Rezago en el aseguramiento de bienes patrimoniales

“No existe una verdadera cultura” al respecto, “las instituciones lo hacen porque es un requisito en sus manuales”, asegura especialista en derecho del arte.
El Museo de Historia (que aparece en la imagen) y el de Antropología, tienen el valor más alto.
El Museo de Historia (que aparece en la imagen) y el de Antropología, tienen el valor más alto. (René Soto)

México

¿Cuánto valen las 8 mil piezas del Museo Nacional de Antropología e Historia? La pregunta es arqueológicamente ociosa para un lugar que resguarda, por citar una de las piezas más famosas, la máscara de jade del Dios Murciélago. Pero es pertinente para el Instituto Nacional de Antropología (INAH), que tasó al museo en 2 mil 500 millones de pesos.

¿Para qué?  Para poder asegurarlo.

En 2012 el INAH gastó 135 millones 121 mil pesos en seguros según el Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2012. Es mucho si se compara con los apenas 25 millones que se destinarán en 2014 para el mantenimiento de 13 sitios arqueológicos mayas en Quintana Roo. Pero es poco si se toma en cuenta lo que protegen: patrimonio cuyo valor es imposible de determinar.

La cifra representó 3.4 por ciento del presupuesto total del instituto en 2012. En el Programa Anual de Aseguramiento Integral de Bienes Patrimoniales, el INAH establece montos base para el cálculo de las primas de los seguros de sus museos.

El de Antropología es el más alto (el de Historia tiene el mismo valor) mientras que el Museo Nacional de las Culturas, en cuyas paredes está el único mural de nacionalismo revolucionario pintado por Rufino Tamayo, aparece con un valor de 800 millones de pesos.

En caso de siniestro, pérdida o robo, señala que 3 mil 500 millones de pesos es lo más que llegaría a pagar la aseguradora al INAH. Para obras de arte específicas y objetos de difícil o imposible reposición, la cifra es de mil 500 millones de pesos.

El problema no es que el pago de seguros de patrimonio sea dinero mal gastado, sino mal invertido. Por lo menos en México donde, explica Marcela Arredondo, especialista en derecho del arte, “no existe una verdadera cultura del aseguramiento del arte, las instituciones lo hacen porque es un requisito en sus manuales”.

En efecto, en una solicitud de información sobre su colección de arte, la Presidencia de la República informó a través de la Ley de Transparencia que “todos los bienes a cargo o en uso (de esa dependencia) se encuentran debidamente asegurados”. Pagó para los periodos 2006 y 2007 a Seguros Comercial América 70 millones de pesos. ¿El problema? Que el avalúo de la obra no se actualiza, por lo que no se sabe exactamente el valor de las piezas aseguradas y que, según hizo público la propia Presidencia en 2004, incluye cuadros de José Luis Cuevas, Juan Soriano, Silvia Ordóñez y Miguel Castro Leñero, entre otros.

A través Instituto Federal de Acceso a la Información, la dependencia se negó a publicar el precio de la obra y el valor de los seguros. Este caso no es el único que confirma el dicho de Marcela Arredondo. “El problema —agrega la investigadora— es que no se entiende la finalidad y los beneficios que podría tener un seguro para colecciones privadas  y públicas”.

El informe mencionado derivó en seis recomendaciones para el INAH, algunas de carácter tan elemental como la elaboración de un inventario de los riesgos y su determinación crítica, la identificación del impacto real y probabilidad de ocurrencia, determinación de la concentración de riesgos en las regiones y análisis de los controles de cada riesgo”.

“En México somos más correctivos que preventivos”, dice Igal Rubinstein, director general de Seguros S, en una frase que resume bien el panorama que presentó esa fiscalización.

Esa es la cultura que se debe cambiar. Ciertamente las eventualidades o daños que afectan a este patrimonio en nuestro país son muy bajas. No enfrenta, por ejemplo robo con violencia como el que se registró el 5 de enero del año pasado en el museo Bergen Kunstmuseum, en Noruega, en el que desaparecieron 25 valiosas obras de arte chino.

Hoy, el aseguramiento de arte ya no va enfocado a resarcir daños, como si fuera una casa o un coche. Arredondo explica que una obra bien asegurada tiene un mejor futuro tanto en el mercado del arte como en su difusión.

Asegurar arte se debe convertir en un arte. Así, el dinero que se paga por concepto de seguros en México ya no debe orientarse solo a siniestros (de los cuales el INAH por cierto reportó 78 en el rubro de daños y transporte) sino que deben incluirse cláusulas de gestión e intercambio cultural, por ejemplo.  

Para asegurar obras

99% de quienes tienen obras no las asegura.

Establecer el valor de una obra (certificado de valor).

El valor depende del nombre del autor, si es reconocido, si ya falleció.

Elegir la póliza (por tipo de riesgo, por ejemplo).

5% del valor de la obra, costo anual de una póliza.