Reabren las puertas del Memorial de Verdún

Reúne unos 2 mil objetos: cartas, cuadernos, paquetes de tabaco, utensilios de aseo y maletas con efectos personales, entre otros.
Inaugurado en 1967, estrena una nueva proyección pedagógica.
Inaugurado en 1967, estrena una nueva proyección pedagógica. (EFE)

Verdún, Francia

El Memorial de la batalla de Verdún reabre sus puertas el próximo domingo 21 de febrero con un contenido ampliado y transformado. La fecha no se ha elegido al azar: se conmemora el centenario del llamado "infierno de Verdún". Tras dos años de trabajos y una inversión de doce millones de euros, el Memorial no cambia su piel, pero estrena una nueva proyección pedagógica, además de la testimonial que ofrecía desde su inauguración en 1967.

Además de los tradicionales aviones, cañones y vehículos militares, el Museo recrea con resina el terreno embarrado donde se desarrolló la batalla, en algunos casos con hasta metro y medio de fango. En 2008 murió, a los 110 años, el último poilu ("peludo", como se llamaba coloquialmente a los combatientes franceses de la Gran Guerra). Ahora, el memorial reúne unos dos mil objetos de la batalla: cartas, cuadernos de dibujo, paquetes de tabaco, utensilios de aseo, maletas con efectos personales...

"No estamos en un museo de colección, sino en un centro donde cada objeto nos aporta un testimonio, nos dice algo a su manera", asegura la comisaria de la muestra del Memorial, Édith Desrousseaux.

La experta pone como ejemplo el uniforme de un soldado que se expone por la espalda, con el rastro del proyectil que impacto en su dorso y acabó con su vida: "Esta pieza enriquece la vitrina sobre la vida de los artilleros en Verdún".

La exposición permanente, dividida en tres alturas, se convierte así en un centro de interpretación de la batalla, con un espectáculo visual de 100 metros cuadrados, y el recuerdo de la "Vía sagrada", el camino del avituallamiento entre Bar-le-Duc y Verdún.

La exposición finaliza en la terraza de la tercera planta, un "baño de luz", que se abre al escenario de la batalla en el exterior del memorial.

El 21 de febrero de 1916 a las siete de la mañana, el Ejército alemán atacó los fuertes que rodean Verdún, que contaban con menor protección. A las cuatro de la tarde, había caído en la zona un millón de obuses.

Fue el inicio de 300 días de batalla, dominada primero por los alemanes y después por los franceses. No fue una batalla de trincheras, porque el terreno se convirtió en "lunar" por los socavones que impedían ese tipo de combate. Tampoco fue la batalla más sangrienta de la Primera Guerra Mundial (sólo superada por la del Somme, con 443 mil muertos), a pesar de que hubo 162 mil soldados franceses muertos y 216 mil heridos por 143 mil alemanes fallecidos y 190 mil heridos. Pero sí fue la batalla más importante y larga de la contienda, la última que ganó Francia sin ayuda aliada y la primera en la que - según la leyenda - se utilizó como lema el "No pasarán". Los franceses se jugaron en Verdún su orgullo y sus esperanzas de ganar la Guerra del 14.

En Verdún coincidieron un capitán de 25 años llamado Charles de Gaulle, hecho prisionero por los alemanes, y el general de 59 años Philippe Pétain, que años después representarían, respectivamente, a la Francia Libre y la de Vichy durante la Ocupación nazi.

Nueve pueblos situados en el campo de batalla fueron totalmente arrasados por los obuses. Nunca se reedificaron, debido a la contaminación por el metal. Son las únicas localidades "muertas por Francia" de la historia.

La imagen histórica de 1984 que protagonizaron en Verdún el presidente François Miterrand, y el canciller Helmut Kohl, cogidos de la mano, se repetirá el próximo 29 de mayo con François Hollande y Angela Merkel, cuando presidan la ceremonia oficial del centenario.