Rescatan mural de 43 años en la Facultad de Computación UAP

La obra manifiesta dos filosofías en paredes frontales: el socialismo y el capitalismo
Armando Ortega Orozco, discípulo del muralista David Alfaro Siqueiros, es el encargado de la restauración.
Armando Ortega Orozco, discípulo del muralista David Alfaro Siqueiros, es el encargado de la restauración. (Foto: Especial)

Puebla

Con una vida de 43 años, el mural del vestíbulo del edificio de laboratorios de la Facultad de Ciencias de la Computación (FCC) de la Universidad Autónoma de Puebla, pintado al fresco, está en proceso de restauración a cargo de Armando Ortega Orozco, autor de la obra y quien fuera discípulo de David Alfaro Siqueiros.

El mural, situado en el edificio 104D de Ciudad Universitaria, presenta dos filosofías en paredes frontales: el socialismo y el capitalismo, donde el artista a manera de biblias pintadas dejó huella sobre qué significaron ambos conceptos hace cuatro décadas; el socialismo aún sin comprenderse del todo.

En entrevista, el maestro Ortega Orozco, recordó que en un inicio se pensó construir un vitral decorativo en la FCC:

"La idea de nosotros era el futuro de la universidad, en ese momento era la UAP, entonces esa autonomía la veíamos muy relacionada con la autonomía de México, con cierta independencia de algunas instituciones como el Instituto Politécnico Nacional. Yo creo que de ahí surgió la idea de hacer un vitral gigante donde se viera la posibilidad de la patria con su ciencia y arte, el cual iba a ser muy interesante".

Sin embargo corría la década de 1970, un tiempo de crisis en el país y la Institución, por lo que no se llevó a cabo la elaboración del vitral, en cambio se colocaron andamios y se comenzó a pintar en los muros. Antonio Pujol –pintor mexicano-, sugirió a Ortega Orozco reconsiderar el tema de la patria, "sino que el mural a desarrollar tuviera dos posibilidades: el capitalismo y el socialismo".

Así el Artista plasmó en una pared a héroes mexicanos y del mundo, quienes hicieron posible que la economía, ciencia e historia tuvieran grandes avances; se aprecian así a Carlos Marx, Aquiles Serdán y Joel Arriaga, este último destacado intelectual revolucionario y quien fuera director de la preparatoria Benito Juárez de la UAP, así como militante y dirigente del Partido Comunista en el estado de Puebla.

A lo lejos el espectador también puede observar el nacimiento de la cinematografía, aplicaciones científicas como la computación y los satélites, así como la liberación de la mujer, un conflicto aún sin resolver por la maternidad e igualdad.

Por otro lado, en el muro frontal se encuentra el capitalismo con la ciudad en llamas, fábricas, sangre, los obreros colgados, el progreso representado como aplastar a los demás, sacrificios, lagunas mentales, prostitución y burocracia, el oro es la clave. "Aunque pareciera ser la parte oscura del hombre, es un tema que gusta mucho. En realidad el muralismo siempre fue un problema que habría que hablar con biblias pintadas. Esto es como nuestro infierno, nos empieza a gustar; el capitalismo impera en el deseo del dinero", expresó.

En síntesis, "el mural es la historia de la Universidad en los años 70, es la fotografía, su historia, lo que se debatía, pensaba y por lo que se peleaban los estudiantes", indicó Silvia Tinoco, escultora de cerámica y esposa del Muralista-restaurador.

Armando Ortega Orozco destacó que la comunidad universitaria debe estar orgullosa por defender un mural –aún sin título- de tal magnitud:

"Qué bueno que tienen un mural que defender...Es un mural muy grande, en ninguna escuela del mundo se tiene un mural parecido a éste", subrayó.

Camino hacia la restauración

El mural tiene su origen en la iniciativa de estudiantes de Economía, quienes en los años sesenta compartían las instalaciones de la actual Facultad de Ciencias de la Computación con alumnos de otras unidades académicas. Más tarde, el inmueble fue ocupado por el posgrado de Ciencias Químicas.

