Crean la Primera Banda Sinfónica Femenil Poblana

La intención de este nuevo proyecto es que las mujeres tengan a su cargo toda la realización, ensamble y dirección de esta nueva agrupación, revela Liliana Mejía, directora adjunta, una de las más ...

Puebla

El público está de pie, las personas aplauden eufóricamente tras escuchar el concierto de la primera banda sinfónica femenil. Los padres de familia ven reflejado en sus hijas el esfuerzo, el compromiso y la entrega. Se apagan las luces y los nervios terminan.

María José de 11 años toca el clarinete en una de las bandas sinfónicas del Centro de Capacitación de Música de Bandas (Cecamba). Su pasión por la música y un póster pegado en la escuela causaron su llegada a la institución.

Tras presenciar por primera vez un ensayo, quedó enamorada del sonido que producía la música instrumental, nunca antes lo había escuchado. En ese momento tomó su decisión, se convertiría en música.

Las aspiraciones y el sueño de Majo comenzaron hace año y medio cuando inició por interés propio la búsqueda de un lugar en el que pudiera desempeñar su amor por la música.

La mirada de Majo se ilumina al hablar de sus clases, de sus compañeras y maestros, la disciplina que requiere la música la ha vuelto mejor en todo, el agradecimiento a su arte está en sus palabras:

"A mí no me gusta faltar, como que me pongo triste cuando no vengo, siempre procuro hacer todas mis cosas rápido y así tener tiempo para hacer lo que más me gusta, tocar en la banda".

La creación de la primera Banda Sinfónica Femenil surgió a partir de una audición realizada a profesoras y alumnas avanzadas del programa, con la finalidad de tocar como solistas en uno de los conciertos que el Cecamba realizó con motivo del Día Internacional de la Mujer el pasado mes de marzo, señaló David Pérez Olmedo, director musical del programa.

Pérez Olmedo mencionó que las historias de vida fueron en gran parte lo que llevó a la creación de esta nueva banda femenil pues "en lugares como Santa María Chigmecatitlán, la primera vez que una mujer pudo tocar un instrumento fue a través de Cecamba hace 14 años".

"Nos dimos cuenta que contamos con la posibilidad de tener una banda en donde haya puras niñas participando, sobre todo porque en la tradición de las bandas la mujer no tiene un papel tan protagónico como lo tienen los hombres por tradición", aseguró el joven director.

Al ver la cantidad de niñas, jovencitas y exalumnas que acudieron, se pensó que el proyecto podría derivar en una banda, integrada exclusivamente por mujeres con edades que oscilan entre los 10 y 18 años, cuyo programa y dirección estuviera a cargo de mujeres también.

La intención de este nuevo proyecto es que las mujeres tengan a su cargo toda la realización, ensamble y dirección de esta nueva banda sinfónica.

Tal es el caso de Liliana Mejía, directora adjunta de la banda, quien desde hace más de 10 años pertenece al Cecamba y hoy con este nuevo proyecto se ha convertido en una de las integrantes y directoras más jóvenes en todo el país.

El desarrollo integral que pretende darse a los estudiantes de los Centros de Capacitación a través de la música permite el crecimiento de las personas en todos los aspectos, aseguró Liliana.

"Es una experiencia que no se puede comparar con nada, la convivencia con las niñas, convierten todo en algo muy productivo y efectivo", aseguró la también maestra.

Liliana Mejía pertenece a la tercera generación de Cecamba, con más de once años en la institución, Mejía ha tenido la oportunidad de ser alumna, maestra y directora de las distintas escuelas de capacitación musical.

"Después de un largo trayecto se me presentó la oportunidad de ser maestra y posteriormente directora en Ciudad Serdán, ahora con este proyecto nos hace creer en el desarrollo y crecimiento sobre todo en las niñas y niños que forman parte de las bandas en las distintas comunidades", reveló la directora.

Agregó que las dificultades a las que se enfrenta día a día esta banda sinfónica femenil son las que han fortalecido el compromiso por parte de las niñas y mujeres que forman parte de la misma.

"Me da mucho gusto y orgullo el pertenecer a Cecamba de toda la vida, pasar de ser una alumna a ser encargada de proyectos importantes, pero no es presunción es saber que a través de los conocimientos que adquirí aquí otras niñas y niños pueden desarrollarse y tener más sueños y propósitos".

