Fernández-Vidal: con historia de amor es más fácil explicar la ciencia

Los jóvenes están más interesados en la ciencia de lo que pensamos por lo que continuaré promoviéndola a través de este tipo de trabajos, aseguró la escritora de origen español.
Sonia Fernández Vidal
Sonia Fernández Vidal (Especial)

Ciudad de México

A través de una historia de amor es más fácil transmitir conocimientos científicos a los jóvenes y a las personas que no saben mucho sobre el tema, aseguró la escritora española, Sonia Fernández-Vidal, autora del libro Quantic Love.

"Los científicos hablamos con un lenguaje sofisticado y qué mejor que hablarles a los jóvenes en su lenguaje y con un tema como el amor, que les interesa tanto", dijo la también doctora en Física.

Quactic Love narra la historia de Laila, una joven que entra a trabajar como mesera al Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) para poder pagar sus estudios universitarios y es ahí donde además de aprender sobre teorías científicas, queda enredada en un triángulo amoroso.

En la historia se explica al lector qué es un acelerador de partículas, la teoría de la relatividad, cómo se creó el universo, qué es un neutrino, así como algunas anécdotas de científicos como Albert Einstein, Gell-Mann y Peter Higgs.

La idea de escoger a una protagonista que no sabía nada sobre ciencia era "precisamente llevar de la mano al lector y a Laila a que aprendieran juntos sobre el tema" para que los dos se dieran cuenta que la ciencia no es tan difícil, confiesa Fernández-Vidal.

Sonia Fernández-Vidal aseguró que este libro también sirve para cambiar la imagen que la gente tiene de los científicos.

"Los científicos no solo usan bata blanca y están inmersos en sus investigaciones. El CERN está lleno de jóvenes y yo que tuve la oportunidad de trabajar ahí y en el Laboratorio Nacional de Los Álamos quise plasmar en la novela su lado humano, que van a fiestas y se divierten como cualquier persona."

Quantic Love es el segundo libro con el que Fernández-Vidal pretende divulgar la ciencia, el primero fue La puerta de los tres cerrojos, publicado en 2011, con el que convenció a las editoriales de que la "gente estaba más interesada en la ciencia de lo que pensábamos" por lo que no duda continuar en esa misma línea ya que conjuntan sus dos pasiones: "la ciencia y la escritura".