“¿Puede ser posible? ¿Realmente? Es atroz”: Munro

La llamada “maestra del relato corto contemporáneo” es la primera canadiense en ganar la más alta distinción de las letras.

México

Se había prometido el silencio. Cuando arribó a los 81 años de edad, dijo en entrevistas que había llegado el momento de dejar la pluma, no tanto porque ya no tuviera más historias en su interior, sino por algo cotidiano, vinculado al paso de los años: “Se me olvidan con cada vez más frecuencia nombres y palabras”.

Es ella, Alice Munro (Wingham, Ontario, 1931), la primera canadiense y decimotercera mujer en obtener el premio Nobel de Literatura; es la cuentista a quien se ha llamado la “Chéjov con faldas” —lo que no le gusta mucho—, la que halló en los detalles, en la vida cotidiana, los mejores elementos para ser compartidos a través de la literatura; es la escritora que alguna vez confesó que su cercanía con el cuento se debía más a un hecho práctico: la novela suele ser un proyecto a largo plazo, mientras que el relato corto le permitía atender a sus hijos y las labores de su casa.

Quizá por ello en uno de los primeros reportajes que se escribieron sobre su obra, hace casi medio siglo, fue titulado “Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos”; en unas declaraciones que realizó a The New Yorker durante una de las pocas entrevistas que la autora ha concedido a lo largo de su vida, reconocía que la educaron para pensar que lo peor que podía hacer en su vida era llamar la atención.

“De Munro se ha apreciado su bien afinado arte de narrar historias cortas, caracterizado por un estilo claro y un realismo psicológico. Algunos la han considerado como una Chéjov canadiense”, señala la Academia en el comunicado en el que dio a conocer que ella era la ganadora del Nobel 2013.

“Sus narraciones se desarrollan con frecuencia en pequeñas ciudades de provincias donde la lucha de las personas por una existencia decente causa a menudo dificultades en sus relaciones y conflictos morales, problemas que tienen su origen en diferencias generacionales o ambiciones vitales contrapuestas”, se agrega en el comunicado.

Discreción

La cuentista no se enteró de la decisión sino hasta una hora y media más tarde de haberse dado a conocer. Sus reacciones fueron muy de ella; incluso fue su hija quien la despertó, seguramente después de múltiples esfuerzos de miembros de la Academia por acercarse a una mujer que, desde siempre, ha preferido la discreción.

“¿Puede ser posible? ¿Realmente? Es atroz”, dijo la escritora —quien fue calificada por la Academia Sueca como la “maestra del relato corto contemporáneo”— durante una entrevista con la televisión pública canadiense CBC pocos minutos después de que se anunciase al ganador del galardón.

La llamaron de la Academia, pero ella no se levantó a contestar y le dejaron un mensaje en su contestadora: “Es tan sorprendente y maravilloso. No tenía ni idea. Creo que hasta ayer ni supe que estaba en la lista. Estoy aturdida”, reveló.

“Ahora se pensará más en los escritores canadienses en conjunto. Ayudará a impulsar la idea de literatura canadiense en el mundo”, declaró Munro.

“Sabía que estaba siendo considerada para este premio, pero no pensaba ganar”, agregó la escritora en declaraciones a Canadian Press, desde Victoria, la capital de British Columbia.

Las suyas son historias que están basadas en situaciones domésticas de gente de clase trabajadora, explicó su publicista, Ellen Seligman, a la prensa canadiense.

“Son historias familiares, pero con una profunda exploración psicológica de la complejidad de la existencia contemporánea”, añadió la premio Nobel de Literatura 2013.

En español, de Munro se encuentran títulos como Mi vida querida, Demasiada felicidad, La vida de las mujeres, Las lunas de Júpiter y Amistad de juventud; en las librerías del DF, en su página web el Fondo de Cultura Económica solo anuncia dos títulos impresos, mientras que Gandhi ofrece cinco en formato electrónico.

“Cada cuento suyo es un universo”

La capacidad para ver la complejidad detrás de lo cotidiano distingue la obra de la canadiense Alice Munro, nueva premio Nobel de Literatura, a decir de su editora en español, Silvia Querini, editora de Lumen, para quien “cada cuento suyo es un universo entero”.

Querini reveló algunos detalles de la autora canadiense de 82 años: “Lleva una vida retirada en un pueblo de Canadá y no tiene correo electrónico. Se comunica con sus agentes y editores por carta. Desde muy pequeña leyó muchísimo y su primer marido era librero”.

“Es ante todo cuentista, porque tenía que escribir en los descansos de la siesta de sus hijos. Por eso nunca escribió una novela.”

Para Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, sello español dedicado al cuento, se trata de una literatura que merece ser leída y celebrada: “Su obra es como una onda expansiva. Su trabajo desde la brevedad le ha permitido, como a pocos escritores actuales, retratar la amplitud de una mirada sobre el mundo, la enorme profundidad de sus personajes, la tragedia contemporánea, y todo ello a través de una orfebrería magistral de lo cotidiano, el detalle. Parafraseando a Tolstói, ‘habla de lo pequeño y hablarás del mundo’”.

Según él, a partir de este reconocimiento se descubrirá que el tamaño no importa, porque “el premio Nobel vendrá a demostrar lo maravilloso de la narrativa breve”.