Primeros encuentros con la modernidad

Durante los primeros años del siglo XX a Durango capital como el cerebro financiero y la Comarca Lagunera como el centro industrial.
Campanario San Juan de Dios II.
Campanario San Juan de Dios II. (Archivo.)

Durango

Según el Censo Nacional de Población del año 1900, en la ciudad de Durango había 31 mil 92 personas y durante esa década solamente se incrementó la cifra en 700 personas aproximadamente.

Sin embargo sí hubo un repunte considerable, pues de 370 mil 307 habitantes, se llegó a los 483 mil 175, resultado de la migración de Estados colindantes.

Al final del Porfiriato, la mano de obra cambió de giro pues la minería cayó en crisis y cerró una cantidad importante de empresas, por lo que se potenció el sistema de haciendas y con ello, el desarrollo agrícola y ganadero diseminado en el territorio estatal.

La explotación del hierro y la madera sostuvieron a la ciudad capital porque fueron productos que tenían como destino Nuevo León y la misma Ciudad de México, centros industriales de gran calado en el país.

También el tema forestal tuvo un repunte con los proyectos ferroviarios que unirían la ciudad de hoy Piedras Negras con el puerto de Mazatlán, aunque haya durado hasta 1909.

Las condiciones de aislamiento que se generaron por la incomunicación, provocaron que la economía se fuera hacia la región Lagunera, en la que se concretó el sistema ferroviario, pero en la ciudad de Durango, por contar con una gran cantidad de haciendas que se dedicaban a actividades del sector primario, se logró mantener a Durango como el cerebro financiero y la Comarca como el centro industrial.