Quieren compartir su experiencia musical

Carlos Cuellar, padre e hijo, les llevarán el sonido del tambor prehispánico.
“Los niños tendrán contacto con un instrumento musical, podrán elaborar uno”.
“Los niños tendrán contacto con un instrumento musical, podrán elaborar uno”. (Cortesía)

Tepeapulco

Un día Carlos llegó con un tambor africano a su casa, su padre le cuestionó la compra pues él tenía herramienta suficiente para la fabricación de uno con sólo gastar en material. Es así como surgió una empresa familiar que hoy distribuye tambores desde Tijuana hasta Mérida, y con un proyecto para llevar a comunidades marginadas de Tepeapulco talleres infantiles de artesanía y de música.

“El sonido del tambor, rescatando sonidos prehispánicos de mi comunidad”, es el proyecto que Carlos Cuellar, padre e hijo, llevarán a los niños de las comunidades marginadas de su municipio, un proyecto que será beneficiado con 45 mil pesos del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (Pacmyc), en su emisión 2013.

“Son los niños a los que queremos llegar con este proyecto, las comunidades a las que nos dirigiremos son de zonas muy pobres y no tienen acceso a la cultura, su vida es el trabajo y los niños muchas veces ni a la escuela van.

“Lo que queremos es compartir un poco de la cultura musical que hay en nuestro municipio, Tepeapulco, mucha de ella herencia de culturas prehispánicas que lo habitaron antes que nosotros”, comentó en entrevista el menor de los dos.

El proyecto no es una improvisación, aclara el músico y artesano, ya antes se trabajó con la Casa de Cultura municipal para llevar un programa similar a las colonias marginadas, donde fueron también los niños los destinatarios de estos talleres, en aquella ocasión de música prehispánica y africana.

“Todos llevamos un tambor dentro, es nuestro corazón. Lo primero que escuchamos cuando aún no nacemos es el corazón de nuestra madre, un ritmo de tambor que nos da estabilidad cardiaca y bienestar como humanos aún gestación. Eso es precisamente lo que destaco del taller, que los niños tendrán contacto con un instrumento musical, podrán elaborar uno, y encontrar en cada golpe ese sonido que en un principio los reconfortó.”

Una idea surgida en la calle. Carlos adquirió su primer djembe cuando era estudiante universitario, fue su padre quien le hizo ver que su gusto por la música africana y la artesanía podía volverse su profesión, hoy no podría desvincular su vida de esta labor que lo pone hoy como un importante distribuidor de percusiones en país.

“Mis amigos de siempre han tocado con nuestros tambores, en el tiempo de estar viajando y tocando he conocido a mucha gente que se dedica a tocar, de ciudades de norte a sur, y he estado en contacto con percusionistas que ya piden nuestros tambores, y vemos que nuestros instrumentos están a un buen nivel, y sigo estando en contacto directo con la música que se hace en la calle”

Sin darse cuenta, así resume Carlos esta faceta como empresario surgida por inquietud también de su padre, y ahora como promotores culturales que podrán llevar parte de su trabajo a personas lejanas a la música.

“Cuando haces algo porque te gusta consigues muchas cosas sin darte cuenta, no estás consiente qué tanto te adentras, pero te encuentras investigando sobre qué tipo de maderas o cuerdas o pieles emplear para hacer un mejor tambor. Cuando nos dimos cuenta ya mandábamos a todo el país, y no sólo a chavos, a músicos profesionales, a terapeutas, a chamanes…”

El proyecto inscrito en el Pacmyc contempla jornadas con niños en las comunidades más marginadas de Tepeapulco, que no son pocas, con ellos se impulsará que aprendan la fabricación de tambores huehuetl y panhuehuetl, buscan que el trabajo artesanal permita a los pequeños una relación más estrecha con el instrumento que después tocarán, “con una música que sale de ellos mismos, de su corazón”.

Como el de los dos Carlos, este lunes se entregarán 2 millones de pesos en una estrategia orientada a apoyar la recuperación y el desarrollo de la cultura popular, a través del financiamiento a las iniciativas culturales de la sociedad, con recursos del gobierno de Hidalgo y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Claves

Para saber

- “El sonido del tambor, rescatando sonidos prehispánicos de mi comunidad”, un proyecto que Carlos Cuellar, padre e hijo, llevarán a niños de las comunidades marginadas de su municipio.

- Con el proyecto, que será apoyado con 45 mil pesos del Pacmyc, los niños tendrán contacto con un instrumento musical, podrán elaborar uno, y encontrar en cada golpe ese sonido que en un principio los reconfortó.

- “Lo que queremos es compartir un poco de la cultura musical que hay en nuestro municipio, mucha de ella herencia de culturas prehispánicas”.