Reencuentro entre Remedios Varo y Leonora Carrington

Una última charla entre las pintoras surrealistas Leonora Carrington y Remedios Varo es el motor de la puesta en escena Remedios para Leonora.
La escenificación hace al espectador observar los miedos de ambas pintoras.
La escenificación hace al espectador observar los miedos de ambas pintoras. (Especial)

Ciudad de México

Una última charla entre las pintoras surrealistas Leonora Carrington (1917-2011) y Remedios Varo (1908-1963) es el motor de la puesta en escena Remedios para Leonora, obra en la que ambos personajes recuerdan sus estancias en conventos, sus amantes, la estrecha relación de amistad que construyeron y las vicisitudes de vivir bajo el nazismo y el franquismo.

Escrita por Estela Leñero, la pieza se presentará en el Circulo Teatral como un reencuentro conclusivo entre las dos pintoras exiliadas en México. La directora Gema Aparicio explica que se trata de una obra sobre los alcances de la amistad entre dos mujeres que inquietaron a su generación por su amplia libertad pictórica.

"La obra trata de estas dos mujeres que realizaron grandes aportaciones al arte y que en México recibieron muchas ideas. Pero tratamos de poner énfasis en sus procesos creativos que, como el de todos los artistas, está muy ligado a su vida privada. Para ellas la pintura fue el espacio donde pudieron plasmar su mundo interior", dice Aparicio a MILENIO.

Atrapada en una torre, Carrington convoca a su difunta amiga Remedios Varo, con quien irá recordando las experiencias del exilio y las provocadoras vidas que mantuvieron.

Como artificio teatral, Remedios es 50 años más joven que Carrington. Inician el diálogo pintando en el suelo Bordando el manto terrestre, uno de las obras más célebres de Varo. Esta es la forma en la que se da a entender que la torre no es sino un "sueño" de Carrington, que irá transmutando en los lugares más representativos para cada una y con eso poder acceder a la reflexión y el juicio entre las pintoras.

La escenificación hace al espectador observar los miedos de ambas: por un lado Carrington temiendo y extrañando lo que va quedando atrás, así como los terrores originados por su enclaustramiento en un hospital psiquiátrico en Santander tras su huida de una España a punto de ser invadida por los nazis. Por el otro, Varo se ve incapaz de enfrentarse a su propio escrutinio y a las consecuencias de sus decisiones, lo que provoca una actitud infantil en ella.

Al hablar se darán cuenta de que la experiencia no es en realidad un sueño sino el instante en que Carrington muera, por lo que recurrirán a conjuros y juegos mentales para tratar de escapar de la torre.

"Es una reflexión sobre la vida, el instante, de estar con alguien y cómo eso es hermoso", dice la directora al explicar que las dos surrealistas no tienen su encuentro en medio de un entorno onírico casualmente. Aparicio retomó la teoría surrealista del sueño como una extensión de la vida y la parte esencial de la creación artística, lo que da como resultado la capacidad de mostrar a sus dos protagonistas como amantes, intelectuales e incluso brujas.

La obra, que cuenta con el diseño escénico de Gabriela Jiménez y las actuaciones de Gabriela Betancourt y Bertha Vega, será escenificada los miércoles a las 20:30 hasta el 31 de agosto en El Circulo Teatral, Veracruz 107, col. Condesa.