REPORTAJE | POR MOISÉS RAMOS

Reconocen la importancia de Porfirio Díaz en el 2 de Abril

Cronistas e investigadores recuerdan sus hazañas heroicas

Antes de convertirse en dictador fue héroe de decenas de batallas, entre ellas las del 5 de Mayo de 1862, la del Sitio de Puebla de 1863 y la del 2 de abril de 1867, sin que hasta ahora se le reconozca

Puebla

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A la esquina que hoy forman las calles 3 Poniente y 13 Sur llegó José de la Cruz Porfirio Díaz Mori rayando su caballo el 2 de abril de 1867 al frente del Ejército Liberal del presidente Benito Pablo Juárez García. Era el último combate de los mexicanos contra los galos, el que les dio el triunfo y el general, nacido en Oaxaca el 15 de septiembre de 1930 había sido el responsable de esa conclusión.

Porfirio Díaz, como es recordado el militar, había participado con éxito y de manera decisiva en la Batalla del 5 de Mayo de 1862; un año después participó en la defensa de la ciudad, que fue sitiada durante 62 días. Para 1867, llevaba años organizando la resistencia contra los galos y había sido apresado en Oaxaca, por lo que fue enviado a Puebla, de donde logró escapar.

El 2 de abril fue la culminación de varias semanas de sitio a la urbe, la cual, al caer, dejaba en manos de los liberales sólo las ciudades de México y Querétaro, donde finalmente fueron fusilados los mexicanos Miramón y Mejía con Maximiliano de Habsburgo.

Años después, en ese sitio donde triunfó Porfirio Díaz en la Angelópolis se fundaría la que por años sería la escuela primaria Oficial 2 de Abril, cuyo edificio hoy luce vacío, pues para el ciclo escolar 2013-2014 ya no funcionó como tal.

En el año 2017 se cumplirá el 150 aniversario de la expulsión de los franceses de la antigua Ciudad de los Ángeles, que sitió Díaz desde el 9 de marzo y tomó en la madrugada del 2 de abril con trece columnas y su llegada a ese lugar.

Desde la huida de Díaz Mori a Europa en 1911, para establecerse en París donde murió en 1915, una lápida cayó sobre su vida de general liberal al lado de Benito Juárez; "se olvidaron" o se enterraron sus logros militares.

A diferencia de las grandes conmemoraciones por la Batalla del 5 de Mayo, no se recuerdan en Puebla hechos semejantes por el 2 de abril de 1867.

La doctora en Historia Gloria Tirado Villegas, actual presidenta del Consejo de la Crónica de la Ciudad de Puebla opina en entrevista: "Tenemos que celebrarlo. Como quiera que sea, ese liberalismo triunfante, lo que se logra en ese 1867, eso es lo que hay que celebrar. No importa lo que fue Porfirio Díaz después, sino lo que fue en ese momento y lo que se logró después de que se pacificó el país, que estaba en extrema pobreza, con mucha mortandad. Era necesario pacificarlo".

En una década, la ciudad de Puebla sufrió once sitios de parte de los galos


El también doctor en Historia y exdirector de Fomento Editorial de la Universidad Autónoma de Puebla, Carlos Contreras Cruz, al ser entrevistado sobre el tema se preguntó y respondió: "¿Cómo la ciudad, el Consejo de la Crónica, el ayuntamiento, la sociedad civil, vamos a conmemorar el 2 de abril de 1867 más allá de la figura controversial de Porfirio Díaz? Porque con el triunfo de los liberales en Puebla se cierra esa gran década nacional que fue de 1857 a 1867; creo que tendremos que hacer un coloquio, algunas publicaciones para conmemorarlo".

Sobre José de la Cruz Porfirio, Contreras Cruz recuerda: "Una cosa es Porfirio Díaz en el mundo de la Intervención Francesa y otro es el Porfirio Díaz del Porfiriato. No se puede negar que en el Porfiriato hubo un desarrollo de la industria, de la ciencia, de la tecnología, de la medicina, pero también controló el movimiento obrero, mantuvo a los campesinos en una situación de pobreza extrema, de analfabetismo. Valle Nacional era una cosa verdaderamente terrible... en las masacres de Tomóchic se arrasó a los yaquis a sangre y fuego y al mismo tiempo se estaba creando instituciones educativas instituciones de salud y los científicos llevaban en la mano los puntos más importantes del conocimiento mundial, francés, inglés, alemán".

HÉROES BLANCOS O NEGROS
Gloria Tirado Villegas es enfática respecto al tema de Díaz Mori y el 2 de abril: "La historiografía muy tradicional, muy oficial lo dejó como un enemigo al que no hay que considerar, pero además de rendirle un homenaje a Porfirio Díaz, quien dirigió el ejército, quien combatió como en otras ocasiones... como historiados debemos estar más allá de los buenos y los malos, ya terminar con esa visión".

