Glamoroso montaje de Porgy and Bess en Bellas Artes

La primera función de la ópera de los hermanos Gershwin fue coronada con el aplauso unánime de un público enloquecido.
Las voces y el desempeño actoral hicieron de la representación una delicia.
Las voces y el desempeño actoral hicieron de la representación una delicia. (Xavier Quirarte)

Ciudad de México

Días después del estreno de la ópera Porgy and Bess de los hermanos George e Ira Gershwin, las críticas no fueron del todo positivas. En los periódicos fue calificada como un “híbrido”, un “espectáculo agrandado”, con música “medianamente viva”, que padecía de “anemia melódica y armónica”. El compositor y también crítico musical Virgil Thompson llegó al extremo de asegurar que Gershwin ni siquiera sabía “lo que es una ópera”.

El tiempo le ha otorgado a la obra de los Gershwin un buqué que destila originalidad. Y si esta originalidad está en manos, voces y movimientos coreográficos como los de los integrantes de la compañía Pab Theatre de Michael Capasso, el éxito está garantizado. Así lo demostró la noche del jueves la primera función de la ópera en el Palacio de Bellas Artes, que fue coronada con el aplauso unánime de un público enloquecido por la entrega del elenco.

El híbrido radica en el hecho de que los Gershwin se nutrieron en esta obra de la música afroamericana, pero también de la comedia musical, de la que fueron grandes intérpretes. De ahí nace su encanto. Uno de los primeros biógrafos de George Gershwin, David Ewen, escribió que el autor de la música –las letras son de su hermano– “nunca dejó de maravillarse ante el milagro de que él había sido el compositor. Nunca dejó de amar todas y cada una de las notas, su lealtad por la obra nunca flaqueó ante la convicción de que había producido una obra de arte.”

El amor por las notas se derrochó en la primera de cinco representaciones que ofrecerá la compañía en Bellas Artes. Todo el elenco afroamericano, salvo uno de los personajes de esta obra situada en Carolina del Sur en los años treinta del siglo pasado, con todo el peso del racismo, se involucró a fondo en sus personajes y sus acciones. Como bien advirtió Darren Stokes –que interpreta a Crown–, como cantantes están completamente conectados con el mundo de la ópera en obras como La Traviata o Carmen. En el caso de Porgy and Bess, como afroamericanos se identifican más con los personajes. "Yo me siento como Crown, como si yo estuviera en esa comunidad, en el vecindario en que se sitúa la ópera. Podemos cantar en alemán y en italiano, por supuesto, pero Porgy and Bess es una historia de nuestra gente".

Si los Gershwin han sido acusados de haber creado personajes estereotipados para su ópera, es preciso recordar la época en la que fue escrita, además de su relación con el teatro musical, regido por los lugares comunes. A pesar de ello, las voces y el desempeña actoral hicieron de la representación una delicia. Lo mismo brillaron Kenneth Overton y Kishna Davis, como Porgy y Bess, que Darren Stokes y Reggie Whitehead, intérpretes de Crown y Sportin’ Life. También maravillaron las voces portentosas de Geraldine McMillian Serena y Rebecca Hargrove, quien en su conmovedor solo en la escena del sepelio estuvo a punto de robarse la obra. La atinada dirección de Charles Randolph-Wright denota su experiencia en Broadway, mientras la Orquesta de la Ópera de Bellas Artes hizo una gran mancuerna con el director musical Pacien Mazzagatti.

 

Porgy and Bess ofrecerá funciones el 1 de agosto a las 20:00 horas; el 2 de agosto a las 12:00 y 18:00 y, el 3, a las 16:00 horas.