A 14 años de la creación de los Centros de Capacitación de Música de Bandas la institución alberga a más de 600 niños, niñas y jóvenes de entre siete y 18 años, de diversas zonas de marginación en la entidad, donde tienen acceso a instrumentos y a clases de manera gratuita.

En el 2000 se abrieron tres centros en las distintas comunidades que tienen la tradición de música de bandas en la Sierra Mixteca, Santa María Chigmecatitlán, Ciudad Serdán y Santa Catarina.

Adicional a estas escuelas se encuentran las ubicadas en Santa Clara Huitziltepec, San Pedro Anicano, Cacaloxuchitl (perteneciente a Huaquechula), Pahuatlán y la ciudad de Puebla.

Cabe señalar que de estas escuelas, el Cecamba cuenta con bandas sinfónicas que se formaron a través de las audiciones realizadas en las escuelas, éstas son la Banda Sinfónica Monumental, la Infantil, la Juvenil así como la recién creada Femenil.

"La selección de los niños y jóvenes que integran estas bandas monumentales fue realizada a través de audiciones para tener a los mejores elementos, así que no sólo se trata de nuevos proyectos, se trata de exigirle a los niños entrega y compromiso y ofrecerle a los demás calidad, lo que nos ha hecho crecer bastante como institución", aseguró Pérez Olmedo.

Esto es un primer esfuerzo a nivel estado y a nivel federal que da la oportunidad de tener una muestra de tener una representación cultural. En otros ámbitos ya existen las formas de directoras de orquesta de escritoras, arreglistas y solistas, de mujeres que han dado la vuelta al mundo a través de la música y para mi es un orgullo que esta iniciativa tenga tanta aceptación por parte de las poblanas y de las instituciones.

El director señaló que este nuevo proyecto tendrá su debut en los meses de julio o agosto lo que permitirá realizar los ajustes necesarios para integrar en un cien por ciento a las mujeres de esta banda.

"Estamos entre treinta y cuarenta niñas que forman parte de esta banda sinfónica pero la intención es aumentar el número de integrantes. El trabajo de conjunto en una banda es importante, y esto genera mucho sentido de pertenencia a un grupo, genera una identidad y esperamos tener un mayor crecimiento".

El fin del programa es educativo, permite a los jóvenes tener una educación musical a través de un instrumento, por eso hay niños de siete años hasta jovencitas.

Los aplausos

Tras las historias que representan las piezas musicales, se encuentra la de Alma Lucero de 19 años que además de estudiar la carrera de Derecho, toca las percusiones por la tarde en el Centro de Capacitación ubicado en el ayuntamiento de Puebla.

"Las experiencias y el crecimiento, la disciplina y el compromiso que reclama la música te hacen crecer como persona, es increíble formar parte de esta banda".

Después de pertenecer tres años al Cecamba de la ciudad de Puebla, Alma audicionó para formar parte de la primera banda sinfónica femenil y servir de inspiración para niñas más pequeñas como Majo.

La única música de la familia, la primera en tocar un instrumento y el sueño de una niña de 11 años son pagados con aplausos.

La primera Banda Sinfónica Femenil, es un referente; el punto de partida para diversos programas y agrupaciones, que bien podrían retomar los buenos resultados de estos 14 años.

El programa brinda a la comunidad la oportunidad de una plataforma educativa, prácticas profesionales y esto da oportunidad para que ellas puedan audicionar a diferentes bandas que existen en México y otros países donde se puede desarrollar de otras formas y maneras.

El director señaló que la finalidad de estos programas es convertir a las bandas en un patrimonio intangible, lo que significaría que la música de bandas sinfónicas en el estado sea una tradición que se mantenga y que le de difusión a la música que se hace dentro de las comunidades en base a las tradiciones.

Las complicaciones y los problemas de cada ensayo no son justificación a la hora de tocar, el nerviosismo, las situaciones socioeconómicas, las condiciones de marginalidad en las que muchas integrantes de la banda están, se borran al primer compás.

Las historias de vida se funden con el público, las canciones tienen un sabor diferente para los que conocen el esfuerzo y la dedicación.

Las aspiraciones y los sueños de cada integrante de la banda se quedaron en las notas y los acordes que escucharon los demás.

Majo cierra los ojos y se imagina el escenario. Imprime en cada glosa las ganas de convertirse en maestra, algún día en directora. Con los ojos cerrados se imagina viajando y siendo una solista.

El concierto termina y las luces se apagan, los nervios se van.