Regresa el tótem a Chapultepec

Regalada por Canadá al pueblo mexicano en 1960 e inaugurada en 1962, la obra regresará a su sitio original el próximo 23 de octubre.
La pieza es obra del artista indígena Mongo Martins.
La pieza es obra del artista indígena Mongo Martins. (Especial)

México

Hace poco más de medio siglo, el gobierno de Canadá le regaló a México un tótem perteneciente a la comunidad de las Primeras Naciones Kwakwaka’wakw, de la región de British Columbia, como parte de las conmemoraciones del 150 aniversario de la Independencia de este país.

Con el tiempo la pieza —tallada por el artista indígena Mongo Martins— se deterioró. El grafiti, las lluvias, el polvo y el viento hicieron que sus colores desaparecieran y que el tótem perdiera vistosidad.

Por lo anterior la embajada de Canadá en México, la Cámara de Comercio de Canadá (Cancham) y el gobierno de la Ciudad de México decidieron restaurar la pieza; una vez concluidas las labores correspondientes, el tótem será presentado públicamente el 23 de octubre a las 17:00 horas en la parte sur-poniente del Bosque de Chapultepec, a espaldas de la residencia oficial de Los Pinos, donde fue colocada originalmente.

Laurie Cole, primera secretaria encargada de Asuntos Públicos de la  embajada canadiense, cuenta que la preservación de esta obra se hace en el contexto del 70 aniversario de las relaciones diplomáticas México-Canadá: “Como es un año muy especial, quisimos hacer algo con el tótem, el cual encontramos en un estado de descuido”.

En entrevista con MILENIO, comenta que la obra fue regalada en 1960 e inaugurada dos años después. Desde su presentación ha estado expuesta a condiciones ambientales cambiantes y complicadas. Para la remoción de la pieza —de 11 metros de alto por uno de diámetro—, la embajada contrató los servicios de Andrew Todd, especialista restaurador de tótems.

“Él vino en octubre de 2011 para hacer una evaluación de la obra. Estuvo una semana. La encontró muy deteriorada por el clima, la contaminación, los insectos y la pintura. Propuso un plan de trabajo, el cual inició la última semana de mayo de 2014 y duró seis”, menciona.

El proceso de restauración consistió en la limpieza en seco y con agua para eliminar el polvo y las marcas de grafiti que tenía el tótem; la aplicación de fungicida contra plagas e insectos, y la consolidación y estabilización de la escultura con trozos y aserrín de madera de cedro rojo traído desde Canadá.

Asimismo, luego de investigar los colores originales de la pieza se aplicó una pintura base y varias capas de color negro, rojo, verde, blanco y amarillo, y se instaló una cubierta de zinc en su cresta para proteger la masa y estructura de esta sección que fue la que más deterioro sufrió.

Una vez que se concluyó con el trabajo de restauración, se realizó el levantamiento del tótem sobre una base nueva, colocándose en el mismo lugar donde estaba originalmente, pero con una orientación hacia el este. El cambio se debió a que para las culturas milenarias el este representa un nuevo comienzo, dice Cole.

“Para la aplicación de la pintura contamos con la participación de un joven artista canadiense indígena, Thomas Wamiss, que pertenece a la comunidad de las Primeras Naciones Kwakwaka’wakw, y con Sergio Johnny Reyes, artista mexicano especialista en alebrijes”, argumenta la diplomática.

Los tótems en general cuentan distintas historias de los pueblos indígenas, sus linajes y distintas festividades. Éste, sin embargo, no rescata ninguna en particular, pero las figuras que tiene se encuentran dentro de la tradición oral de la cultura Kwakwaka’wakw, recuerda.

“En el tótem canadiense que restauramos aparecen cuatro figuras: la primera es la del Pájaro del Trueno, ubicado en la cresta de la obra y que aparece en las leyendas de los Kwakwaka’wakw; la segunda es una nutria. La tercera es una serpiente bicéfala que también se encuentra en los cuentos originarios de las comunidades indígenas. Y la cuarta es un hombre de cedro”, explica Laurie Cole.

British Columbia es la provincia de Canadá donde mejores tótems se producen, por eso su gobierno fue a buscar la pieza a esa zona del país para regalársela a México, recuerda.

Colaboración empresarial

David Robillard, presidente de la Cámara de Comercio de Canadá, cuenta que su participación en la restauración del tótem fue a partir de la solicitud que les hizo la embajada de Canadá, por la cual participaron unas 21 empresas. Entre ellas están Reichmann International, Air Canadá, Bombardier, Scotiabank, Apotex, Canadian Pacific y Canadian National.

El tótem es un símbolo de la cultura canadiense, de los pueblos indígenas. Originalmente, cuando Canadá le regaló la obra al pueblo de México “adquirió una responsabilidad moral, y de esa manera debe asegurarse que futuras generaciones disfruten de su esplendor”, menciona.

El proyecto de restauración costó alrededor de medio millón de pesos. En él estuvo involucrado el nieto de Mongo Martins, para asegurar el respeto que el gobierno canadiense le tiene a este tipo de figuras.