Recopilar la historia de la Fundidora, su labor

Trabajó 30 años en la acerera regiomontana, tiempo en el que recorrió cada una de las áreas y reunió anécdotas y experiencias de sus compañeros.

Monterrey

"Quisiera tener más tiempo", exclama Esteban Ovalle Carreón a quien se le reconoce como el cronista de la Fundidora.

Los nombres de ex trabajadores, directivos y personalidades que visitaron la acerera regiomontana van y vienen por la mente de Ovalle Carreón.

También maneja fechas, efemérides y anécdotas al recordar los 28 años del cierre de la empresa que se cumplieron este 10 de mayo.

Como un buen sector de la sociedad regiomontana, la vida de Ovalle Carreón está ligada a la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey.

Él ingresó como aprendiz en 1956 y lo desafiando los reglamentos pues lo hizo a la edad de 15 años cuando lo permitido era que ingresaran jóvenes no menores a 15 años.

Desde un comienzo menciona que nunca estudió algo relacionado con la literatura, esto a pesar de ser el autor de tres libros y decenas de artículos relacionados a la Fundidora.

A la semana de ingresar a trabajar también se inscribió para estudiar secundaria en la escuela Calles, en el horario nocturno.

La situación económica de la familia tampoco permitía darse lujos con el estudio.

“Uno tenía que trabajar, apoyar en la familia. Nunca pude estudiar lo que yo quería, algo relacionado a la literatura”, explica el autor de títulos como Mártires de Fundidora. Crónica de una tragedia casi olvidada, El asesinato de Fundidora y Fundidora en el recuerdo, todos en memoria de la acerera.

Sus 30 años de trabajo en la empresa lo llevaron a recorrer cada uno de los departamentos, recolectando anécdotas y recuerdos de las experiencias con los compañeros trabajadores.

Su labor como cronista inició justamente tras el cierre de la industria, en 1986.

Se animó a escribir tras la campaña difamatoria, que asegura, se levantó en algunos medios de comunicación acusando a los trabajadores de la quiebra.

Por ello su primer libro es un homenaje a los trabajadores muertos en el accidente de 1971, cuando fallecieron 16 obreros y un ingeniero al caerles acero líquido de una tina mal balanceada.

“Cuando nos corrieron yo me dediqué a arreglar climas y boilers, y ya con más tiempo empecé a entrevistar a los familiares de los obreros fallecidos porque por mucho tiempo nadie quiso hablar de ése accidente”, reconoció.

A partir de ahí inició una labor titánica: reunir la mayor cantidad de testimonios y vivencias sobre todos aquellos trabajadores de la Fundidora porque hasta ése momento eran muy pocos los historiadores que le daban voz a los obreros.

Desde hace unos 10 años Ovalle Carreón trabaja en una computadora, a veces hasta la una o dos de la mañana. Hace unos cuando meses que empezó a utilizar lentes para seguir escribiendo.

Sin embargo, hoy quisiera tener más tiempo para seguir escribiendo y recopilando experiencias. Además de reconocimiento también recibe llamadas de atención de quienes lo conocen como el cronista de la Fundidora.

“Me dicen mucho ‘oye, deberías entrevistar a tal persona’ o ‘mira, aquel ya se murió y no escribiste de él’. La verdad quisiera tener más tiempo para escribir todo eso”.

:CLAVES

LA PRIMERA DE AL

La Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey SA fue fundada el 5 de mayo de 1900. Durante 60 años se dedicó a la elaboración de artículos de fierro y acero no planos, tales como rieles, alambrón, varilla corrugada, estructuras, ruedas para ferrocarril y demás. A partir de 1960 se dedicó a la producción de los aceros planos.

La empresa comenzó a decaer a partir de los años setenta. Una combinación de problemas sindicales, de producción, devaluación económica, deuda financiera, entre otros, llevó a la considerada primera industria siderúrgica de América Latina a la quiebra y cierre en mayo de 1986.