Realizan en Bellas Artes Retrato coral de Paz

El ejercicio de memoria, intimidad y amistad se realizó para ayudar a comprender de otra manera la figura del Premio Nobel mexicano.
Participaron arquitectos, poetas, pensadores, diplomáticos, editores, críticos y artistas.
Participaron arquitectos, poetas, pensadores, diplomáticos, editores, críticos y artistas. (Martín Salas)

México

Varias son las maneras de acercarse a Octavio Paz. Luego de varios días de intensa reflexión las diferentes perspectivas asoman, algunas críticas y la mayoría elogiosas.

Las actividades conmemorativas en el día del centenario del nacimiento de Octavio Paz concluyeron con una sesión en el Palacio de Bellas Artes: más que la reflexión sobre su vida y su obra, la construcción de un anecdotario, el ejercicio de memoria para extraer del pasado y de la intimidad de las amistades pasajes que ayudaran a comprender de otra manera la figura del poeta.

Arquitectos, poetas, pensadores, diplomáticos, editores, críticos y artistas, reunidos en la Sala Principal del máximo recinto cultural del país, bajo el requisito de haber tenido trato profesional o personal con el poeta, quienes compartieron una anécdota, un recuerdo, algún momento juntos.

Pero antes, el poeta Julio Trujillo subió al escenario para cumplir con un deseo de Marie Jo Paz, la viuda del Premio Nobel: leer el poema "Niña", dedicado a Helena Paz Garro, quien falleciera la mañana del domingo y cuyos restos fueron llevados desde ayer al lado de su madre, Elena Garro.

"Nombras el árbol, niña. / Y el árbol crece, lento y pleno, / anegando los aires, / verde deslumbramiento, / hasta volvernos verde la mirada. / Nombras el cielo, niña. / Y el cielo azul, la nube blanca, / la luz de la mañana, / se meten en el pecho / hasta volverlo cielo y transparencia."

Al comenzar la jornada en el Palacio de Bellas Artes, Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), hizo un breve balance de las jornadas que se han vivido para celebrar al pensador y al poeta, a quien ya había demostrado su "gran capacidad para convocar a grandes voces y plumas del mundo, una capacidad que estaba estrechamente relacionada con su interés por propiciar el debate y la reflexión".

"Nuestro propósito al recordar al poeta fue el de ser fieles a la pasión crítica de Octavio Paz: más que construir estatuas o ídolos de piedra, nos hemos enfocado en poner en contacto su obra con las nuevas generaciones de lectores y, al mismo tiempo, acercarla a la de algunos de los escritores y pensadores más grandes de la actualidad".

Así, sobre el escenario estaban 21 personajes que algo tuvieron que ver con Octavio Paz y evocaron las conversaciones compartidas, las lecturas, su gusto por todas las películas "hasta las malas" —incluso le gustaba la serie Star Trek, confesó Eliot Weienberger.

Y Elena Poniatowska habló de sus visitas a la casa de Mixcoac, pero también a la de avenida Nuevo León 230, donde se juntaban Juan García Ponce, Ramón y Ana María Xirau, Carlos Fuentes y, a veces, Joaquín Díez Canedo.

Adolfo Castañón compartió, por ejemplo, cuando el Premio Nobel le pidió que le consiguiera un Diccionario Vox, que le llevó después de dos días: insistió en pagárselo con un cheque, y una semana más tarde le preguntó por qué no lo había cobrado: "su firma en un cheque era para mí más valiosa que el efectivo. En ese momento me di cuenta que ese señor muchas veces premiado llevaba o supervisaba él mismo las cuentas de su casa."

Juan Goytisolo rememoró cuando dio con El laberinto de la soledad y con un volumen con su poesía reunida: "Su lectura me conmocionó: era la de un autor que necesitaba salir desesperadamente de un país enclaustrado como el nuestro". Así pasaron Fabienne Bradú para hablar de la relación de Octavio con las mujeres, y Alberto Ruy Sánchez para contar su relación con los premios y hasta con los juguetes que el Nobel llevaba a sus hijos.

Y así también estuvieron Aurelio Asiain, José de la Colina, Norman Manea, Danubio Torres Fierro, Adolfo Castañón, Jorge Edwards, Ida Vitale, Anthony Stanton, Hugo Hiriart, Teodoro González de León, Celso Lafer, Enrique Krauze...

Difícil reunir en una breve espacio todos los pasajes contados anoche en el Palacio de Bellas Artes, en lo que se convirtió en un ejercicio de trazos diferentes para delinear el retrato de un hombre que fue capaz "de introducir el pensamiento crítico en el ámbito de la poesía y la imaginación en el ámbito del pensamiento crítico", como definiera Juan Goytisolo a Octavio Paz en una noche de amistad, de recuerdo, antes que de análisis y reflexión.

Una figura que también llega a las calles, gracias a que la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro conjugaron esfuerzos para la emisión del boleto y tarjeta conmemorativa "Octavio Paz viaja en el Metro", con los que se le celebra e incluso se difunden fragmentos de su poesía entre los usuarios.