Registrar la época de caos, parte de labor de cronistas

Los relatos acerca de lo sucedido en pueblos y comunidades de la entidad complementan la documentación del acontecer diario a través de los medios de comunicación, opinan.
Linares padeció, al igual que buena parte del estado, incidentes que trastocaron su cotidianeidad.
Linares padeció, al igual que buena parte del estado, incidentes que trastocaron su cotidianeidad. (Roberto Alanís)

Monterrey

Ante el panorama que vivió Nuevo León, ¿incumbe a los cronistas escribir y reseñar lo sucedido en los pueblos de Nuevo León durante los tiempos de inseguridad?

Bajo el lema: “Según lo que tengo visto y andado”, cronistas opinan sobre si deben escribir lo que sucedió en sus pueblos en medio del ambiente de inseguridad.

Israel Pedraza Garza, cronista de Lampazos de Naranjo; Armando Leal Ríos, de Linares, y Napoleón Nevares Pequeño, de Hualahuises, relataron que las crónicas servirán para que los lectores entiendan cómo vivieron las comunidades el fenómeno de la violencia producto del crimen organizado.

Sus relatos se unirán al recuento diario hecho por periodistas de todo el estado aunado a los libros sobre el narcotráfico editados en un lapso no mayor a diez años.

“Tiene que escribirse, Lampazos vivió momentos muy difíciles; tenemos que dejar un legado al futuro”, explicó Israel Pedraza Garza.

TENIENDO CUIDADO

A partir de 2006, la inseguridad empezó a ser protagonista en periódicos locales y nacionales.

Algunos cronistas son claros al señalar que tienen “años” de no visitar sus pueblos, en gran medida por los riesgos de manejar por carreteras interestatales.

Si bien Hualahuises no se distinguió por ser un municipio con problemas relacionados con el narcotráfico, Nevárez Pequeño aclara que en su vocación como cronista está obligado a escribir lo que acontece en su comunidad.

El cronista puede escribir de fiestas patronales, personajes importantes de la comunidad o la inauguración de obras para el desarrollo del pueblo, pero tampoco puede cerrar los ojos a situaciones que afecten el día a día de sus habitantes.

Sin embargo, aclaró que el texto del cronista debe ser más apegado a lo narrativo o literario y no tanto al diario acontecer, labor que ya realizan los medios de comunicación.

“Tenemos que ser muy cuidadosos con lo que se escribe. El cronista tiene mucho qué registrar, pero no podemos cerrar los ojos ante una realidad que cambió a nuestras comunidades”, expuso.

NI LA PRIMERA NI LA ÚLTIMA

“En los pueblitos del norte siempre ha corrido la sangre”, dice el verso. La suerte está echada en “Pistoleros famosos”,  canción de Julián Garza interpretada por los Cadetes de Linares en 1980.

La realidad histórica de los pueblos de Nuevo León indica que éste no es el primer episodio de violencia desmedida que se registra.

Desde las disputas entre españoles e indígenas, la invasión norteamericana de 1846 o los problemas con los contrabandistas del siglo XIX, se confirma que la sangre siempre ha corrido por estas tierras.

“Con la Revolución ya había ‘levantones’: se robaban toda clase de animales, incluso a las mujeres para que les apoyaran en sus labores diarias. También fue trágica la intervención norteamericana, por ejemplo”, comenta Nevárez Pequeño.

LA RESPUESTA: LA CULTURA

Linares fue otro de los municipios de Nuevo León que vio afectada su rutina por el ambiente de violencia de los últimos años. Sin embargo, encontraron la respuesta rápidamente: la cultura.

Primero con la música al piano de Alberto González, que realizaba sus noches bohemias en la plaza principal aunque no hubiera peatones. Después se consiguió que la banda municipal diera conciertos todos los jueves y domingo, y poco a poco la gente regresó a su plaza, como lo indica Armando Leal Ríos.

“Las plazas públicas son los espacios donde la gente siempre hacía catársis de sus problemas. Siempre hemos tenido problemas: en la Intervención norteamericana, en la Francesa o en la Revolución pero la plaza pública siempre fue el espacio para generar confianza en la comunidad”.

Como presidente de la Asociación Estatal de Cronistas Municipales “José P. Saldaña”,  Leal Ríos indicó que en los años recientes se han realizado actividades en municipios como Mina, Montemorelos, Linares, Marín o Cadereyta, por citar algunos.