"Popper", droga para sexo anal que pone en riesgo la salud

“Mi pareja de pronto se quedó dormida, simplemente no reaccionó hasta dos horas después”, comenta un usuario de esa sustancia.
Los que lo consumen dicen que se consigue en algunas "sex shops", en Tepito o con "narcomenudistas".
Los que lo consumen dicen que se consigue en algunas "sex shops", en Tepito o con "narcomenudistas". (Javier García)

México

En algunas sex shops o en Tepito, Andrés adquiere una sustancia conocida como popper o reventadores, que tiene el efecto de intensificar los orgasmos, dilatar el ano y permitir la penetración sin lesiones.

Se trata de una sustancia usada hace dos siglos para tratar la angina de pecho y que en México ha encontrado un nicho de distribución importante entre narcomenudistas dedicados a ofertar hasta en redes sociales la sustancia.

Andrés no ignora el impacto que puede tener en la salud esa sustancia, elaborada con nitritos de amilo.

“Sé que puede causar infarto por tratarse de un vasodilatador, incluso, al grupo al que pertenezco en Facebook se han reportado casos de glaucoma, pero yo la sigo consumiendo porque te da esa sensación de querer hacerlo más fuerte, con más potencia”, dijo en entrevista con MILENIO.

Usuario de popper desde hace 10 años, Andrés reconoció que el efecto dura de 30 segundos a máximo tres minutos, por ello muchos abusan de la sustancia.

“Una vez me acabé todo el frasco, habremos inhalado, entre los dos, 40 dosis…. mi pareja de pronto se quedó dormida, simplemente no reaccionó hasta dos horas después”, recordó.

En otra ocasión, abundó, en un encuentro comunitario sexual “un hombre de unos 50 o 60 años de pronto se desmayó; pensamos que se había muerto, pero solo se desvaneció y lo curioso es que ni lo supo. Se despertó, siguió inhalando y siguió teniendo relaciones”.

La sustancia —que ingresa a México con fines industriales, como limpieza de pieles— es desviada para venderla como potencializador sexual y cuesta entre 300 y 500 pesos por frasco.

“Los compras con dealers como se adquiere la mota o cualquier otra droga, ya sea que les hables por teléfono, los ves en el Metro, en la calle, van o vas a su casa. También en algunas sex shops o en Tepito”, aseguró Andrés.

El peligro

Benjamín García, especialista en adicciones, afirma que se consumen este tipo de sustancias que, por carecer del poder adictivo de la cocaína, se consideran inocuas, cuando en realidad son veneno dirigido al sistema nervioso.

El abuso, señaló, puede desencadenar infartos cardiovasculares y cerebrovasculares, trastornos neurológicos , toxicidad hepatorrenal, ceguera, dificultades de erección  y otras complicaciones.

“Cuando inhalas estos gases las arterias y venas se vasodilatan y esto provoca una caída en la presión arterial, por lo tanto, aumenta el ritmo cardiaco.

“Si se mezcla con sustancias para la disfunción eréctil, drogas de diseño o mariguana, hay un riesgo altísimo de sufrir un  infarto”, agregó el docente de Monte Fénix.

En entrevista, Martín Mosqueda, director de Coordinación de Programas del Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), aseguró que “estos productos en México casi ya no se usan”.

Las encuestas y estudios, subrayó Mosqueda, constatan que este tipo de sustancia “afortunadamente no representan un problema de salud pública. No obstante, advirtió que el consumo crónico de sustancias sin lugar a dudas emigra hacia la adicción.