Recuerdos de la inquisición

EL SANTO OFICIO

México

La muerte de José Emilio Pacheco arroja al cartujo a las llamas de la nostalgia. En un rincón de su oscura celda, bajo la anémica flama de una vela, revisa papeles, periódicos y revistas de otros tiempos. Encuentra uno de los guiones de Pacheco para el noticiario Cine Verdad (eran leídos en off por Fernando Marcos y producidos por Manuel Barbachano Ponce). En él, el autor de Morirás lejos escribe de las bacterias: "Enemigas y aliadas del hombre, porque sin ellas el planeta sería un inmenso pudridero".

En la revista EROS, dirigida por James R. Forston, el monje localiza otros textos de José Emilio: el cuento "Dicen" y el ensayo "Pierre Louÿs y la revolución sexual de fin de siglo". Los lee con sobresalto, esas páginas fueron maldecidas en noviembre de 1975 por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas, de la Secretaría de Gobernación. Con alto sentido de la moral, Javier Cu Delgado, presidente de ese organismo, negó a EROS la Licitud de Título y Contenido, como pocos años antes se lo había negado a Piedra Rodante, la revista juvenil "más talentosa y acelerada aparecida en Nacotitlán" en el siglo XX, de acuerdo con la opinión de Raúl Prieto, el inolvidable y jacarandoso Nikito Nipongo.

La censura estaba en su apogeo, a pesar de los discursos del presidente Luis Echeverría a favor de la libertad de expresión —unos meses después vendría el golpe a Excélsior para cerrar con broche de oro un sexenio de espectacular demagogia—. Pocos medios protestaron por el cierre de Piedra Rodante y el acoso a EROS, la primera contracultural y roquera y la segunda una revista para adultos, con hombres y mujeres desnudos. Ambas, con una envidiable nómina de colaboradores.

En Piedra Rodante, dirigida por Manuel Aceves, escribían, entre otros, José Agustín, Federico Campbell, Elsa Cross, Parménides García Saldaña, Óscar Sarquiz y Juan Tovar. En EROS colaboraban Pacheco, Carlos Monsiváis, Nancy Cárdenas, Ricardo Garibay, Luis Guillermo Piazza, Raúl Prieto, Olga Harmony, Dzib, Naranjo, Aníbal Angulo y muchos más reconocidos escritores, periodistas, moneros y fotógrafos.

En su dictamen contra EROS, la comisión presidida por Cu Delgado, político campechano (es decir, de Campeche), por poco y la acusa de traición a la patria. La responsabilizaba de: "Provocar una crisis de valores morales, que solo sirve para facilitar el paso a la anarquía social", "Estimular la excitación de la sensualidad", "Incitar a los placeres carnales", "Ofender a la moral pública", "Lesionar al pudor" y "Ofender a la corrección del idioma" (desde el cielo de los creadores Pacheco y sus amigos deben estar muriéndose de risa).

Piedra Rodante cerró en cuanto le fue negada la Licitud de Título y Contenido; EROS resistió unos meses antes de ser vencida por un sistema implacable.

El amanuense rememora esta historia y piensa en quienes en tiempos de internet y redes sociales se quejan de cercos informativos.

Queridos cinco lectores, con un abrazo para Federico Campbell, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.