Eko ilustra el 'Quijote' para Restless

Se publicará en agosto en formato impreso y lo distribuirá Simon and Schuster en el mundo de habla inglesa; también habrá versión digital.

México

La editorial estadunidense Restless Books lanzará una serie dedicada a los clásicos. Cada volumen irá acompañado de nuevas ilustraciones, cronología y videos. El primero será el Quijote, edición conmemorativa por los 400 años de la publicación de la segunda parte de la novela y por los 400 de la muerte de Cervantes (y de Shakespeare, a conmemorarse en 2016). La introducción es de Ilan Stavans (profesor en Amherst College, Massachusetts) y las ilustraciones son de Eko, quien ha realizado veinte grabados en madera. Se publicará en agosto en formato impreso y lo distribuirá Simon and Schuster en todo el mundo de habla inglesa; también habrá versión digital.

Para enfrentar el reto, en una tradición con grandes artistas como Doré, Picasso, Dalí y muchos más, Eko decidió hacer a un lado la iconografía clásica y partir de lo que fuera creando en su mente la lectura directa del Quijote. Una historia delirante generó así 20 grabados delirantes. "Las anécdotas son invenciones de la fantástica imaginación del personaje. Se las atribuye a la locura porque la creación entonces estaba circunscrita a la teología. El del Quijote es un ejercicio de creación pura que nos inspira", dice Eko.

—¿Cómo enfocaste tu trabajo?

—En mis grabados el personaje del Quijote es la mano perdida de Cervantes. Esa gran pérdida es la que está generando miles cosas en el trazo. Nunca nos reponemos de ese tipo de pérdidas, que siguen teniendo una poderosísima presencia.

—Supongo que revisaste la iconografía ya clásica.

—Lo hice. Daumier fue el primero, luego le sigue Doré, quien acuña como con troquel la imagen que tenemos del Quijote: viejo, flaco... Después vienen interpretaciones mucho más audaces, como las de Dalí o Picasso, basadas en los primeros grabados. Esto nos dice que los artistas que se han metido al Quijote no están viendo al Quijote: ven a otros artistas hacer el Quijote. Es un diálogo que lleva varios siglos y que no se acaba. A mí no me interesó entrar en esa tradición. Tengo mi propio Quijote, que no se parece a los anteriores, no es el que está en las tiendas de souvenirs. No sé si va a gustar, pero es el mío. Yo me metí directamente al texto y a encontrar todo lo que descubrió la mano perdida de Cervantes, esa que desapareció o se volvió una especie de muñón o garra, con un arcabuzazo.

—¿Cuándo leíste por vez primera Don Quijote?

—Fue en una excelente edición de Aguilar, impresa en papel Biblia. Me costó mucho trabajo el lenguaje, no muy accesible para mí en ese momento, a los once años. Lo más sorprendente es que me reía con las canalladas de Don Quijote a Sancho, cuando éste se quejaba de que tenía hambre y su señor lo agarraba a ramazos. No entendía yo nada, pero me reía con esas extravagancias.

Amante apasionado

—¿Cuál es tu relación con la novela? —se le pregunta a Ilan Stavans, quien hace algunos años tradujo al spanglish el primer capítulo de Don Quijote.

—Soy un amante apasionado del Quijote. Lo releo cada año y tengo una amplia colección personal de ediciones en múltiples lenguas. También lo enseño, en una lectura talmúdica, en uno de mis cursos. Este septiembre publicaré en inglés una histórica cultural titulada Quixote: The Novel and the World (Norton) sobre cómo la novela llegó a convertirse en un fenómeno mundial durante cuatro siglos.

—¿Cuál es la versión al inglés que se recupera en la edición conmemorativa?

—Hay 22 traducciones completas del Quijote al inglés. Con la excepción de la Biblia, ningún libro ha sido traducido más veces al idioma de Shakespeare. Todas, salvo una, fueron hechas por hombres; y la mayor parte de los traductores han sido británicos. La versión que a mí me parece más auténtica, más cerca del original, con mayor ritmo y agudeza, es la de John Ormsby y esa es la que usaremos.

—El Quijote tiene el peso de ser considerado un libro clásico, pieza de adorno en muchas casas, como la Biblia.

—Mark Twain escribió una vez que un clásico es un libro que todos conocen pero que nadie lee. Yo agregaría que un clásico es un libro capaz de gestar una civilización, por no decir una nación y una religión. El Quijote ha hecho las tres cosas.

—El Quijote influye directamente en Laurence Sterne y su Tristram Shandy, ¿dónde ha dejado su huella más profunda en lengua inglesa?

—La huella del Quijote en inglés es infinita. George Washington tenía un ejemplar en su biblioteca y era uno de los libros preferidos de Thomas Jefferson; William Faulkner, en la entrevista en Paris Review, dice que lo leía una vez al año; Melville escribió un poema al respecto; Mark Twain la usó como modelo en Huckleberry Finn. John Dos Passos prometió reescribirla sin lograrlo; John Barth la considera la novela fundacional de Occidente; John Steinbeck hace mención a ella en múltiples ocasiones; Nabokov hablaba de ella a quien quisiera escucharlo, y forzaba a sus alumnos a hacerlo, aunque le parecía un "libro cruel"... Don Quijote y Sancho son la base de R2D2 y C3PO en Star Wars y de Ernie y Bert en Plaza Sésamo. Orson Welles quiso adaptar la novela al cine. Esperando a Godot, la obra de Beckett, está inspirada en el Quijote, lo mismo que el personaje Sherlock Holmes.