Presentan fármaco que mejora la vida de enfermos terminales

El tratamiento, aprobado para los pacientes con tumor prostático avanzado y metástasis en huesos, brinda alrededor de seis meses de sobrevida sin dolor extremo ni deterioro de huesos.
Narciso Hernández, del IMSS, y expertos del Cancer Center, de Texas, explicaron cómo funciona la terapia.
Narciso Hernández, del IMSS, y expertos del Cancer Center, de Texas, explicaron cómo funciona la terapia. (Blanca Valadez)

Cancún

En México, tres pacientes con cáncer de próstata avanzado y resistente a cualquier tratamiento convencional recibieron cloruro de radio 223 (agente radiactivo emisor de partículas alfa), con lo que se logró erradicar el dolor y matar células malignas sin lesionar la médula ósea.

Homer A. Macapinlac, director del Departamento de Medicina Nuclear del MD Anderson Cancer Center, explicó que luego de medio siglo se desarrolló un tratamiento para que los pacientes terminales adquieran seis meses de sobrevida libres de dolor extremo y sin el proceso de deterioro de huesos.

“No se curan —aclaró—, pero sí recuperan parte esencial de su vida: levantarse, salir y, como sucedió con uno de los que participaron en el protocolo, cumplir con su sueño de acudir como un hombre entero a la graduación de su hija”, señaló Macapinlac.

El avance es inédito en la medicina, ya que este tipo de pacientes presenta nulas posibilidades de sobrevida al no responder a las terapias tradicionales, por lo que  quedan desahuciados.

Cuando la enfermedad se disemina a los huesos los pacientes mueren en un periodo muy corto (menos de un año), con la imposibilidad de moverse por el dolor y el riesgo de fractura.

Cómo funciona

Mecapinlac, quien se desempeña también como profesor de medicina nuclear en la Universidad de Texas, precisó que el cloruro de radio 223 se aplica por vía intravenosa durante un lapso máximo de cinco minutos.

Se requiere de seis ciclos que se aplican cada 28 días durante los cuales puede registrarse síntomas adversos leves y tolerables, como náuseas, vómitos o diarrea.

No es tóxico, lo cual resulta esencial, dado que se suministran dosis muy pequeñas de estos radioisótopos. Según Mecapinlac, el plomo excedente en el paciente se elimina a través de las heces y la orina; no llega a niveles en que la persona no deba compartir los cubiertos y “tampoco se encienden como luciérnagas, ni dan toques”, comentó.

Antonio Montante Tapia, experto del MD Anderson y gerente médico de la Unidad Oncológica de Bayer, explicó que una vez que el medicamento se aplica, funciona como un análogo del calcio, dado a que tienen la misma composición molecular.

Por eso penetra y se fija en los huesos, lo que bloquea y elimina células cancerígenas malignas y, gracias al uso de partículas alfa, no afecta ni tejidos sanos circundantes ni la médula ósea.

“Hay diferentes tamaños de elementos radiactivos: alfa, beta y gama. Los más conocidos son los gama porque son tan pequeños que atraviesan todo, queman y destruyen los tejidos sanos. Una molécula gama es 10 mil veces más pequeña que el alfa”, explicó Montante en el encuentro Oncoday 2015, en Cancún.

“Esta terapia usa alfa y el beneficio de que sea más grande es que no puede atravesar nada, es decir, otros tejidos circundantes... Como es un elemento pesado, tampoco avanza mucho, no rebasa 10 líneas celulares; cuando uno se quema en la playa, por ejemplo, ese pellejito son 200 líneas, para darse una idea”, detalló.

Problema de salud

En México el cáncer de próstata, órgano cuya función principal es producir líquido seminal y mantener y transportar el esperma, se ha convertido en un severo problema de salud pública.

Narciso Hernández Toriz, jefe del servicio de urología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, explicó que por la falta de diagnóstico oportuno, solo 30 por ciento de los pacientes tiene la enfermedad confinada (en etapas iniciales, antes de generar metástasis) y son candidatos a tratamientos con intención curativa.

El resto, comentó el especialista, son personas cuyo tumor ya se diseminó fuera de la próstata —ubicada delante del recto, debajo de la vejiga, rodeando la uretra— por lo que el tumor se expande en la pelvis, o bien hace metástasis en huesos.

Esa situación, señaló Hernández, es alarmante porque este panorama en Europa ya no es común desde hace tres décadas; pero en México todo es producto del diagnóstico tardío causado por el temor del hombre a la exploración rectal.

“Eso explica por qué la enfermedad se disemina a los huesos, cuestión derivada de la pena, de la falta de educación médica y de promoción para efectuarse estudios con el antígeno prostático y de tacto rectal”, comentó.

Datos oficiales del Inegi reportan alrededor de 15 mil 917 nuevos casos de tumores prostáticos anuales, lo que representa 11.7 por ciento de todas las neoplasias en el país. La mortalidad supera en ese mismo periodo los 5 mil 600 (35%), una cifra muy alta si se considera que es un cáncer curable si se detecta a tiempo.

Solo el Seguro Popular invierte en cada paciente en etapa avanzada 300 mil pesos al año, sin considerar otros gastos como la inmunoterapia que duplica los costos, sin que haya una posibilidad real de curar el padecimiento e incluso de incrementar la sobrevida del enfermo.

Este tipo de tumor se considera uno de los que son de origen hereditario y suele presentarse a partir de los 60 años, aunque hay casos desde los 40 años, por lo que se recomienda examinarse desde esa edad.

Aprobación y cifras

La Administración de Drogas y Alimentos de EU aprobó a mediados de 2013 el cloruro de radio 223 para el tratamiento de cáncer de próstata resistente

En México la Cofepris otorgó su registro a finales de 2014 con la posibilidad de que ingrese al cuadro básico de medicamentos

Una sola dosis de las seis que se requieren para administrar el tratamiento, cuesta alrededor de 150 mil pesos.

En México la tasa de defunción por cáncer de próstata es de 121.57 por cada 100 mil, siendo el DF, Guadalajara y Monterrey las entidades con más casos