Queríamos dignificar la canción: Silvio Rodríguez

La nueva trova cubana ha devenido en una cantidad de variantes numerosas de acercarse a la canción, sin traicionar nunca la poesía.
Parte de sus textos están dedicados a pintores de su generación.
Parte de sus textos están dedicados a pintores de su generación. (Javier García)

México

A casi cuatro décadas de que se presentó por primera vez en el viejo Auditorio Nacional de la Ciudad de México, Silvio Rodríguez considera que la “trova, que en aquellos momentos empezaba a consolidarse en mi propia país, ha evolucionado, ha devenido en una cantidad de variantes numerosas de acercarse a la canción, sin traicionar nunca la poesía, que es algo fundamental de la generación de la que yo formo parte”.

En conferencia de prensa multitudinaria, el autor de canciones emblemáticas de la llamada nueva trova cubana, que creó con cantautores como Pablo Milanés, Vicente Feliú y Noel Nicola, Rodríguez recordó que cuando empezaba su carrera, como muchos de sus compañeros no tocaba para que su música sonara en la radio. “Cantábamos para nosotros mismos, pero estábamos buscando un lenguaje que nos satisficiera. En realidad queríamos dignificar la canción. Cuando nuestra generación empieza a cantar, que fue en la década de los sesenta, había grandes ejemplos de la canción, pero solo trataban ciertos aspectos de la vida. Las temáticas no eran abiertas como podían serlo en la poesía, la literatura o en cualquier expresión artística que contara cosas. La canción se circunscribía, generalmente, al tema amoroso del tú a tú”.

La nueva trova, aseguró el cantautor cubano, buscó ampliar esa temática, además de ser conscientes de que “también estábamos haciendo literatura. Desde entonces hasta acá, eso se mantiene en las diversas generaciones o expresiones que han surgido a partir de lo que hicimos nosotros con la nueva trova cubana”.

¿Es vigente la letra de “El necio”, donde canta “yo quiero seguir jugando a lo perdido,/ yo quiero ser a la zurda más que diestro,/ yo quiero hacer un congreso del unido”?

Sigue vigente para el que cree en eso, para el que no se deje tentar, para el que no se arrodille. El necio es un plante. Es una de mis canciones que más cantan los grupos de rumba, guaguancó, lo que sea, en Cuba, porque ellos salen de las zonas más duras del pueblo. Allí, plantar es importante, y esa canción resume esa situación. Para mí sigue vigente.

Recientemente murió Paco de Lucía, con quien lo unía una larga amistad. ¿Qué nos puede decir de su pérdida?

No nos veíamos muy a menudo, pero siempre que nos veíamos era una fiesta. Yo lo llevé al primer programa de televisión que hizo en Cuba, donde nadie sabía quién era. Era en 1977-78, aproximadamente. Después nos vimos en todas partes, muy a menudo, pues por algunos periodos vivía en Cuba. El año pasado dio un concierto maravilloso en el Teatro Karl Marx, en La Habana. Este año, en enero, estuvo en un concierto que hice en una plaza pública en La Habana Vieja. Estaba con su familia. Nos tomamos una foto y la publiqué en mi blog, sin darle mucha propaganda. Puse: “Con Paco”, aunque algunos lo reconocieron. Su muerte fue un golpe completamente inesperado.

¿Qué nos puede decir de sus aportaciones a la música?

Paco de Lucía es uno de los hombres que cambió el mundo de la guitarra. Dentro del flamenco tiene una importancia tremenda, pues este género siempre fue en España una música discriminada, era como una música menor, la que tocaban los gitanos. Paco de Lucía, y varios más, con su talento supieron imprimirle a esa música un nivel de complejidad y de perfección que hizo que saliera de esa discriminación.

 

¿Hay algún libro al que vuelve constantemente?

La edad de oro, que es la compilación de cuatro revistas, para niños y jóvenes, que hizo José Martí, y que luego se convirtieron en un libro. Yo lo leía en cuarto o quinto grado de primaria y todavía lo tengo. He tenido otras ediciones, pero todavía tengo esa, que se hizo en Cuba en 1953, en el centenario del nacimiento de Martí. Es una edición preciosa, está un poquito ajada, pero la conservo. Es un libro al que vuelvo a menudo con mucho placer porque siempre descubro cosas nuevas. Martí es inagotable.

¿Qué músicas escucha?

Hay muchas músicas a las que siempre regreso, pero casi todo es música clásica. En mis primeros años, cuando comencé a aficionarme a la música más en serio, lo que oía era mucha música clásica. Las únicas canciones que oía eran algunas que pasaban por la radio y cuando hacían algún disco de la trova tradicional, pero eran pocos los que se hacían, además de que pocos trovadores en Cuba cantaban en público sus canciones. Los grandes orquestadores me fascinan, como Rimski-Kórsakov y Rachmaninoff, ésa es una música que escucho mucho.