Proyecto ha esperado dos administraciones, y nada

González ha buscado durante las dos últimas administraciones municipales arreglar un “contrato administrativo” para rehabilitar el espacio, echarlo andar y ser una oportunidad de regeneración ...
El edificio está en desuso.
El edificio está en desuso. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Ubicado en la calle Napoleón, de la colonia Estrella, existe un inmueble de dos pisos, con seis aulas o salones y un patio bastante amplio, donde David González Cantú ha planeado abrir un centro de rehabilitación para jóvenes.

Pero el espacio pertenece al Instituto de la Juventud Regia, del municipio de Monterrey, y está convertido en una bodega.

González ha buscado durante las dos últimas administraciones municipales arreglar un “contrato administrativo” para rehabilitar el espacio, echarlo andar y ser una oportunidad de regeneración para los jóvenes del sector.

“Siempre te dicen lo mismo, ‘no hay dinero’, pero uno no va a pedirles lana, va a presentarles un proyecto”, expone González en su taller de carpintería en la histórica colonia Hidalgo.

Como integrante de la asociación civil Consejo Social de la Frontera Norte, su especialidad es la regeneración de los jóvenes que se encuentran sin oportunidades en las múltiples colonias de bajos recursos en el área metropolitana.

En el espacio de la colonia Estrella propuso ofrecer talleres de carpintería, huertos urbanos, uso de energías renovables así como de diferentes disciplinas relacionadas al arte. Esto esfuerzos los ha realizado en Santa Catarina y García anteriormente.

La propuesta era ofrecer estas actividades a los jóvenes de colonias como la Niño Artillero, la Hidalgo, la Popular o la Garza Nieto.

Su último intento para solicitar la administración del espacio, en abril del año pasado, fue memorable, según sus palabras.

“Vinieron (a la Estrella) en dos ocasiones, vinimos a ver el local, que estaba saqueado, y nos dijeron que tenía que haber gente de Juventud Regia presente en los talleres, eso lo aceptamos. Vinieron en una segunda ocasión pero el local ya era una bodega”, indica.

A esto se suma que  la biblioteca de la plaza de Martín Carrera, a dos calles de ahí, se encuentra en obra gris desde hace un año, a decir de los vecinos. En su interior sólo hay desechos.

“En el último año lo que hicieron es ponerle protectores, pero nomás”, dice González.