Prepara Cecultah homenaje a Castillo, "El hidalguense"

De acuerdo con los datos de la biografía que sobre el homenajeado posee la Sociedad de Autores y Compositores de México, nació el 17 de Marzo de 1914, en Xochiatipan.
Nicandro Castillo quería a todas sus canciones como si fueran sus hijas...
Nicandro Castillo quería a todas sus canciones como si fueran sus hijas... (Cortesía)

Pachuca

Para conmemorar los 100 años del natalicio del compositor hidalguense Nicandro Castillo, el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes ha preparado un programa artístico cultural los días 15, 16 y 17 en su tierra natal, Xochiatipan, y en el municipio de Huejutla de Reyes.

Este martes, las autoridades del sector cultural habrán de ofrecer una conferencia de prensa para detallar las actividades que se desarrollarán en la huasteca hidalguense para festejar un siglo del nacimiento del creador de “Corazón huasteco”, “El andariego”, “El hidalguense”, “El gavilán tamaulipeco”, “La calandria” y “Las tres huastecas”, entre otras muchas que componen su repertorio de 85 sones, jaranas y demás obras musicales registradas. 

De acuerdo con los datos de la biografía que sobre el homenajeado posee la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), Nicandro Castillo nació el 17 de Marzo de 1914, en el municipio de Xochiatipan, y fue hijo de Odilón Castillo Ruiz, originario de Molango, y de Amalia Gómez Siverios, nacida en Huautla, Hidalgo.

De acuerdo a ese documento, su carrera artística la inició a la edad de cuatro años, y la de compositor en 1939. Su primera obra musical fue “Si yo pudiera”. Además de dedicarse a la búsqueda de frutos derivados de su vocación artística, se desempeñó en otras actividades. Fue Presidente Municipal en Xochiatipan, y durante mucho tiempo, administrador de oficina.

Se le describe como un hombre muy tranquilo, poseedor de personalidad fuerte y recia, aunque tenía un carácter abierto a escuchar y comprender a las personas y de temperamento muy positivo, se adaptaba fácilmente a cualquier medio, ganando simpatías y cosechando amistades, a quiénes seleccionaba sin importar la clase social.

Le gustaba viajar y siempre que le era posible, estar en contacto con el campo y la naturaleza. Sus pasatiempos eran, ver televisión y escuchar música en soledad; sentía especial gusto por la música popular nacional.

Decía que a todas sus canciones las quería como si fueran sus hijas, nada más que unas con suerte y otras no.

Fue reconocido por su capacidad y talento. Se le honró poniendo su nombre a la Plaza de Xochiatipan, a la Plaza Huasteca en Pachuca, al auditoria de Zacualtipan, y a la calle donde vivió sus últimos años, en Huejutla, incluso fue homenajeado en el programa que conducía Raúl Velasco, “México, Magia y Encuentro”, en la Universidad de Hidalgo, en Pachuca; en el Club de Leones de Pachuca; en el Parque Hidalgo de Pachuca, y por la Presidencia Municipal de Huejutla.

Tuvo el honor de recibir Pergaminos de las ciudades de Pachuca, Xochiatipan, Metzquititlan, Huejutla y Molando, en Hidalgo, y Pánuco y Chiconamel, en Veracruz, además de que recibió también una Placa de mármol en San Joaquín, Querétaro.

Nicandro Castillo falleció el 30 de Julio de 1990.

Consentido

Un día, durante el periodo presidencial del General Manuel Ávila Camacho, en un restaurante de la ciudad de México, al estar cantando, alguien ofendió a su hermano Roque. Hubo una gran discusión, los ánimos se fueron exaltando. Llegó la policía y se llevó a todos a una Delegación.

Nicandro solicitó que le permitieran comunicarse con el hermano del presidente, Maximino Ávila Camacho, pero al principio pensaron que estaba fanfarroneando y no le hicieron caso, pero cuando logró llamar, Maximino Ávila ordenó la inmediata libertad de los dos y que una patrulla los llevara a sus domicilios.

Respecto a las satisfacciones que recibió de su profesión, decía sentirse muy orgulloso de que a pesar de no haber pisado escuelas superiores, ni universidades, su nombre figuraba como compositor, conocido en México y en el extranjero, y que de sus ochenta y cinco obras musicales registradas, recibía por pago de derechos, dinero de Bélgica, Buenos Aires, Francia, España y otros países.

Otra historia es la de su obra “El cantador”, canción que le gustaba mucho al presidente Carlos Salinas de Gortari quién, se decía, tenía un caballo al que puso ese nombre.