Recuerdan a Juan Gelman en Bellas Artes

En una tarde noche llena de poesía en la Sala Manuel M. Ponce, los comentaristas llevaron al acto algunos de los versos del escritor y poeta argentino.

Ciudad de México

El pasado 25 de enero falleció Juan Gelman, no de forma sorpresiva, pero sí poco esperada, incluso él mismo había organizado un festejo para celebrar los 25 años de su llegada a México, por ello se convirtió en una dolorosa muerte, "pero nos hemos quedado con una obra de absoluta originalidad", aseguró el también poeta Eduardo Lizalde , durante el homenaje que se le rindió en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Ante la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, y el secretario de Cultura del Distrito Federal, Eduardo Vázquez Martín, Lizalde reconoció que la vida del "argenmex" siempre fue heroica, "un periodista muy riguroso, extraordinariamente informado, implacable para hacer la crítica de las monstruosidades que ocurren en el mundo político y social de todos los continentes, pero sobre todo era un gran poeta".

En una tarde noche llena de poesía, donde todos los comentaristas trajeron al acto algún verso de Gelman e, incluso, se presentaron sendos poemas musicalizados, uno del mismo Gelman y otro de Francisco Hernández dedicado al primero, Hugo Gutiérrez Vega aseguró que su poesía buscaba la luz, abrirse paso entre la cerrada tiniebla, "no aceptar la derrota y hacer de la desesperanza una manera de reconciliarse con el mundo, de hacer un pacto de no agresión o un acuerdo de tregua prolongada con la historia y todos sus errores, injusticias e insensateces".

En el acto estuvieron presentes Eduardo Hurtado, quien leyó un fragmento de Carta a mi madre, un largo poema de Gelman escrito cuando falleció su madre, además de Marco Antonio Campos, quien dedicó su participación a reflexionar sobre la trascendencia de este título.

Pero quizá de entre todas las palabras vertidas en la noche de evocación de Juan Gelman habría que destacar las pronunciadas por José Ángel Leyva durante el homenaje: "Su presencia ausente nos enseña la fortuna de su existencia".