La polémica está en el viento

La decisión de la Academia sueca ha sido saludada pero también muy cuestionada, lo mismo por literatos que por el público en las redes sociales.
Bob Dylan.
Bob Dylan. (AP )

México

Las voces se fueron de un lado al otro, con muy pocos matices. En las redes sociales se encendió el tema: los defensores de un lado, los críticos del otro, aunque sin dejar de reconocer la importancia de sus letras y la importancia de su presencia en el ámbito cultural, sobre todo musical, en todo el mundo.

La misma Sara Danius, secretaria permanente de la Academia sueca, tuvo que salir a

justificar, más allá del anuncio oficial, la resolución; y también salió al paso acerca de los rumores extendidos en torno de que en la Academia no había consenso entre sus miembros.

Citada entre los candidatos potenciales, Joyce Carol Oates envió un tuit bastante cruel: “Tal vez pueda darnos explicaciones sobre ‘Jack of Diamonds’ si todavía se acuerda”, escribió, dando a entender lo que se ha discutido sobre si Robert Allen Zimmerman, el verdadero nombre de Bob Dylan, era el autor del texto. Otra dura opinión fue la de Pierre Assouline, escritor francés miembro de la Academia Goncourt, quien fue muy crítico de la decisión: “El nombre de Dylan fue citado a menudo estos últimos años pero siempre se pensó que era en broma.

“Haberle atribuido el Nobel de Literatura es lamentable”, comentó el novelista. “Me gusta Dylan pero no tiene obra. La Academia sueca se ridiculiza. Es denigrante para los escritores”, terminó por asestar, mientras más allá fue el escritor escocés Irvine Welsh, quien en su cuenta de Twitter aseguró que el premio otorgado a Dylan, de 75 años, era una decisión resultante de la “nostalgia desubicada salida de las próstatas rancias de un grupo de jipis seniles”.

La mirada nacional

El reconocimiento a la valía de la obra de Bob Dylan terminó por ser unánime, pero ganar el Nobel generó algunas interrogantes entre algunos miembros de la comunidad literaria en nuestro país, reflejo de la diversidad hasta de gustos. Aquí un panorama de lo que despertó la decisión de la Academia sueca.


Juan Villoro.

Se premia al mayor poeta musical

Bob Dylan es el gran trovador de la modernidad. La poesía fue, antes que cualquier otra cosa, canto. El premio Nobel ha reconocido a uno de los mayores; aunque ha escrito libros notables, como las prosas poéticas de Tarántula o los episodios autobiográficos de Crónicas, es en la música donde Dylan ha sido, ante todo, un poeta.

“Heredero de los románticos y de los poetas beat, entendió que las palabras deben usarse en forma liberadora, tanto en la forma como en su rebelde comunicado. Durante sesenta años Dylan ha sido un poderoso alertador de las conciencias. La Academia sueca ha comenzado a reconocer los géneros híbridos: después de premiar a la espléndida cronista Svetlana Alexiéievich, premia al mayor poeta musical de nuestro tiempo”.

Luis Miguel Aguilar.

“Mejor no le quito la música”

Extraña, sí es la decisión, pero me parece adecuada. Mi problema ahora es: si “leo” nada más a Dylan no sé si me gusta tanto “a secas” como con la música. En lo que averiguo, mejor no le quito la música; ni tampoco le pongo la “posmúsica” o “paramúsica” que el mismo Dylan le puso a muchas de sus propias canciones, desfigurándolas.

“Sería difícil hacer un top ten de Dylan; un poco tramposamente digo que infaltables canciones suyas por decreto como ‘Blowin’ in the Wind’ y ‘Masters of War’ debían merecer el Premio Nobel de la Paz, de modo que no le quiten espacio a otras. Para mí, a esa lista la integrarían ‘All Along the Watchtower’ más 9. Por cierto, entre los candidatos mencionados estaba el escritor alemán Peter Handke; creo que él no tendría problema en felicitar a Dylan puesto que para uno de sus libros escogió un epígrafe suyo: ‘He not busy being born is busy dying’. Es de la canción ‘It’s Alright Ma (I’m Only Bleeding)’. Y por cierto que la recomiendo interpretada, en su último avatar que yo sepa, por el brasileño Caetano Veloso en Foreign Sound”.

Xavier Velasco.

Oportunismo político    

Quien hemos sido seguidores de Dylan —yo, más que seguidor, he sido discípulo, creo que lo soy desde los 13 años—, de alguna manera hemos sabido que Robert Zimmerman es un tremendo poeta, tanto como lo pudo ser su fuente de inspiración, Dylan Thomas, quien nunca recibió el Nobel, pero francamente no me parece bueno y de hecho me parece detestable que se use a partir de una coyuntura política.

“No creo que el odio planetario a Donald Trumpo tenga que reflejarse necesariamente en esto. Como discípulo de Dylan me burlo de esas cosas, él me enseñó a burlarme de esas simulaciones. Es un poco tarde para cambiar de manera de pensar. Se parece un poco a ese premio Nobel que le dieron a Winston Churchill, porque no se atrevieron a darle el de la Paz. Lo recibo de un modo agridulce: Dylan no necesita el Nobel, ni el Nobel necesita a Bob Dylan. Una vez más, le da la razón a mi escepticismo sobre el Nobel el oportunismo político de la Academia”.

Élmer Mendoza.

Reconocimiento a Allen Ginsberg

Bob Dylan es uno de mis dioses, pero para premio Nobel de Literatura no lo pongo ahí. Él ha tenido sus premios y cuando tuvo el Oscar por mejor canción, ni siquiera fue, lo conectaron, estaba en Australia… Me gusta eso de él, no toma nada en serio o finge que nada le interesa.

“Reconozco que es una voz muy fuerte, dijo las cosas que todos queríamos oír, nos puso en contexto, impulsó y puso en el universo del rock otros sonidos, y tenía letras realmente muy hermosas, pero ser escritor es otra cosa. Al final pienso que es un reconocimiento a Allen Ginsberg, un gran poeta estadunidense, de los padres de Dylan. Eso de premiar una estética, eso sí me agrada, pero sí estoy muy sorprendido”.

Hugo García Michel.

Me hace muy feliz

Veo que muchos puristas literarios trinan o muestran molestia porque Dylan se llevó el Nobel de Literatura. Me gustaba Philip Roth para ganarlo (amo El lamento de Portnoy), pero me hace muy feliz que el buen Robert Zimmerman lo haya obtenido.

Vicente Quirarte:

Premio para la poesía

Rimbaud dijo que la poesía iría por delante de la acción. El rock y la llamada canción de protesta —como si hubiera otra ante la injusticia del mundo— volvieron palpable esa idea del niño vidente. Bob Dylan marcó a varias generaciones y nos enseñó un verso inolvidable, que en eso se halla la grandeza de un artista: “The Answer is Blowing in the Wind”, que en nuestro idioma se tradujo, con gran fortuna, en el verso octosilábico como “la respuesta está en el viento”. Es un premio para la poesía. M