"Yo creo que debemos comenzar por reconstruir varios episodios, varios hechos, por modificar esa visión que se tiene sobre los grandes héroes, porque por eso tenemos una historia así, de bronce, los buenos y los malos y tenemos que hacer, además de investigaciones, homenajes y quizá algunos monumentos que haya que hacer".

Carlos Contreras Cruz coincide con su colega: "Las cosas nunca son blanco y negro totalmente; en Puebla estamos a tres años y hay que hacer publicaciones, actos, revalorar el 2 de abril y de paso meternos también a discutir un poco el papel de Díaz. Hay que hacerlo. Sería muy grave que en aras de una cierta posición política o ideológica o como le quieras llamar, dejáramos pasar los 150 años del 2 de abril, que no es sólo Díaz: es la ciudad de Puebla".

Porfirio Díaz fue, con Benito Juárez y una pléyade de generales y políticos, protagonista de los que Miguel Galindo y Galindo llamó "La gran década nacional", que va de 1857 con las guerras de Reforma, a 1867, con la expulsión de los franceses de tierras poblanas y de México.

Contreras Cruz dice sobre la década que refiere Galindo y Galindo: "Cabe hacer toda esa revisión de nuestra historia, por supuesto; creo que el 2 de abril de 1867 es la culminación de la lucha contra la Intervención Francesa en esta zona del país. El Sitio de 1863 cierra el ciclo de los sitios ¡once tuvo la ciudad de Puebla entre 1821 y 1863! El de hace 151 años fue el último cero que tuvo la ciudad en el siglo XIX, en esa gran década Puebla juega un papel fundamental en la vida nacional, de 1857 a 1867; empezó cuando estalló aquí la rebelión de la Reforma, con Pelayo el obispo que entra a la Catedral... hay dos sitios contra la ciudad en 1857 y diez años después es la batalla del 2 de abril".

Gloria Tirado opina que hay de dónde y cómo revalorar esa década, en especial la participación de Días Mori en ella: "Hay suficientes archivos, suficientes datos. Hay especialmente un Centro de Estudios del Porfiriato que ha mantenido mucho interés en recabar información sobre esta etapa del Porfiriato, desde los antecedentes hasta la etapa misma; y hay varios investigadores de diferentes instituciones que están trabajando, a la mejor no específicamente el 2 de abril, sino todo el proceso que siguió, pues vale la pena también pensar en los procesos, no nada más los hechos sino todo el proceso que se dio".

Galindo y Galindo, quien publicó su obra "La gran década nacional" en tres volúmenes, nos recuerda Fernando Zertuche Muñoz en la reedición de su obra en 2009, "fue un profesor e historiador poblano, nacido en Zacatlán en 1854. Su interés sobre el itinerario de la República lo llevó a colaborar con destacados defensores del orden constitucional y, especialmente, con dos liberales poblanos —ambos oriundos de Tetela de Ocampo—: Juan Crisóstomo Bonilla y Juan N. Méndez, quienes lucharon por la libertad de México, sobre todo ante la Intervención Francesa y ocuparon el cargo de gobernador de su entidad federativa".

"Don Miguel Galindo aprovechó su cercanía con esos mandatarios para transitar un camino inusual en las investigaciones del pasado, al recoger el testimonio y los recuerdos de actores de la 'gran década nacional'; así pobló sus búsquedas y hallazgos confrontando versiones de muy distinto rumbo, pues no desdeñó a ninguno de los participantes. Él tenía el convencimiento de que la historia era el testigo de los tiempos y que permitía, además, dar vida a la memoria. Textualmente afirmó: 'en nuestro carácter de historiadores, hemos consignado cierto número de hechos, sin que al hacerlo nos haya guiado otra pasión que la de la imparcialidad'".

En el tercer tomo de su obra, Galindo y Galindo la dedica "al supuesto imperio de Maximiliano y a la lucha patriótica, popular de la defensa de la independencia mexicana y el orden constitucional", nos recuerda Zertuche Muñoz. Y ahí está José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, de acuerdo a otra de las premisas de Miguel Galindo: "Nuestro deber como narradores ha sido el de señalar, no por inferencias, sino con datos y pruebas perfectamente comprobados, el origen de los acontecimientos".

Quizá con una reedición en Puebla de los tres volúmenes de "La gran década nacional, o relación histórica de la Guerra de Reforma, intervención extranjera y gobierno del archiduque Maximiliano, 1857-1867" de Miguel Galindo y Galindo podemos comenzar la reconsideración de nuestra historia, y con ella la de Díaz Mori, pues fue publicada por primera vez en 1904 y dedicada a Porfirio Díaz, con una loa como Prólogo de Irineo Paz, el padre de Octavio Paz.

EN FUNCIÓN DE SU ÉPOCA
Independientemente de lo que representa hoy la figura de Porfirio Díaz hay que reconocer que en ese momento Porfirio Díaz es un general republicano de los más importantes y el 2 de abril de 1867 cumple su papel plenamente.

