El verdadero espíritu del momento

Bob Moses, quien asegura que el silencio se ha convertido en su práctica espiritual, afirma que cuando toca su credo es "apréndelo y luego quémalo".
Bob Moses, el sábado en el Zinco.
Bob Moses, el sábado en el Zinco. (Especial)

Su presentación el próximo sábado en el Zinco Jazz Club de México pasará inadvertida para los medios —por algo no se llaman completos—, pero no creo que eso le quite el sueño al baterista Rakalam Bob Moses. No es la fama lo que ha movido una trayectoria impecable e implacable que incluye una discografía como líder que va de 1975, con el álbum Bitter Suite in the Ozone, hasta el más reciente, Father's Day B'hash, de 2003.

Si infancia es destino, imaginemos el futuro de un niño que creció en el mismo edificio que Max Roach, Abbey Lincoln, Elvin Jones, Art Blakey y Rahsaan Roland Kirk, más un invitado frecuente: Charles Mingus, nos dice una entrevista realizada por Jeff Sipe y Souvik Dutta para la revista virtual Asbtractlogix. Empezó en la batería a los diez años y en su adolescencia tocaba en bandas de música latina. A mediados de los sesenta se unió a la banda de Roland Kirk y luego formó The Free Spirits, con el guitarrista Larry Coryell y el saxofonista Jim Pepper, considerada una de las primeras bandas de jazz rock. Entre los músicos con los que ha tocado figuran Dave Liebman, Gary Burton, Charles Mingus, Jack DeJohnette, The Mike Gibbs Orchestra, Pat Metheny, Tisziji Muñoz y muchos otros. Entre sus discos como líder ha tenido mayor reconocimiento su etapa en el sello Gramavision, con obras como When Elephants Dream of Music, Visit with the Great Spirit y Time Stood Still.

A diferencia de algunos bateristas que tocan cada vez más rápido, más alto, más fuerte y compositores que trabajan en materiales cada vez más complejos, a los 67 años Moses dice en la citada entrevista que "actualmente, si uso algo de composición, es algo muy simple, melodías que únicamente sirven para abrir el corazón. En ellas no hay nada que sea el último grito de la moda o ingenioso. Si te amarras demasiado a las composiciones, entonces pierdes la esencia de la espontaneidad, el verdadero espíritu del momento".

El músico, quien asegura que el silencio se ha convertido en su práctica espiritual, afirma que cuando toca su credo es "apréndelo y luego quémalo". "¿Es su consejo a los jóvenes músicos?", le preguntan, y responde: "Cada quien debe seguir su propia senda. Cuando tocar no es algo mental y uno ha cortado todas las líneas de gravedad, ciertamente hay una sensación de libertad, amor y liviandad. A muchos músicos les gusta interpretar lo que saben. Yo tengo la necesidad de tocar lo que no sé. Los músicos que elijan estar conmigo, con suerte serán alentados por mi ejemplo para tocar algo nuevo, al menos por el momento".