Proyectan un salón en los Arcos Vallarta y basílica iluminada

El Fideicomiso de Turismo desea que se le dé libertad para administrar el monumento y retormar su uso como mirador  y como sede de eventos de quien lo desee rentar
El uso de los Arcos como Salón de eventos sería esporádico
El uso de los Arcos como Salón de eventos sería esporádico

Guadalajara

La Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC) de Guadalajara desea utilizar algunos pisos de los Arcos Vallarta como Salón de eventos y dotar a la Basílica de Zapopan de un mapping espectacular. Diego Garibay, presidente del Fideicomiso de Turismo, explicó  el plan integral con el que se quiere activar uno de los monumentos más emblemáticos de Guadalajara con el fin de convertirlo en un atractivo turístico de la ciudad.

En su perspectiva “es un lugar que más que el valor arquitectónico que le queramos dar, es sin duda ampliamente simbólico para la ciudad, por tanto está cuidado hoy por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y debemos protegerlo como tal. Me parece destinarlo al uso de una dependencia de gobierno como estuvo no es lo ideal, ciertamente el edificio no lo cuidan, se deteriora. Tenemos el estado ideal identificado, no es el ideal, hay un muro de mentiras”.

Con base en el estudio que realizaron se definió que los Arcos entraría como uno de los lugares que formarían parte de la ruta del Turibús, de esa forma los visitantes encontrarían una exposición temporal de artistas en el salón principal llamado Sala de Banderas y de ahí pasar a la terraza donde se colocarían una serie de catalejos que ofrecerían una vista espectacular de 360 grados que en días despejados dejaría ver hasta la zona de Chapultepec, dijo Garibay.

En esa gran terraza se establecería a manera de concesión de venta de bebidas tradicionales como cervezas o tequila. Esta infraestructura turística y cultural sería un atractivo de carácter exclusivo dirigido a grupos que atienden a congresos, convenciones, visitantes distinguidos como cónsules, reuniones de gobierno estatal, municipal o federal. Consideró que no es ideal destinar este edificio para restaurant, salón de evento o antro sobre todo por limitantes establecidos por el INAH pues no se puede colocar cocina. En caso de que en eventos privados se ofrezca servicio de bufet Garibay dice que hay un espacio al que llama de calentamiento y que  la Sala de Banderas podría albergar hasta 50 personas acomodadas en mesas, 80 de pie con periqueras en eventos de coctel o hasta 60 sillas en modalidad de conferencias.

En su estudio buscarían conseguir la autorización para instalar un elevador y adecuar el par de baños con el que cuenta el lugar. “Lo más importante, lo que necesitamos en este país es que las cosas no cuesten sino que nos ayuden y sean productivas y que los edificios históricos sean productivos. En nuestra propuesta la ocupación del edificio sería del 30 por ciento que es muy pequeña, representa unos cinco eventos para estos usos de cocteles, cenas, comidas, conferencias y con las limitaciones, podría ingresar o retornar al municipio por el orden de 4 millones de pesos anuales. Proponemos que la administración se descentralice del municipio para que esto funcione y se haga a través del fideicomiso o sea creado un fideicomiso para ese fin”, puntualizó el empresario.

Explicó que el fideicomiso de turismo que él encabeza operaría el proyecto con el 15 por ciento para gastos. Además se establecería un reglamento claro y estricto que se encargue de la gestión del itinerario, las reglas de operación, proveedores, costos, aseo y mantenimiento. Garibay asegura que para los eventos privados estaría sujeto a una renta que pagaría cualquier interesado. Las adecuaciones se harían con el presupuesto de infraestructura que maneja la OVC captado a través de los impuestos a hotelería.