Hay unas litografías hermosísimas donde se ven la Catedral, el Zócalo donde se ven los cañones y demás, cuando están entrando las tropas republicanas a Puebla, en el triunfo, recuerda el historiador Carlos Contreras Cruz, quien agrega en entrevista:

"Pues independientemente de lo que después del 2 de abril fue Porfirio Díaz, hay que revalorar lo que hizo entonces. Nadie de nosotros, ni los personajes históricos son totalmente negros o blancos. Todo mundo tiene sus partes positivas y sus partes negativas. Hay que pensarlo, criticarlo en función de su época".

En el 2017 se cumplirá 150 años del sitio de Díaz Mori a la ciudad para liberarla de galos


También en entrevista, Tirado Villegas opina: "La historiografía muy tradicional, muy oficial lo dejó como un enemigo al que no hay que considerar, pero además de rendirle un homenaje a Porfirio Díaz, quien dirigió el ejército, quien combatió como en otras ocasiones, como historiados debemos estar más allá de los buenos y los malos, ya terminar con esa visión".

"Creo que debemos derrocar algunas versiones estereotipadas como el pensar que porque la élite poblana apoyó al Ejército Francés, todos los poblanos lo hicieron; había mucha gente del lado del Ejército Mexicano, por ejemplo. Y en el caso de Porfirio Díaz se le relegó yo creo que los primeros 50 años de la historia después de la Revolución Mexicana, hecha por la oficialidad; se le relegó en todo lo que hizo e incluso se negó todo lo que hizo y se maximizaron algunos de sus errores, pero ahora conviene también ver el otro lado: lo que se logró: durante la llamada 'paz porfiriana'. Hay que recordar que la Revolución Mexicana tampoco fue buena para el país. Y también hay que revisarla".

Aun cuando no revela qué está preparando o qué hará él mismo sobre los 150 años de la Batalla del 2 de Abril, Contreras Cruz expresa: "Además de Porfirio Díaz son un conjunto de generales y políticos importantes del mundo Republicano; dejarlos ahí escondidos nada más porque después se le pusieron los bigotes canos a Porfirio Díaz... no. Hay que hacer algo".

Y propone: "Hay todavía una escuela junto a la actual 3 Poniente y 13 Sur, llamada precisamente 2 de abril. Ahora está vacía, pero hay que recuperar esa esquina, ese edificio, esa escuela, ese sitio, ahí hay que conmemorar, y en toda la ciudad, claro donde se cierra lo que Miguel Galindo y Galindo llamó 'La gran década nacional', donde Puebla juega un papel fundamental en la vida nacional, de 1857 a 1867".

Tirado Villegas adelanta, por su parte: "Pues ya estaremos preparando para un acto conmemorativo. Seguramente este año 2014 estaremos empezando investigaciones para estar preparados para esa conmemoración porque, prácticamente es ya cuando los liberales ganan nuevamente y México empieza una nueva etapa".

"Todo lo que se ha considerado 'Liberalismo triunfante' debe ser revisado, con sus grandes personajes, repito, sin meternos en esa idea de los buenos y los malos".

CON EL PECHO CUAJADO DE MEDALLAS
Antes de que se autoalabara y mandara a escribir obras como la de Miguel Galindo y Galindo, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, como militar, recibió los siguientes reconocimientos: Barra gafete por la Guerra de Reforma; Medalla de Honor por la Batalla de Pachuca; Medalla de Honor por la Batalla de Acultzingo; Medalla por la Batalla del 5 de mayo; Cruz y placa por el Sitio de Puebla; Cruz de Primera Clase por combatir la Intervención Francesa.

Además de las medallas de honor que "le otorgaron" su natal Oaxaca y Puebla, Díaz Mori recibió una la "Condecoración especial del 2 de abril de 1867".

Sólo para ejemplificar, y tomando en cuenta que el segundo de sus tres nombres era precisamente Cruz, Porfirio Díaz recibió en su última década como presidente autoelegido de México las siguientes cruces: Gran Cruz de la Orden de San Esteban de Hungría en 1901; Gran Cruz con Diamantes de la Orden del Sol y el León de Persia en 1902; Gran Cruz de la Primera Clase del Primer Grado de la Orden Imperial del Dragón Doble de China en 1905; Gran Cruz de la Real Orden Británica del Baño en 1906; Gran Cruz de la Real Orden del León Neerlandés del Reino de los Países Bajos en 1908; Gran Cruz de la Orden Imperial de Alexander Nevsky de Rusia en 1909 y la Gran Cruz con Collar de la Orden Española de Carlos III, 1910 cien años después del inicio de la Independencia.

De acuerdo con el testimonio de su esposa, Carmen Romero Rubio, en sus últimos años, tal vez en sus últimos meses antes de perder el habla y la noción del tiempo, padecía de alucinaciones.