Redescubrir a Garro

Bien hace el trabajo selectivo e introductorio de Geney Beltrán Félix al no incluir en esta nueva antología de Elena Garro (1916-1998).
Elena Garro. Antología, Cal y  Arena, México, 2016, 684 pp.
Elena Garro. Antología, Cal y Arena, México, 2016, 684 pp. (Especial)

México

Bien hace el trabajo selectivo e introductorio de Geney Beltrán Félix al no incluir en esta nueva antología de Elena Garro (1916-1998) Los recuerdos del porvenir, y sí cinco piezas teatrales, 12 cuentos y cuatro novelas, pues de lo que se trata es de presentarnos una narradora constante, original, imaginativa y que completó una obra esencial en la literatura mexicana del siglo XX.

Puede que sea la misma Garro el principal obstáculo para leerla de manera cabal. “Imaginadora de historias”, no cesó de escribir tercamente y sin importarle las consecuentes ediciones. Los años pasaban y poco se conocía de la autora de Los recuerdos…, con la que en 1963 obtuviera el premio Xavier Villaurrutia y la aprobación general, esa gran novela que Emmanuel Carballo caracterizaría con los dones de la levedad, la gracia y la alegría.

“La novela más autobiográfica que he escrito”, dijo Garro, si bien las obras ahora antologadas por Beltrán Félix reflejen también los abruptos caminos que la autora anduvor tras su salida del país después de los acontecimientos de 1968, y que se resumen en el cuento “Andamos huyendo Lola”, donde se “desglosa con un prurito obsesivo los estados de suspicacia, miedo y penuria que conocen las protagonistas”, anota el prologuista. ¿No fueron experiencias similares las vividas por Garro —y su hija Helena— durante años, hasta su vuelta al país en 1993, e incluso después?

Historia que se repite en estos nuevos títulos (lejana ya Los recuerdos…) donde, en efecto, nos encontramos a “la mujer perseguida por fuerzas de cariz siniestro que la hunden en la desolación, la paranoia, el encierro y la pobreza”, mujer que se enfrenta siempre en desventaja a las relaciones de pareja.

Mezquindades y recriminaciones, desavenencias de padres, separación de esposos, parejas destruidas, resume el prólogo, se repetirán en estos títulos de Garro, entrañas también de su quehacer literario. El lugar para que personajes de gran humanidad evoquen el pasado y ensanchen un rencor que se vuelve “recuerdo del porvenir por los siglos de los siglos”.

Esta antología es una oportunidad para redescubrir la obra de Garro, para estudios más justos y panorámicos (recuerda Beltrán Félix que durante la ausencia de la autora “la atención de la crítica fue menos generosa, rayando en la frialdad y el ninguneo; no llegaron los grandes premios literarios por su trayectoria, y ella siguió siendo, como narradora, nada más la —estudiada, leída, reeditada— gran novelista de Los recuerdos del porvenir”) y una manera de conmemorar el centenario de su nacimiento.