Posadas en Puebla, sólo para bailar y tomar alcohol: Liliana Reyes Ibarra

Hoy, cuando la gente, sobre todo los jóvenes hablan de posadas, más bien se refiere a fiesta, a baile, ya no a la procesión, a los cantos, a las piñatas, al arrullo y el acostar del Niño Jesús.
Elaboración de piñatas en el barrio de El Carmen, en Puebla.
Elaboración de piñatas en el barrio de El Carmen, en Puebla. (Foto: Andrés Lobato)

Puebla

Para la gente que tiene 45 años o más, las Posadas representaban mucho en su niñez: eran muy bonitas, en la calle los vecinos se organizaban, y entre todos compraban desde la olla de barro para las piñatas hasta las canastitas de papel crepé para el aguinaldo; todo lo comprábamos en el mercado, desde las ollas de barro hasta los dulces y la fruta. Se hacía ponche, se cantaba la letanía para pedir posada y la gente se dividía en dos grupos: unos, los del Misterio, con los peregrinos, Jesús y María en su burrito pidiendo posada, y el otro dentro de la casa que no quieren admitirlos y, finalmente, los aceptan, recuerda en entrevista la maestra en historia Liliana Reyes Ibarra.

La entrevistada, quien suele dar conferencias sobre las tradiciones navideñas en Puebla, aseguró: Hoy, cuando la gente, sobre todo los jóvenes hablan de posadas, más bien se refiere a fiesta, a baile, ya no a la procesión, a los cantos, a las piñatas, al arrullo y el acostar del Niño Jesús.

Reyes Ibarra habla de la ciudad de Puebla cuando no pasaba de los cien mil habitantes; cuando no existían las unidades habitacionales del Infonavit ni las colonias que se fueron creando por invasiones a terrenos de siembra; tampoco existían los fraccionamientos de lujo, cerrados al tránsito común, en los alrededores de la ciudad, hoy conurbados con municipios como San Andrés Cholula y Amozoc y el estado de Tlaxcala.

Sobre el origen de la palabra "posada", Liliana Reyes explicó: "Herodes pidió, para controlar mejor a los judíos, que fueran a registrarse al lugar de donde eran originarios; José era de Judá y salió, con María en cinta, hacia otro lugar, pero lo noche les sorprendió y no tenían donde posar, por lo que comenzaron a pedir posada, de donde viene la tradición mexicana de 'Pedir posada', las fiestas que, como 'Posadas' inician el 16 de diciembre y culminan el 24 con la 'acostada' del Niño Dios, que ya ha nacido".

La entrevistada recordó que, al haber nacido y crecido en el Centro Histórico de la Angelópolis, acudía cada año a las posadas de la iglesia de La Soledad, en la Calle 2 sur y Avenida 13 Oriente: "Iba con mis hermanos, con mis primas; llevábamos un bolsita para el aguinaldo y para lo que nos ganáramos al romper la piñata; íbamos muy contentos y regresábamos muy contentos..."

Liliana Reyes detalló sobre las posadas que se hacían en la capital poblana: "Los versos y canciones que se cantaban, los vendían en unos cuadernillos "Versos para pedir y dar posada", donde estaba también la letanía, que iba cantando la gente formada con el Misterio al frente hasta llegar a la puerta donde se pedía el alojamiento, pues María, a punto de dar a luz, ya no podía caminar ni detener el parto"

Los niños de la cuadra o calle, sin importar si eran familiares o no, sin distinción de posición económica, acudían juntos a las posadas durante ocho días: "Generalmente los aguinaldos, que cuando eran 'de lujo' se daban en canastitas tejidas, eran llevados por los padrinos del Niño Jesús, es decir, aquéllos que el año anterior habían arrullado al niño, lo habían acostado el día 24 y se lo habían llevado un año a su casa, para pasarlo a otra familia que lo tuviera igual tiempo".

Por lo anterior, la entrevistada aseguró: "Las Posadas eran un elemento de cohesión social: en la calle o cuadra, como le decíamos; en los departamentos de los edificios o de las vecindades era muy común organizarse para hacer las posadas, los ocho días; la gente se animaba, cantaban juntos, los niños pasan con alegría a pegarle a la piñata, que debía ser de barro, no de cartón como son ahora y al final recibir el aguinaldo, se hubiera 'ganado' o no algo al romperse la piñata".

Todo eso se ha ido perdiendo y solo algunas instituciones como el Museo Regional de la Revolución Mexicana, la "Casa de los Hermanos Serdán" organizan posadas, y claro, en algunas iglesias, pero ya no en todas, sobre todo aquí, en el Centro Histórico, donde hay menos población y, hay que decirlo, menos asistencia de la gente a las iglesias, que ya no son el centro de cohesión que fueron. Entonces quien organiza una posada lo hace en sus casas, pero más bien para hacer una fiesta donde hay música, baile e ingesta de alcohol; esto es lo que le interesa a la mayoría. En mi familia conservamos la tradición, pero veo que mis sobrinos, a los muy jóvenes ya nos les interesa esta tradición, se les hace muy ajeno.