Reparan corazones infartados con trasplantes de células

Cada persona recibe hasta 35 millones de unidades para regenerar el tejido cardiaco dañado; el material orgánico es donado por individuos que son sometidos a cirugías de ese órgano.
Equipo responsable de la nueva terapia.
Equipo responsable de la nueva terapia. (Fernando Alvarado/EFE)

Madrid

Utilizar células cardiacas de donantes para tratar el corazón dañado por un infarto es una primicia mundial realizada en el hospital español Gregorio Marañón, en Madrid, el cual utilizó por primera vez en la historia dicha opción terapéutica y la probó en siete personas que evolucionan favorablemente.

"En el marco de este ensayo clínico se tratarán en total 55 pacientes. Actualmente ya se han intervenido a siete enfermos, cuya evolución es muy favorable pese a que presentaban una afectación grave del tejido cardiaco", informaron los médicos responables.

"Es la primera vez que se administran este tipo de células para reparar el daño provocado tras un infarto agudo de miocardio con una afectación grave del tejido cardiaco (...) Se trata de un ensayo pionero en el mundo", señaló el hospital en un comunicado.

Estas células "no proceden del paciente, sino que se obtienen del corazón de donantes, se procesan y se almacenan" antes de ser utilizadas, explicó Francisco Fernández-Ávila, jefe del servicio de cardiología del hospital Gregorio Marañón, en el comunicado.

Su ventaja consiste en no tener que "esperar las cuatro u ocho semanas que podría durar el procesado de las células del propio paciente", precisó, subrayando que además la nueva opción "permite la selección de donantes cuyas células tengan un mayor potencial reparador".

Su evolución, que es muy favorable, ha permitido constatar que estas células se pueden administrar, con total seguridad y de forma sencilla, en pacientes cuya situación es grave, según el doctor Fernández-Avilés.

En esta primera fase se ha comprobado que la dosis empleada no produce "ninguna toxicidad, ni daño al tejido cardiaco, ni problemas de tolerancia e inmunología", según Fernández-Avilés.

Obtenidas del tejido cardiaco de donantes, "desechado durante intervenciones quirúrgicas tales como cirugías valvulares", estas células propician una mejor reparación del tejido cardiaco dañado por un infarto que si procedieran de otras fuentes, explicó.

Antes de ser procesadas "son estudiadas exhaustivamente, limitándose el proceso de producción exclusivamente a aquellas que funcionan de forma óptima", multiplicándolas después hasta alcanzar "la dosis necesaria, que es de 35 millones por paciente", detalló.

Las células se administran mediante una arteria coronaria, "un procedimiento seguro y sencillo similar a la realización de una angioplastia", según los médicos. El mecanismo consiste "en producir nuevo tejido cardiaco por activación de la capacidad regenerativa del propio corazón".

El perfil del paciente es el de una persona que ha sufrido un gran infarto, con una afectación grave del tejido cardiaco y con mayor riesgo de padecer una insuficiencia cardiaca. Este tipo de infartados representan 20 por ciento del total.

El paciente debe recibir las células siete días después de haber sufrido el ataque al corazón, "cuando el efecto cardio-reparador puede ser más eficaz".

El especialista dejó claro que este tratamiento "no es para tratar la insuficiencia cardiaca, sino para prevenirla, pretende actuar sobre el tamaño de la cicatriz y la evolución de la forma".

Esta terapia no es tan efectiva en pacientes que ya tienen una alteración crónica del tejido cardiaco, porque, según el experto, "cuanto más se aleja uno del episodio agudo la posibilidad de que las células solas hagan algo va disminuyendo de una forma rápida".

Abundó que la conclusión del ensayo clínico a los 55 pacientes podría ser a finales de 2016.

Con el apoyo financiero de la Unión Europea, el ensayo lo realiza en España el grupo privado Genetrix y está coordinado por el hospital Gregorio Marañon con una veintena de organismos europeos.

Piden más recursos contra la depresión

En materia de salud mental se requieren más recursos, pues en México se destina 2 por ciento del presupuesto de la Secretaría de Hacienda federal en ese rubro, a pesar de que la depresión es el padecimiento que más ausentismo laboral genera, dijo la experta Cecilia Bautista.

La subdirectora de Enseñanza, Investigación y Capacitación del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, señaló que también se necesita crear un sistema de primer nivel para realizar labores de prevención, tratamiento y rehabilitación de pacientes con esa enfermedad.

Mencionó que en Campeche, Tlaxcala y Yucatán se registra el índice más alto de suicidios en el país originados en su mayoría por depresión.

Al hablar en la edición 19 de las jornadas de actualización académica, indicó que en el país la depresión es la enfermedad mental más frecuente en las mujeres, aunque también afecta a los hombres y que en este sector dicho mal se manifiesta a través del uso y abuso de sustancias ilegales o drogas.

Abundó que en el servicio de urgencia de dicho hospital se atienden actualmente a 4 mil personas por problemas de depresión y 4 mil más en el servicio externo.(Notimex/México)