Ensayo sobre Lezama gana el Premio Carlos Pereyra

La poética de los monstruos, de Nicolás Medina Mora, podrá ser consultado en el número de febrero de la revista Nexos.
José Woldenberg, Denisse Marker, Xavier Velasco y Héctor Aguilar Camín asistieron a la premiación.
Al evento asisitó José Woldenberg, donde habló de Carlos Pereyra. (Karen Quevedo)

México

Contrario a lo que el jurado esperaba, el ganador del Premio Carlos Pereyra, de la revista Nexos, fue un ensayo literario sobre la obra de José Lezama Lima.

Xavier Velazco, Jesús Silva-Herzog Márquez, Denisse Marker eligieron el trabajo de Nicolás Medina Mora —La poética de los monstruos— por ser "una voz ensayística de gran profundidad y fluidez", a pesar de que el premio nació con un criterio político.

De los 83 trabajos que llegaron, la redacción de Nexos eligió a dieciséis finalistas, de los cuales los integrantes del jurado eligieron sólo siete, entre los que estaba el de Medina Mora, un "ensayo particularmente logrado, penetrante, erudito, divertido y bien escrito", dijo Héctor Aguilar Camín, director de Nexos.

Para leer la poesía de Lezama Lima "hace falta un esfuerzo", dijo el joven mexicano de 22 años que vive en Estados Unidos. Su objetivo fue "trazar un camino" para llegar a la obra del poeta cubano.

"Lezama me llama porque su poesía es una aseveración de la vida y del exceso, y a diferencia de otros poetas, sobretodo los norteamericanos que siempre hacen de su poesía una especie de reducción, con Lezama era lo opuesto: las explosiones, el crecimiento, los vericuetos. Por eso Lezama", dijo.

El ensayo ganador se publicará en el número de febrero de la revista Nexos. Los otros seis ensayos que eligió el jurado también serán, próximamente, publicados.

Premio Carlos Pereyra

El Premio Carlos Pereyra se fundó en 1991 y dejó de existir en 1999. El motivo de relanzar el premio es "promover el pensamiento" en medio del "ruido mediático" que acompaña la vida pública, dijo Héctor de Mauleón, subdirector de Nexos.

"Hay tal estruendo, tal ruido, que hace falta volver a pensar. El ensayo es un género espléndido para promover el pensamiento, y permitir el pensamiento... Entonces, quisimos abrir un pequeño espacio donde se pudiera escuchar la voz de la razón, de la lucidez, del pensamiento", dijo.

Lo que destaca De Mauleón de La poética de los monstruos es "la extravagancia, la rareza de la pluma de este joven autor", el cual considera una "verdadera promesa de las letras mexicanas".

Nicolás Medina Mora recibió como premio, además de la publicación del ensayo en la revista, 75 mil pesos.

La convocatoria abrió en junio y cerró en septiembre de 2013.

Fragmento de La poética de los monstruos, cortesía de Nexos:

Tengo frente a mí una fotografía en blanco y negro de José Lezama Lima. El poeta aparece sentado en su estudio de La Habana, rodeado por desordenadas cordilleras de libros y papeles, flanqueado por abundancias contradictorias de arte moderno y artefactos precolombinos. Lo primero que salta a la vista es que Lezama es enorme. Su cabeza se posa, pequeña hasta la desproporción, sobre un cuerpo redondo, rotundo como el globo terráqueo, que al desaparecer entre las sombras del escritorio pareciera extenderse hasta ocupar la superficie entera del estudio. El cuarto y la camisa le quedan apretados a Lezama, cuyo tamaño da a la modesta arquitectura un aire de casa de muñecas, y a la linda guayabera algo de guardarropa adolescente. La foto me sugiere que Lezama es un bebé descomunal, salido tal cual lo vemos de la cabeza de Zeus, tabaco fino en una mano y pluma de pavo real en la otra.

En todo caso es innegable que hay algo monstruoso en el obeso novelista, quien lleva escritos los afanes de su ambición poética en la profusión de sus carnes. Lezama buscaba “incorporar al mundo,” metabolizar la creación: transmutar, mediante la alquimia del estomago y del intelecto, el placer de las cosas en el goce de la palabra. Y no hacerlo con una sola cosa, como hiciera Martín Heidegger con sus zapatos ontológicos, ni tampoco con un puñado de objetos selectos, como intentara Francis Ponge. No, el festín de Lezama aspira a la universalidad, al absoluto: todas las cosas, todas las palabras. De allí su tamaño gigante, de allí su monstruosa gordura, y de allí también su grandeza literaria. Lezama hizo del mundo un banquete—sus libros no son sino reseñas de aquella comilona cósmica, que tuvo mucho de comunión...