Respeto a la gente que suena honesta, afirma Greg Osby

El músico visitó la Ciudad de México, donde  fue parte del jurado de un concurso de jazz.
Se pronuncia contra los fanfarrones del instrumento.
Se pronuncia contra los fanfarrones del instrumento. (Clay Patrick McBride)

México

Greg Osby se toma la música muy en serio; tal vez por eso, su diversidad de propuestas no es tan conocida como debiera. Los promotores, en lugar de arriesgarse con este saxofonista que constantemente experimenta, buscan músicos que, instalados en la zona de confort, atraen a un público más grande.

Osby estuvo en la Escuela Nacional de Música de la Ciudad de México como jurado del Concurso Panamericano de Saxofón Jazz, además de dar un concierto y una clase maestra.

En su página electrónica refiere que un saxofonista —que no ganó— le pidió evaluar su forma de tocar. Fue crítico al referirle que sus compañeros de jurado, “tal vez buscaban más fuegos de artificio y más proyección visual. Para ser honesto, probablemente hubiera tocado exactamente como tú. No creo en el recurrir excesivamente a movimientos del cuerpo y expresiones faciales, chillidos, respiración circular, gruñidos, tocar altísimo durante mucho tiempo, usar multifónicos, golpeteos con la lengua, sostener las notas altas excesivamente o cualquier otro tipo de fanfarroneo…”.

Osby dice en entrevista con MILENIO “el sonido de los saxofonistas jóvenes es más global. La gente tiene acceso global a la música, así que toca igual. La clave está en los maestros saxofonistas más viejos, que son muy importantes en el desarrollo de los jóvenes. Si les dan la dirección y los materiales adecuados, pueden lograr una buena trayectoria”.

El músico ha grabado en sellos como JMT, Blue Note y ahora Inner Circle Label, su propia compañía. Esto es un cambio en la industria y el mercado. Ahora, dice “está mucho más saturado: todo mundo tiene su propia compañía, lo que es confuso para los consumidores porque no saben qué comprar. Cualquiera con dinero va a un estudio y hace un disco, pero no siempre es bueno. Muchos músicos hacen discos de forma prematura, antes de haberse desarrollado, lo que empeora las cosas. Antes la gente no tenía un contrato de grabación a menos  de que fuera muy destacada”.

Lograr reconocimiento con una música que apela más a la creatividad que a las modas es cada vez más duro, dice Osby: “Siempre ha sido difícil cuando tienes tu propia voz, cuando no suenas como nadie más y tratas de seguir tu propia dirección. Eso es más difícil que hacer lo que la gente espera que hagas con las cosas usuales, haciendo música que no ofenda a nadie. Eso es mucho más fácil. Respeto más la música de la gente que tiene idea de quién quiere ser, porque suena real, honesta, avanzada, al contrario de tratar de complacer el gusto de la gente”.

Se ha dicho que el jazz es la única forma de arte verdaderamente estadunidense: “Esto solía ser cierto —indica Osby—, pero ahora el jazz es una música puramente global. Todos tocan a su modo: tienen el influjo de la estética estadunidense, pero también usan su folclor, su música tradicional, lo que vuelve a la música más rica. Me gusta más ir a Rusia, a Perú o Alemania y tocar con gente que no conozco, pero podemos tener una plataforma similar en la que podemos trabajar armónicamente. Eso para mí es algo maravilloso”.