Química mexicana, considerada para el Nobel

Con 35 años de carrera profesional, la doctora Tessy López Goerne está entre las mujeres que deben ser nominadas al máximo galardón.
su principal aporte se da en el estudio de nanopartículas para erradicar enfermedades.
Su principal aporte se da en el estudio de nanopartículas para erradicar enfermedades. (Alfredo San Juan)

Oficialmente, las nominaciones al Nobel son confidenciales, pero hasta ahora la doctora Tessy López Goerne es vista por la organización británica The Council for Parity Democracy como una fuerte aspirante al galardón en el área de química.

Este año recibió el Premio TWAS, que otorga The World Academy Of Sciences y ha sido entregado a varios Nobel de la época moderna.

El pasado 11 de febrero se celebró el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia. A propósito, Cimacnoticias conversó con la doctora en química.

PASIÓN POR LA CIENCIA

Cada vez hay más mujeres que se inscriben en la universidad, pero aún son pocas las que continúan una carrera en la investigación, y quienes lo hacen se concentran en ciencias sociales y no en la ingeniería y la tecnología, dice el estudio “Mujeres en la ciencia”, elaborado por la Unesco.

En México, del total de estudiantes de doctorado, 47 por ciento son mujeres, y del total de investigadores, 32 por ciento son de sexo femenino.

López Goerne —de 55 años y semiparalizada del cuerpo debido a un infarto cerebral en 2010— es una de las mujeres que ha conseguido escalar. Realizó estudios de licenciatura en fisicoquímica, una maestría en estado sólido y un doctorado en ciencia de materiales por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), además ha sido profesora-investigadora.

Su principal aporte a la ciencia es en el estudio de las nanopartículas (partículas microscópicas), con lo cual ha trabajado en la petroquímica para erradicar la contaminación del agua y el aire y tratar enfermedades como el pie diabético, la epilepsia, el Parkinson y el cáncer.

“Tengo 35 años en la UAM. Estuve 25 en Iztapalapa y los últimos 10 en Xochimilco. Decidí ir a la UAM por azares del destino. Soy guanajuatense y mi papá quería que yo estudiara en la UNAM; sin embargo, estaba en huelga y entré a la UAM a finales del 78.

“Empecé mi carrera ahí, hice la licenciatura, la maestría y el doctorado en ciencias exactas. Había muy pocas mujeres y una gran cantidad de hombres. Terminé siendo casi la única mujer siempre”.

—Anayeli García Martínez (AGM): La ciencia es tan complicada que incluso dialogar con científicos se torna difícil.

—Tessy López Goerne (TLG): Depende de la persona, creo que conmigo no es tan difícil dialogar; mis hermanos y mis amigos no se quejan.

“Dentro del campo científico y tecnológico la pelea es muy dura para una mujer. Haciendo un cálculo, tiene que hacer 10 veces más el trabajo que un hombre para que le den el mismo reconocimiento y las que estamos en un buen nivel hemos trabajado mucho”.

Ser una mujer casada y madre de dos hijos no le impidió a Tessy seguir su trayectoria profesional.

“Empecé a trabajar mis nanomateriales. Como son átomos y enlaces, pensemos en un rompecabezas; las piezas son esos átomos y esos enlaces, y hay que unirlos para que se forme la molécula que necesitamos. Hay que conocer muy bien las propiedades físicas y químicas de esos átomos y de esos enlaces, y los problemas que se quieren resolver”.

En México, desde 2000 la diabetes mellitus es la primera causa de muerte entre las mujeres, según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

López Goerne sabe lo que es esa enfermedad, pues una de sus hermanas murió de diabetes infantil. “Primero había que ver qué pasa con el pie diabético: es un pie que está lleno de bacterias y todas ellas conviven entre sí, y cada vez van carcomiendo más y más el pie hasta que llega un momento en que es insalvable; lo que hacen los médicos es cortar primero hasta la rodilla y luego la pierna, posteriormente sigue la otra. Ahora que tenemos gente que acude con nosotros y que sigue las reglas que les decimos, todos se curan”.

La doctora explica que ha usado las nanopartículas para hacer un gel con el que se trata el pie diabético, para curar las heridas fáciles de cerrar que después provocan la amputación.

—AGM: Teniendo estas pruebas sobre el tratamiento del pie diabético, ¿la han llamado de alguna institución para apoyarla?

—TLG: Sí, tres o cuatro, el problema es la gente que no viene. Le hablo de 300 pacientes curados, pero no es nada para la cantidad de diabéticos que hay México.

“Si somos el primer país del mundo en diabéticos no son suficientes, son muy pocos y, por otro lado, si usted me pregunta si el gobierno nos ha apoyado, no, el gobierno no nos ha apoyado.

“El gobierno federal nos ignora porque no confía en la investigación mexicana, así que nuestro propio gobierno no confía en la investigación mexicana.

—AGM: ¿Cómo se financia el laboratorio que dirige?

—TLG: El laboratorio es de la UAM, yo lo monté con el dinero de la Comunidad Europea y trabajamos en él dos profesores contratados y todos los demás son alumnos. No tengo apoyo en nuevo personal.

“La universidad no tiene dinero para darnos para investigación. La universidad no es la culpable, es el gobierno que le da poco dinero para que nos dé para la investigación”.

INVERSIÓN

—AGM: Tiene un campo de investigación muy amplio, ¿ha recibido apoyo de instancias gubernamentales para desarrollarlas?

—TLG: No. Tuve un proyecto de la Comunidad Europea; me dieron 2 millones de euros; estuve bastante tranquila con eso porque pude comprar varias cosas para mi laboratorio, que eran necesarias y que siempre pedíamos prestado o regalado, y equipos.

“Se han graduado conmigo 68 alumnos, es decir, alumnos que han hecho investigación y la tesis. La UAM tiene un plan trimestral; yo cada trimestre empecé con 100 alumnos dando clases en el primer trimestre, después pasé al segundo y al tercero, donde ya eran 50 y 30 al menos; posteriormente impartí el laboratorio de física y química que tiene 30 alumnos, pero (lo di) durante 30 años. He recibido muchas mujeres (para tesis), pero también hombres; doy mucha preferencia a las mujeres”.

En 2010 la doctora López Goerne estuvo tres meses en coma, pero tras recuperarse entró en una fase de rehabilitación. Aunque no se podía mover, dice que su mente estaba totalmente clara y escribió un libro: Introducción a la nanotecnología y la nanomedicina, y al segundo año publicó Nanomedicina y cáncer.

Ahora su más reciente libro es Nanomedicina y epilepsia, acaba de terminarlo y está en proceso de revisión para ser publicado.

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