Quiero ser un músico del siglo XXI: Michel Camilo

El pianista dominicano manifiesta su deseo de ser un músico con "mentalidad del Renacimiento, al que nadie pueda encasillar o poner una etiqueta".
El intérprete, quien tiene formación clásica, ha alternado con figuras como Dave Valentín y Herbie Hancock.
El intérprete, quien tiene formación clásica, ha alternado con figuras como Dave Valentín y Herbie Hancock. (Frankie Celenza)

México

Como su estilo pianístico, el hablar del dominicano Michel Camilo es fluido, exuberante y colorido. Así se percibe en la línea telefónica desde Nueva York. Y, como en su plática, en su música se advierten sonrisas, reflexiones, recuerdos y, ante todo, un deseo de comunicarse de la manera más clara posible.

El músico, que el jueves se presentará en la primera sesión del Festival Clazz Continental Latin Jazz México 2014 en el teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, dice en entrevista con MILENIO que nació "en el seno de una familia donde siempre había música. Muchos de mis familiares son conocidos como compositores populares de merengues, boleros... Si mi tía tocaba música clásica en el piano, mi tío hacía música popular, pero también tengo una hermana que vive en Nueva York y es maestra de piano. Sin embargo, yo soy el primero de la familia que hace carrera internacional".

Formado como pianista de concierto en República Dominicana, cambió su concepto de la música cuando, a los 14 años, escuchó en la radio a Art Tatum. El efecto fue grandioso, explica: "Me impresionó muchísimo su dominio del teclado y su concepto armónico. Desde los cuatro años y medio yo tocaba de oído hasta que, a los nueve, entré a la escuela de música. También componía piezas populares de los seis años en adelante, así que tenía desarrollado el oído para apreciar el jazz. Sin saber que así se llamaba esa música me enamoré del jazz, sobre todo del concepto de improvisación porque, aparte de ser buen ejecutante, tenías que crear las ideas al momento".

Con una técnica prodigiosa que comenzó a llamar la atención de los críticos a mediados de los ochenta por la exuberancia de su toque, el dominicano destaca entre los pianistas de jazz latino. Con un estilo volcánico que lanza interminables cascadas de florituras sonoras, en cada una de sus presentaciones provoca en el público un estado de éxtasis. Lo mismo maneja el formato de piano solo que el trío y, de vez en cuando, una big band de 17 elementos. Pero no se ha ceñido a un estilo, pues también ha incursionado en la música de concierto y ha tenido un grato encuentro con el flamenco.

Recientemente fue galardonado con un Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum de Jazz Latino por What's Up!, al que se agregan dos reconocimientos en ediciones anteriores (Mejor Álbum Clásico a Rhapsody in Blue y Mejor Álbum de Jazz Latino a Spain, con el guitarrista Tomatito). El Grammy estadunidense le fue entregado en la categoría de Mejor Álbum de Jazz Latino por Live at the Blue Note.

El premio más reciente, dice el pianista, "fue un logro inmenso. De hecho ni yo me esperaba ganar un Grammy Latino por un disco de piano solo porque había grandes colegas involucrados, como Chucho Valdés y la orquesta de Clare Fischer. En Taiwán yo estaba celebrando la centésima vez que tocaba mi Concierto para piano y orquesta, y los organizadores se enteraron del Grammy Latino e hicieron una gran celebración. En el mismo escenario me dieron un premio y un pastel con un gran 100, para luego anunciar al público el triunfo. ¡Fue una noche maravillosa!".

Tocar a piano solo implica una mayor concentración, dice al hablar sobre What's Up! "Además de que requiere planearse: una cosa es tocar una pieza a piano solo, y otra un repertorio completo y mantener al público interesado. Hay que planear los colores, las texturas y tener mucho cuidado, sobre todo con el lenguaje que uno quiere expresar de cada pieza. Cada pieza es un universo. El concierto a piano solo es como un libro de posibilidades abiertas, donde cada pieza es como un capítulo que narra una historia y cada historia se relaciona con las otras. Lo que se persigue es mantener al oyente interesado de principio a fin. De hecho, al final de What's Up! hay un epílogo".

Además de gran maestro del jazz y pianista de concierto, Michel Camilo también ha dirigido orquestas y ha escrito música para cine. Su deseo es seguir ampliando su carrera y no limitarse al jazz. "Yo también me he propuesto arriesgarme y entrar hasta el mundo sinfónico, el mundo del cine, el mundo del teatro... O sea que no me quedo en un solo campo: yo trato de ser un músico del siglo XXI y hacer que los muros caigan entre los estilos para romper barreras. Es un legado que quiero dejar. Quiero ser lo que llaman un músico del siglo XXI, un poco con la mentalidad de un músico del Renacimiento que nadie pueda encasillar o ponerle una etiqueta".

Respeto por un género

Si actualmente se habla mucho del jazz latino en el mundo, la situación no siempre ha sido igual, según recuerda Michel Camilo. "Cuando llegué a Nueva York el término jazz latino era mal visto, además de que nos pagaban la mitad. Era como una especie de racismo, pero ahora es al revés. Hoy en día decir 'jazz latino' es como asegurar un lleno en un concierto. Antes a los grandes clubes solo llegaba gente como Chick Corea, Joe Zawinul, Keith Jarrett y Oscar Peterson. Ahora gozamos de un respeto increíble, además de que todos hemos tenido contratos con disqueras importantes".

El interés por este género no solo incluye a los músicos latinos, sino también a los estadunidenses, que encuentran en la variedad de ritmos un terreno propicio para enriquecer sus propuestas, comenta el pianista. "Muchos músicos de gran envergadura se están relacionando con los ritmos latinos. Por ejemplo, McCoy Tyner está tocando con un grupo de estrellas latinas. El propio Wynton Marsalis tiene noches latinas en el Lincoln Center y George Benson siempre ha estado enamorado del sonido latino, desde la época en la que utilizaba a Jorge Dalto. En el Festival de Fujiyama en Japón durante media hora hice una descarga con La Orquesta de la Luz y músicos estadunidenses como Lincoln Goines, Dave Valentín y Herbie Hancock".