Rafael Bernal, gran maestro mexicano de la novela negra

El escritor y diplomático, autor de la clásica obra 'El complot mongol', es homenajeado en la revista 'Tierra Adentro', con un recorrido y un mural.
Mañana se conmemora el centenario de su natalicio
Mañana se conmemora el centenario de su natalicio (Luis M. Morales)

México

Escribió poesía, teatro y guiones para cine; fue diplomático durante casi dos décadas, pero su nombre es recordado por la novela El complot mongol, pieza fundacional del género policial mexicano.

Sin embargo, Rafael Bernal sigue un tanto al margen del canon literario. Pero las conmemoraciones del centenario de su nacimiento —28 de junio— se encuentran en un número especial de la revista Tierra Adentro, en un recorrido organizado por el Grupo Planeta y la intervención de un muro de la Plaza de San Jerónimo, en el Centro Histórico.

"Creo que a la fecha la obra de Bernal sigue siendo mal editada y distribuida, al grado de que muchos lo ven como el autor de un solo libro, El complot mongol. Pero hay una obra dispersa esperando ser conocida, como Gente de mar y Caribal. Conaculta público hace unos años Siete cuentos del trópico, pero hace falta más ruido", escribe Juan José Rodríguez, quien encuentra en su militancia política sinarquista una de las razones de que se le soslaye.

Martín Solares asegura que, a diferencia de la mayoría de las novelas policiacas o detectivescas escritas y publicadas en México antes de 1969, El complot mongol sigue vigente e influyendo a nuevas generaciones de lectores: "Quienes no han leído a Bernal desconocen las enormes posibilidades literarias que ofrece el molde convencional de la novela negra, y están condenados a escribir novelas planas, predecibles y prescindibles".

Sencillez literaria

Élmer Mendoza se confiesa fan de El complot mongol, a su parecer una novela ejemplar, divertida, inteligente y, en particular, un documento social de México; el problema es que "las obras maestras de otros géneros opacaron la suya, además de que la valoración de la novela policiaca mexicana, sin ánimo de descalificarla, es reciente".

Nacido en la Ciudad de México en 1915, Bernal falleció en Berna,
Suiza, en 1972. Poeta y narrador, reportero durante la Segunda Guerra Mundial y guionista para el cine de Hollywood, fue un viajero constante por sus labores como diplomático durante casi dos décadas, lo que se aduce como una de las posibles razones de que haya vivido en el olvido de la república mexicana de las letras.

Rodríguez señala que su mejor aportación es haber hecho una novela excelentemente bien narrada, lo que no es poca cosa, para lo cual eligió una trama acorde con el ambiente global de la Guerra Fría: un gringo, un ruso o un mongol pueden leer esa novela, entenderla y disfrutarla, dice.

Añade: "Y su sencillez aparente es desarmante: parece uno de esos chistes donde participan un gringo, un chino, un ruso y un mexicano. Hay mucho de fondo y de trasfondo en ese libro".

Solares habla de la influencia de Bernal: "Por su capacidad de expandir los límites del lector, El complot mongol es el equivalente, dentro del género de la novela negra, de lo que aportaron La tumba, de José Agustín, o Farabeuf, de Salvador Elizondo, a la novela literaria mexicana".

Aún hay muchas maneras de aproximarse a Bernal: su relato "La declaración" —compilado en una antología policiaca que prepara el Fondo de Cultura Económica— es, en opinión de Martín Solares, "una novela corta perfecta, a la altura de El complot mongol".

"Quienes creen que el talento de Bernal se agotó en su única novela policiaca, encontrarán una verdadera revelación en este relato", destaca el escritor.

Conmemoración complotista

Para conmemorar el centenario de Rafael Bernal, el Grupo Planeta y el Fideicomiso del Centro Histórico impulsan sendas actividades en las calles: visitas guiadas para recrear algunos de los escenarios que aparecen en El complot mongol, además de la intervención colectiva en muros de la plaza de San Jerónimo, a cargo de las artistas urbanas Momo, Mayola, Mahenta y Genevieve.

Ivonne Reyes Chiquete coordinó el proyecto de recorridos, que contemplan la visita al departamento del protagonista, Filiberto García, en Luis Moya e Independencia, al Barrio Chino, el Café La Pagoda y el Bar La Ópera.

"El recorrido es un ejercicio en el que el lector que ya tuvo un acercamiento a la novela va a poder recordar las escenas, pero creo que el objetivo son quienes no se habían acercado a ella, por lo que se van a leer pasajes que ocurren en los lugares a visitar, para convertirla en una experiencia casi en tercera dimensión".

La intervención colectiva comenzó el pasado miércoles y concluye este domingo, mientras que los recorridos serán todos los fines de semana de julio, coordinados por Grupo Planeta: www.planetadelibrosmexico.com/complot-lector-en-el-centro-historico