Recuperan música y baile de finales del virreinato

El documento, originario de Chalco, México, contiene casi 300 piezas instrumentales con sus instrucciones coreográficas.
Casilda Madrazo (bailarina) y Manuel Armijo (guitarrista).
Casilda Madrazo (bailarina) y Manuel Armijo (guitarrista). (Martín Serafín )

México

Cuando el Grupo Segrel preparaba un programa sobre la música de la Independencia de México, su investigación topó con algo que llamó su atención: el Manuscrito de Joseph María García. Preservado por el Southwest Museum de Los Ángeles, California, es uno de los documentos más ricos sobre la música y la danza que se ejecutaban en las postrimerías del siglo XVIII en México.

El Manuscrito de Joseph María García —bautizado con el nombre de su primer dueño—, proveniente de Chalco, México, contiene casi 300 piezas instrumentales relacionadas con la práctica de la danza en México a finales del virreinato. Parte de este material ha sido incluido en el disco Un sarao en Chalco, donde el Grupo Segrel da nueva vida a una música que se escuchaba y se bailaba 240 años atrás a través de suites que congregan varias piezas. El álbum incluye cuatro sones, también documentados en fuentes históricas y que provienen de una misma época y zona cultural. Por ejemplo, una de las piezas habla de las chinampas de Chalco.

En las notas del disco, Manuel Mejía Armijo, ejecutante de la guitarra barroca y líder del Grupo Segrel, escribe que el proyecto “es una danza en pareja, si se nos permite la alegoría, que anima el amor por la tierra, puesto que Chalco se extiende en la ribera de la cuenca lacustre más entrañable a la mexicanidad”. El guitarrista dice en entrevista que al revisar a fondo el documento de Joseph María García advirtieron su riqueza musical, amén de que hace referencia a su unión con la danza, terreno en el que Grupo Segrel ha desarrollado su propuesta. “En el documento vienen las melodías de las danzas y unas instrucciones coreográficas de cada una de las piezas. Conseguimos la copia fotográfica del libro completo y decidimos que había que hacer un trabajo especial sobre eso”.

Al documento se le conoce también como Manuscrito Hague, porque fue donado al Southwest Museum por la norteamericana Eleanor Hague, indica el músico. “No fue propiamente una musicóloga, porque en su tiempo no existía esta disciplina académica, aunque sí gente que se dedicaba a esta labor. Difundía sobre todo la música del sur de Estados Unidos, aunque si hablamos del sur de California, es imposible desligar esa música con la del centro de México porque éste irradió culturalmente no sólo a la República Mexicana, sino a esa zona de Estados Unidos”.

Para Manuel Mejía Armijo, interpretar la música del Manuscrito de Joseph María García es lo más importante, sin importar donde se guarde el documento original. “Hay que celebrar que está tan bien conservado y sea muy accesible. Hay que utilizarlo, darle vida”.

Amor a la tierra

Aunque las piezas son sencillas y fáciles de escuchar, ciertas dificultades en su ejecución probablemente han alejado a los músicos de interpretarlas, considera el guitarrista. “Una de las dificultades es que sólo está escrita la melodía, como solía hacerse en los cuadernos para aprender danza, una manera de condensar las cosas. Eso no quiere decir que así se toque. En general en las tertulias había dos músicos: uno que hacía acompañamiento y otro que tocaban las melodías. El músico actual tiene que saber estas cosas o intuirlas”. 

El proyecto de grabar Un sarao de Chalco, asegura Manuel Mejía Armijo, “está motivado por el amor a la tierra, por esa curiosidad por nuestro pasado. En la música se puede ir para atrás en el tiempo y encontrarse con una belleza que aparentemente está perdida. La gente de Chalco está muy orgullosa de este proyecto, de este bien intangible, porque no se conocía nada sobre esta música”.