Relatos y demonios de Joaquín-Armando Chacón

Todos llevamos en nuestro interior al diablo y al ángel, “y escogemos por un lado o por el otro en determinado momento”, dice el autor.
“Escribo todos los días uno o dos poemas, al siguiente rompo tres...”
“Escribo todos los días uno o dos poemas, al siguiente rompo tres...” (Jorge Carballo)

México

De niño fue campeón de boxeo en la categoría de mosca júnior en la ciudad de Chihuahua y a escala estatal; no siguió ese camino, pero de siempre se ha mostrado cercano al futbol americano o al beisbol, "cuando empieza la serie mundial todo se me olvida", cuenta el escritor.

Pero ya escribía "desde antes de escribir". A los 16 años de edad, Joaquín-Armando Chacón decidió abandonar su natal Chihuahua con la idea de estudiar teatro, pero se dio cuenta de que no era el mejor camino. Luego se dedicó a escribir guiones para cine, incluso participó con uno en el Concurso de Cine Experimental y nada, o mejor dicho todo: se dio cuenta que la escritura era lo suyo.

"Soy provinciano y aún me siento provinciano, pero a los 16 años de edad vine a México con la idea de estudiar teatro; tuve muy buenos maestros, me quedó sobre todo el recuerdo de Josefina Hernández, de Sergio Magaña y un poco de Emilio Carballido..., pero yo escribía desde antes, sin saber que escribía".

Una parte de su pasado que se entreteje, de distintas formas, en los relatos que conforman el libro Breve tiempo del imposible (Ediciones Cal y Arena, 2016), donde el escritor de origen chihuahuense muestra a demonios que lo han acompañado a lo largo de su vida.

"La escritura es todo: ¿qué es el aire para un pájaro? Para mí la escritura mi manera de ser, de comunicarme. Empecé a leer muy temprano, a los siete u ocho años de edad leí a Faulkner, aunque no le entendí nada, y después me encontré a Hemingway. Escribía cuentos y novelas, aunque soy más novelista que cuentista".

Joaquín-Armando Chacón (Chihuahua, 1944) es autor de títulos como Los largos días, Las amarras terrestres, El recuento de los daños o Los días ajenos/novelas rotas: un escritor que ha preferido mantenerse alejado de las capillas culturales, por más que Víctor Hugo Rascón Banda la integrara en el "Cartel de Chihuahua".

El poeta que no es

"Escribo todos los días uno o dos poemas, al siguiente rompo tres, porque no soy poeta, pero me gusta. Este libro (Breve tiempo del imposible) nació un poco así: entre dos novelas, una a punto de terminar y la otra sí terminada y arreglada, sentí que necesitaba tiempo para descansar y me puse a escribir los cuentos, aunque no son los únicos que tengo, tengo más que no van a ser publicados porque no me gustaron, porque no llegué a la médula de lo que quería".

Joaquín-Armando Chacón reconoce que muchos de los personajes de los cuentos han sido sorprendidos por el acercamiento de un demonio personal, pero en especial son breves historias que se sustentan en una tradición más norteamericana o europea del cuento, donde el personaje es quien conduce todo el relato.

"Estos cuentos no son de final de knock out, como decía Cortázar, sino de personajes. Y estos personajes hasta ahí llegaban: para qué iba a contar más cosas de ellos, si eso es lo que interesó. En el relato Breve tiempo del imposible, el personaje principal no es el narrador, sino son las dos personas que lo platican y eso es lo que conocen de él. No llegamos a conocer más".

Personajes que, en algún momento de sus vidas, reciben la visita de sus propios demonios y cambian su manera de ser, al final, asegura el escritor, todos llevamos en nuestro interior al diablo y al ángel, "y escogemos por un lado o por el otro en determinado momento".

"Hay monstruos que se convierten en artistas. Debido a esos artistas que son monstruos, la humanidad va creciendo: Van Gogh, Rimbaud... eran monstruos, pero la gente cotidiana también tiene esos arranques", asegura Joaquín-Armando Chacón.

"Breve tiempo del imposible" se presenta mañana, a las 19:30 horas, en la Casa del Poeta “Ramón López Velarde” (Álvaro Obregón 73, colonia Roma), con los comentarios de Anamari Gomís, Hernán Lara Zavala y Alejandro González Acosta.