo las crónicas, sino incluso textos de viaje, por lo que en el prólogo trato de enmarcarlos por sexenio, a fin de darnos cuenta cómo hay sexenios en los que publica muchos libros y cómo sube esa cantidad.

“Toda obra siempre está enmarcada en un momento histórico y social, y el escritor no necesariamente tiene que estarnos recordando de qué época habla, sino simplemente narrar. Pero si de entrada digo cuándo fue escrita, se entiende cómo estaba nuestra historia, nuestra libertad de expresión y el lector se ubica mejor”, dice Estrada.

En pocas palabras, se trata de un volumen que apuesta por reunir textos clave de Garibay para que los lectores, especialmente los jóvenes, puedan conocer esta obra, y de alguna forma, reconocerse en ella.

“Él no publicó en libro muchos de los artículos de los 12 años que estuvo en Excélsior, durante el tiempo de Díaz Ordaz y Echeverría, donde sí hacía análisis político; en todos los libros que he leído, no hay artículos parecidos, lo que me hace suponer que siguen sin recopilarse.”

A final de cuentas, se trata de un reconocimiento de que la obra de Ricardo Garibay aún podría ser recuperada y que, sobre todo, tiene mucho qué decir a las nuevas generaciones de lectores: una mirada vigente por donde se le mire.

CRÓNICA VIGENTE

-La apuesta de la Antología de Ricardo Garibay es por difundir una obra difícil de leer en su totalidad, sobre todo de hallarla, porque muchos de esos libros ya ni siquiera existen en la biblioteca de Garibay, de acuerdo con Josefina Estrada, quien valoró el ojo
de la editorial, “la apuesta que hizo Rafael Pérez Gay al reconocer que esto hacía falta”.

La antología no contiene ni novela ni teatro, porque Estrada consideró que era difícil poner fragmentos; generalmente se tiene que ofrecer una síntesis, “y además pienso que el manejo del lenguaje se ve ampliamente reflejado en los otros géneros que elegí”.

“Cada vez más vigente será, porque la crónica de buena factura, conforme pasa el tiempo, se convierte en un documento histórico, social, mientras que para otros puede servir como un documento para la investigación. No será una prosa que envejezca, sino una prosa vital para quienes gustamos del periodismo y la literatura”, dice Estrada.

Así, desde la perspectiva de la antologadora, ningún periodista y cronista debe ignorar la lectura de Garibay. Y los novelistas, los narradores, también pueden aprender la altura literaria que alcanza su obra, “el manejo de los adjetivos, la recreación de atmósferas. Garibay posee una prosa poderosa, vital, enérgica”.