Príncipes Akishino inauguran el FIC

Con cerca de 700 actividades programadas, en las que participarán casi 4 mil artistas, anoche comenzó la 42 versión en la Alhóndiga de Granaditas.

Guanajuato

Al mediodía de ayer, sus altezas imperiales de Japón, el príncipe y la princesa Akishino, pisaron el Teatro Juárez, el máximo recinto del Festival Internacional Cervantino (FIC), donde inauguraron la versión 42 del encuentro cultural.

Por la noche, la realeza nipona acudió a la Alhóndiga de Granaditas, donde presenció, al aire libre,  el concierto inaugural que ofreció Tokyo Dageki Dan, agrupación que logró cautivar con la magia de sus tambores al exigente y eufórico público asistente.

Relación de 400 años

Bajo un discreto dispositivo de seguridad, los príncipes de Japón ingresaron al Teatro Juárez. Fueron recibidos por el gobernador de Guanajuato, Manuel Márquez Márquez, y por Rafael Tovar y de Teresa, titular del Conaculta, quien acudió en representación del presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Como lo establecía el protocolo, el príncipe Akishino hizo uso de la palabra solo en este acto oficial. Acompañado por la princesa, quien portaba un kimono color hueso, el príncipe subrayó que Japón y México han venido profundizando en el entendimiento mutuo durante 400 años, luego de la llegada a México de la Misión Hasekura.

Manifestó su deseo de que “la cooperación entre ambos países y el intercambio sigan desarrollándose y profundizándose en áreas más amplias, como la cultura y las artes”.

El príncipe dijo que era un placer estar en México al ser Japón el país invitado de honor del FIC, lo que consideró “una excelente oportunidad para presentar una parte de la cultura y el arte japoneses, para dar a conocer el arte tradicional y moderno”.

Tras agradecer la presencia de sus altezas imperiales en el FIC, su director, Jorge Volpi, dijo que este es el festival de música y artes escénicas más importante de América Latina y uno de los más diversos y relevantes del planeta. Dijo que durante 19 días Guanajuato recibirá a cerca de 4 mil artistas que participarán en más de 685 actividades.

Márquez Márquez expresó que para su gobierno era un honor la presencia de sus altezas imperiales: “Su presencia representa un paso más en la agenda cultural y educativa que impulsamos en Guanajuato y de México con Japón”.

Asimismo, dio la bienvenida a Nuevo León como estado invitado de honor al FIC, que participará con más de 350 artistas y 20 compañías.

Indicó que en esta edición del FIC se espera una asistencia de alrededor de 400 mil personas, y una derrama económica de aproximadamente 400 millones de pesos, la misma suma que se invirtió para la realización de la presente versión del Cervantino.

Asimismo, durante la ceremonia les fue entregada la Presea Cervantina al fotógrafo Rodrigo Moya y al director teatral José Solé.

Dos horas antes del concierto inaugural del FIC, en el  centro de Guanajuato cientos de estudiantes levantaron la voz para protestar por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, Guerrero.

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Tiempos shakespeareanos

Ante la realidad de México, Jorge Volpi, director del Festival Internacional Cervantino, dijo: “Seguimos siendo salvajes. Bastaría enterarnos de las tragedias que cimbran a Siria o a Irak, o más cerca de nosotros, de los brutales asesinatos de los jóvenes normalistas de
Ayotzinapa, en Iguala, para perder cualquier confianza en el género humano. Seguimos dominados por prejuicios ancestrales, por el ansia de poder, por la venganza, y olvidamos a diario que todas las vidas humanas poseen el mismo valor”.

Agregó que “las tendencias asesinas y excluyentes permanecen arraigadas en la humanidad, aunque desde épocas inmemoriales los seres humanos hemos buscado conjurarlas a través del arte. Por eso el arte no es un simple entretenimiento ni una mera forma de evadir el horror cotidiano, sino una fuerza que nos permite indagar en lo más profundo de nosotros mismos con la esperanza de llegar a conocernos mejor. Si el arte no garantiza nuestra redención, al menos nos permite reconocer nuestras flaquezas y delirios, y transformarnos, por un instante, en otros: en los otros, en nuestros semejantes”.

William Shakespeare, de quien se celebran los 450 años de su natalicio, lo supo: “Sus obras jamás ocultan la vileza, la ambición o la crueldad, pero tampoco la ternura, la amistad o la pasión, nuestras grandes virtudes. El horror que nos circunda demuestra que vivimos tiempos eminentemente shakespeareanos”.

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