Restauración deficiente a máscara de Tutankamón

El ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, y el restaurador alemán Christian Eckmann reconocieron el daño causado a la figura, pero le restaron gravedad.
La reliquia egipcia.
La reliquia egipcia. (Khaled Elfiqi/EFE)

El Cairo

Las autoridades egipcias reconocieron una restauración defectuosa de la barba de la máscara de Tutankamón, que se conserva en el museo de El Cairo, después de que ésta se despegara tras un accidente.

En rueda de prensa, el ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, y el restaurador alemán Christian Eckmann reconocieron el daño causado a la figura, pero le restaron gravedad.

Eckmann precisó que el deterioro, ocasionado por una resina “epoxy” que se utilizó para adherir de nuevo la barba al rostro, “puede ser reversible”.

Los restauradores “usaron un material conocido como irreversible, pero en realidad no lo es en el sentido original de la palabra. Es difícil de revertir. Es una operación importante, pero puede hacerse”, dijo Eckmann.

Subrayó que la máscara “podría haberse restaurado mejor de lo que se hizo”; sin embargo, defendió el material utilizado para volver a pegar la barba que, en su opinión, suele ser habitual en ciertos casos, pese a que exista un debate sobre su uso.

Señaló que se instauró un comité de expertos que se ocupará de los nuevos trabajos.

Hace dos días, en declaraciones al diario egipcio Al Ahram Online, Al Damati explicó que la barba estaba fijada y no podía ser desplazada. Además, el director del museo, Mahmud el Halwayi, negó las acusaciones sobre el daño y afirmó que la figura estaba “sana y salva” y que no le ocurrió nada.

El accidente que despegó la barba tuvo lugar en agosto de 2014, durante unas obras realizadas para cambiar la iluminación del museo.

Se intentó pegar en un primer momento con otro adhesivo pero, al no funcionar, los restauradores del Museo Egipcio de El Cairo se decantaron por la resina “epoxy”.

La barba llevaba adherida a la figura de Tutankamón desde 1944, 22 años después de que la máscara fuera hallada por el arqueólogo Howard Carter con la perilla separada del rostro, precisó Eckmann.