Recuerdan a Ricardo Garibay con una antología literaria

Uno de los escritores más prolíficos e imprescindibles del siglo XX, afirma Josefina Estrada
No se puede entender la literatura mexicana si no está Garibay: Josefina Estrada.
No se puede entender la literatura mexicana si no está Garibay: Josefina Estrada. (Enrique Ordóñez/Cuartoscuro)

Pachuca

Ricardo Garibay fue recordado en un homenaje en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el aniversario 91 de su nacimiento fue el pasado 18 de enero, y con este motivo se publicó una antología con seiscientas páginas, con cuentos, memorias, crónicas, semblanzas, diálogos y paraderos literarios que marcan etapas significativas en la vida del escritor originario de Tulancingo.

Francisco Hernández, Guillermo Vega Zaragoza y Rafael Pérez Gay acompañaron a Josefina Estrada en este homenaje, donde también se hizo la adaptación escénica del cuento “María Antonieta”, dirigida por Xavier Villanova, con Leonora Cohen en la actuación.

Como uno de los escritores más prolíficos e imprescindibles del siglo XX, así definió Josefina Estrada a Ricardo Garibay, y en el libro publicado por la editorial Cal y Arena destacan su capacidad para retratar personajes populares y compartir con los lectores el lenguaje de los mexicanos, tanto de la clase alta como la de los estratos sociales más bajos.

En el prólogo de la antología, Estrada menciona que con los textos de Ricardo Garibay es conocer el México de los años treinta, pues el autor de Taíb nació en 1923 y relata cómo fue su infancia en la colonia San Pedro de los Pinos, que estaba rodeada de ríos, pastizales y sembradíos, cercana al arrabal de los años treinta: Tacubaya.

La también catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México refiere que en la obra de Garibay existen géneros inclasificables, en los que en un solo texto se reúnen narrativa, crónica y diario, como en las novelas Taíb y Bellísima bahía, pues le interesaba “contar historias sin apegarse a los cánones literarios”, y al respecto decía: “el escritor debe saber que el lector quiere que le cuenten un cuento, no que le enjareten ideas de a centavo a propósito de un cuento que nunca se cuenta”.

Explosivo, simpático, agradable, seductor, un hombre que aconsejaba a los jóvenes escritores ser insolentes, irreverentes, porque el mundo de las letras es un trabajo duro y quien no sienta que trae algo, lo abandonará, así lo recordó la cronista.

“Lo maravilloso de esta antología es que vuelves a tenerlo y tanto él como su obra son un clásico. Juan Rulfo y otros autores, pudieron ver eso y es que no puede entenderse la literatura mexicana sino está Garibay”, señaló.

“En este libro no se reúne ni novela, ni teatro, porque las características de su prosa están perfectamente representados en los géneros que elegimos que fue “Paraderos Literarios”, “Memoria” en donde recupera un México de los años 20; de tal manera que cultivó mucho el género autobiográfico”, dijo.

Ricardo Garibay nació en Tulancingo, Hidalgo, el 18 de enero de 1923; murió en Cuernavaca, Morelos, el 4 de mayo de 1999. Fue narrador, ensayista, cronista y dramaturgo. Estudió derecho en la UNAM. Fue profesor de literatura en la UNAM; jefe de prensa en la SEP, entre otros.

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Detrás del personaje

Muchas de las obras de Ricardo Garibay ya resultan muy difíciles de conseguir —fue autor de casi 50—, de ahí la importancia del volumen Ricardo Garibay. Antología, que se compone de más de 600 páginas, en las que Josefina Estrada presenta cuentos, memorias, crónicas, semblanzas, diálogos y paraderos literarios que marcan la vida de Garibay, así como reflejan su capacidad para retratar personajes populares y compartir con los lectores el lenguaje de los mexicanos, tanto de la clase alta como la de los estratos sociales más bajos. Más allá de evocar la personalidad del escritor, la idea del acto en Bellas Artes fue recordar que detrás del personaje había una obra que conmovía, como lo hizo Francisco Hernández cuando leyó por vez primer Beber un cáliz, cuando “el páncreas de mi padre aún no estaba listo para entregarse con los brazos abiertos a un cáncer veraniego”, una obra que “me estremece”.

Jesús Alejo Santiago/México

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