Radiotelescopio de Puebla frena "fuga" de astrónomos

Un programa del Conacyt ofrece la oportunidad de que los jóvenes talentos que están fuera del país retornen y puedan desarrollar aquí sus propias investigaciones.
“Sin GTM no hubiera regresado a México”: investigador Arturo Iván Gómez.
“Sin GTM no hubiera regresado a México”: investigador Arturo Iván Gómez. (Ángela Chávez)

Puebla

La fuga de cerebros en el campo de la astronomía mexicana está cesando, y esta disciplina ha comenzado a tomar otro rumbo en el que México empieza a incrementar sus investigaciones y se desliga más de la dependencia que tenía de otros países.

Un ejemplo de ello es Arturo Iván Gómez Ruiz, uno de los jóvenes investigadores que emplea sus habilidades y que estudia el universo durante las largas y heladas noches en el Gran Telescopio Milimétrico (GTM) Alfonso Serrano, que se encuentra en Atzitzintla, Puebla.

Pese a no pasar de los 35 años, el joven astrónomo ya ha desarrollado una amplía carrera en el mundo de esta ciencia. Guiado por su pasión por los avistamientos del espacio para descubrir el origen de la galaxia, ha recorrido y trabajado en los observatorios más destacados del mundo.

Actualmente continúa desarrollándose, pero aquí en México, lugar en el cual nunca pensó poder realizar las investigaciones que actualmente hace.

En entrevista con MILENIO, el científico relató cómo despertó su pasión por la astronomía: “Yo, como la mayoría, comencé a tener una curiosidad muy especial por el cielo desde que era niño. Es eso que, cuando te gusta mucho algo, te lleva a indagar. Entonces busqué información de constelaciones, y más tarde empecé a investigar qué se necesitaba para ser astrónomo.

“Estudié en la Universidad Veracruzana y en la UNAM. Nací en mi especialidad haciendo radioastronomía. Desde Morelia hice un trabajo utilizando un radiotelescopio del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Hice mi doctorado en Alemania, con visitas frecuentes a Chile, donde vi cuando el radiotelescopio ALMA estaba en construcción.

“De ahí fui a trabajar para una misión espacial europea en un instituto de Italia y posteriormente retorné de nuevo a Alemania. Ahí supe que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ofrecía volver a México a través de cátedras para jóvenes investigadores”.

Explicó que con este programa el Conacyt busca evitar la fuga de cerebros, dando oportunidad a que los jóvenes talentos que están fuera del país regresen y puedan trabajar aquí. Señaló que pueden contactarlo y tener mayor información  por Twitter en @R2goru o en @inaoe_mx.

“Si comparo el GTM con proyectos similares en otros países, y si tomas en cuenta que México está en vías de desarrollo, que lo estemos logrando construir, a pesar de que se haya tomado 20 años, es un gran logro. Yo puedo decir que por eso regresé. Si no hubiera habido GTM creo que me hubiera quedado en el extranjero”, reconoció.

Destacó que el radiotelescopio es un reto único, no solo por la estructura y la historia de su construcción, sino  también porque es un parteaguas en la astronomía de México y del mundo.

El joven experto, quien ha visitado y colaborado con grandes institutos de astronomía, se manifestó admirado con el GTM: “Cuando llegué aquí sinceramente esperaba menos. Pero cuando vi que estaba funcionando bien me sorprendí mucho (…) Estoy muy contento porque creo que es un logro grande. Le doy una muy alta calificación.

“Tenemos el récord de que el GTM es la estructura científica más grande construida a esta altura. Podrían decir que ALMA (el radiotelescopio más importante de Chile) está más alto, pero sus antenas son más pequeñas y no presenta tantas dificultades para subir como aquí por la montaña (…) Ha sido un reto enorme, y aun para los países más desarrollados lo hubiera sido, pero se logró aquí”.

Caudillos

Respecto a los logros de los mexicanos en la materia, el científico dice: “Los astrónomos en México, desde los años 50, empezaron a aparecer en el plano internacional, ya que en esa época hubo un boom de la astronomía tras la construcción de varios telescopios e instrumentos. Lo que los hizo destacar fue la comunicación de ciertos científicos, yo los llamaría caudillos de las astronomía mexicana, que se acercaron a la gente y a los políticos para convencerlos de que hacer ciencia era lo mejor para un país que está en desarrollo.

 “Creo que ahora hemos alcanzado la madurez suficiente como para construir nuestros propios instrumentos (…) Los mejores astrónomos mexicanos que han utilizado telescopios fuera de México han obtenido logros importantes; sin embargo, creo que si queremos estar en las fronteras del conocimiento del universo, el próximo paso para nosotros es construir nuestros propios instrumentos”.