Recuerda Juan Villoro los últimos momentos de su padre

El escritor mexicano dijo que ayer su padre llamó a su hija Renata, quien vive en España, para felicitarla por su cumpleaños, y tras colgar el teléfono "cerró los ojos para morir en paz".
Luis Villoro Toranzo nació en España de padres mexicanos.
Luis Villoro Toranzo nació en España de padres mexicanos. (EFE)

Ciudad de México

El escritor y periodista mexicano Juan Villoro recordó hoy los últimos momentos en la vida de su padre y filósofo de origen español Luis Villoro, fallecido ayer en la Ciudad de México.

"Ayer fue cumpleaños de mi hermana Renata. Ella vive en España y mi padre levantó el teléfono para hablar con ella y felicitarla. Luego de una breve charla colgó el teléfono y como quien cierra un libro y cumple un ciclo cerró los ojos para morir en paz", comentó el también narrador.

Tras recordar lo anterior, Juan Villoro dijo que los retos del pensador y catedrático universitario serán incinerados esta misma noche, en cuanto Renata Villoro llegue a esta ciudad, procedente de la península ibérica, y eso se estima alrededor de las 23:00 horas.

Dijo desconocer hasta este momento donde serán depositadas las cenizas de quien fuera autor de libros emblemáticos como "El proceso ideológico de la revolución de Independencia". "Sin embargo, hay varios lugares posibles", dijo el escritor.

No obstante, adelantó que en cuanto se tenga decidido el sitio donde permanecerán las cenizas de su padre, allí mismo la familia realizará un homenaje póstumo, "aunque él odiaba los homenajes, nosotros debemos honrar su memoria tratando de hacerlo de la manera más adecuada".

Juan Villoro, quien apenas el pasado 25 de febrero ingresó como nuevo miembro a El Colegio Nacional para ser compañero en esa institución de su progenitor, integrante desde 1978, dijo que por el momento su familia no desea que haya nada oficial para honrar al filósofo, "pues él hubiera preferido estar en una funeraria zapatista, si acaso existiera una funeraria zapatista en este país".

Asimismo, mencionó que su felicidad fue mayúscula por haber tenido la oportunidad de ingresar a El Colegio Nacional y compartir con su padre esa experiencia. "El 25 de febrero, después de la ceremonia en la que fui aceptado, nos dimos un fuerte abrazo él y yo, fue como un rito esperado por ambos", comentó.

Al hablar de su padre, Juan Villoro dijo que siempre tuvo la mente en el futuro. "Fue un luchador social, un renovador académico, un hombre íntegro, que nunca hizo nada en contra de sus ideas, por eso deja un legado muy grande y una responsabilidad muy alta a todos quienes lo quisimos".

Luis y Juan Villoro están esta noche rodeados de los amigos, colegas, y alumnos de ambos. Y también de gente que acompañó al filósofo en sus aventuras. "El rostro de mi padre en los últimos tiempos se había perfeccionado como el de un Quijote. Ya se parecía a esa figura que tanto encarnó en vida", dijo el autor de "Arrecife".

Satisfecho por la existencia que tuvo su padre, dijo que la vida le permitió hacer algo excepcional: convertir su objeto de estudio en forma de vida. "Empezó estudiando a los grandes defensores de los indios en tiempos de la Colonia, como Fray Bartolomé de las Casas, Tata Vasco, Clavijero y tantas otros, y a raíz de eso escribió el libro ´Los grandes momentos del indigenismo en México´, de gran consulta".

Añadió que luego, a partir de 1994 con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, los congresos nacionales indígenas, y otros movimientos comunitarios, su padre tuvo la oportunidad de ver en la vida aquello que había estudiado. "Es decir, convertirse en protagonista de su tema de estudio".

Desde la perspectiva del periodista mexicano, a pocas personas se les ha dado pasar de la reflexión a la experiencia de esta manera. "En mi padre tenemos a una figura que no sólo supo entender la realidad, sino también vivirla".

Dejó ver que hay textos inéditos de Luis Villoro. "Su compañera Fernanda Navarro me ha comentado ya que hay varios libros casi terminados. Ahora todos nos dedicaremos a la recopilación de sus libros y vamos a organizar la publicación de nuevas ediciones de sus obras, porque él no se ocupó mucho de sus derechos como autor o de hacer reediciones; tampoco se preocupó mucho por hacer circular sus publicaciones".

Juan Villoro adelantó que una de las primeras publicaciones que en breve podría ver la luz es un libro que su padre dejó casi terminado y que contiene sus últimas correspondencias con el subcomandante Marcos.

Y relató la anécdota: "Nosotros decíamos a mi papá, en broma, que Marcos era su quinto hijo y también el consentido. Y él nos contestaba, en el mismo tono: sí, pero ustedes no se han levantado en armas".

Desde ahora, ya se puso a escribir sobre su padre, "hay muchos momentos puntuales de su vida y de su obra, numerosas anécdotas tan divertidas como profundas y conmovedoras, que son dignas de darse a conocer".

Mencionó que su padre fue y es un personaje formidable. "Tengo que ser fiel a su memoria y escribir sobre él", concluyó Juan Villoro para atender a la escritora Silvia Lemus, quien fuera esposa del también fallecido Carlos Fuentes, que llegó a la agencia funeraria para darle el pésame.