Se realizaron las gestiones pertinentes y en 2011 el edificio 104D de C. U. formó parte de la infraestructura de la Facultad de Ciencias de la Computación, por lo que comenzó su remodelación y por ende el rescate del mural, iniciando con su restauración el año pasado.

Encontrar al autor de la obra fue un proceso difícil, ya que no estaba presente su firma, pero en la indagación se descubrió que el artista fue discípulo de Siqueiros y es familiar de los Orozco, hecho que fue una gran sorpresa. Es por eso que nuevamente se invitó al maestro Armando Ortega para el proceso de restauración, explicó Marcos González Flores, Director de la Facultad de Ciencias de la Computación.

En una primera visita, Ortega Orozco acudió a la FCC a valorar la situación actual del mural donde se observaron huecos y detalles técnicos que salieron a flote al momento de la limpieza y que mostraron el deterioro del mural a causa de la utilización de materiales de construcción distintos a los originales y espacios en blanco, correspondientes a ventanas que se cerraron, por ejemplo.

En una segunda visita, del 25 de diciembre al 7 de enero, hizo algunos retoques generales, realizó bosquejos y pintó las paredes blancas, para integrar las nuevas cenefas (vestigios históricos) con el resto del mural.

Recientemente, el Muralista volvió, por tercera ocasión, a la Máxima Casa de Estudios en Puebla para retocar la parte inferior de esta muestra artística de gran calidad. En estas visitas el Maestro Ortega Orozco acudió acompañado de su esposa Silvia Tinoco, quien trabaja la cerámica y le ayudó a detectar la humedad, huecos en la pared y a matizar algunas partes del mural.

El Director de la Facultad de Ciencias de la Computación dijo que el proceso de restauración tomará de seis a siete meses, debido al deterioro del mural y porque el artista realiza todo el proceso de manera minuciosa, por pinceladas, acción que le da un gran valor cultural al mural.

Por otra parte, Marcos González resaltó el apoyo del Rector Alfonso Esparza Ortiz, quien se preocupó por conservar dicho mural y brindó los recursos necesarios para ver esta restauración concretada. Al final "será una obra digna de presumir", resaltó.

La restauración del mural nunca acabará. "Jamás estos dos murales van a estar acabados porque siempre habrá aspectos que plasmar, aquí –en el capitalismo- faltarán catástrofes", afirmó el Muralista y agregó que una vez finalizada su labor, los universitarios que transiten hacia los laboratorios de la FCC verán este mural cuya lectura debe ser "espiritual: hay luz, hay sombras, hay una diosificación de un concepto".

Acerca del autor

El escultor y pintor Armando Ortega Orozco es discípulo del reconocido pintor y exponente del muralismo nacional David Alfaro Siqueiros y tiene un parentesco lejano con el muralista Pascual Orozco.

Fue alumno de la Escuela la Esmeralda y tuvo como maestros a Fernando Leal, Fernando Castro Pacheco y Pablo Esteban O'Higgins. Estudio igualmente en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, donde tuvo como profesores a Luis Ortiz Monasterio e Ignacio Asúnsolo. Actualmente trabaja proyectos en el Instituto Nacional de Arte e Historia (INAH) y es maestro en el Instituto Politécnico Nacional.

Ha recibido varios premios y ha proyectado, ejecutado y coordinado varios murales, al igual que esculturas monumentales. También ha tenido un sin fin de exposiciones individuales tanto en México como en el extranjero.

Una de sus participaciones fue en 1960 en el Concurso Nacional Estudiantil de Artes Plásticas, con el tema "La Revolución Mexicana, sus realizaciones y sus ideales a los cincuenta años de consumada", que se realizó en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, donde obtuvo el primer premio con el proyecto escultórico monumental "Aniversario de la Revolución Mexicana", realizado en yeso.

Asimismo obtuvo mención honorífica con la escultura monumental titulada "La Paloma de la Paz", en la Primera Bienal Nacional de Escultura organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en 1962.