Realizan lectura número mil de “Leo… luego existo”

El actor Alejandro Tommasi se presentó en el Teatro Nazas de Torreón con una intervención dividida en dos partes, una dedicada al escritor lagunero, Saúl Rosales, y la segunda al poeta de ...

Torreón

Alejandro Tommasi se presentó entusiasmado en la lectura número mil del proyecto de promoción a la lectura “Leo… luego existo”, de “Bellas Artes a todas partes”. Preparó una intervención dividida en dos partes, una dedicada al escritor lagunero Saúl Rosales, y la segunda al poeta de Saltillo Manuel Acuña, como un merecido homenaje a dos momentos importantes de la literatura en el estado.

El vestíbulo del Teatro Nazas estuvo lleno con dos sectores del público regional, adultos seguidores del programa que se celebra en el recinto, y jóvenes estudiantes de preparatoria, del Conalep y otros planteles. Se dio un recibimiento alegre y cómplice a la semblanza de Saúl Rosales, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua , autor de varios libros, periodista, promotor literario y actual director de las bibliotecas municipales de Torreón.

Alejandro Tommasi, actor consumado de cine, televisión y teatro, intérprete de música mexicana y una figura del medio del espectáculo en el país, fue recibido con aplausos. Luego de la presentación hecha por More Barret, directora del teatro Nazas, Tommasi mostró su admiración por la narrativa de Rosales y leyó su célebre cuento sobre la búsqueda de la entrevista a Juan Rulfo en 1965, cuando Rosales vivía en la ciudad de México.

"Mi encuentro con Rulfo" es una historia muy divertida y humana, donde Rosales se muestra capaz de manejar el lenguaje y el sentimiento del lector, conmueve con la aventura de un joven que quiere abrirse camino en la gran ciudad, hace reír con lo absurdo de varios momentos e invita a reflexionar sobre la existencia de situaciones clave en el desarrollo de una persona.

Después dio lectura a poemas de Acuña, calificado como “un autor de contrastes” por el actor, emocionado por la respuesta del público lagunero, por la emotividad a flor de piel de Acuña y por convivir con dos autores de la misma tierra.

Al final, se develó una placa conmemorativa de las mil lecturas de “Leo…luego existo", en una noche sencilla, llena de sorpresas y con un público agradecido, ante la entrega de un actor que llegó a una fiesta y ofreció como regalo su voz y su emoción.