Ponen en duda que sea correcto celebrar centenario de la OFJ

Ramón Macías Mora, autor de uno de los libros más completos sobre la historia de la OFJ asegura que en Guadalajara había una orquesta desde 1880.

Guadalajara

El patronato actual de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) y la Secretaría de Cultura estatal, decidieron festejar en 2015 el centenario de dicha agrupación.
La bibliografía historiográfica que aborde el tema, no es mucha. Entre los pocos títulos, el más acucioso se titula Una orquesta Filarmónica para Jalisco, editado
en la colección Voz de la tierra de la Secretaría de Cultura de Jalisco en 2006. Su autor, Ramón Macías Mora, comenta que ha continuado con la investigación y cuenta con las pruebas suficientes para asegurar que no hay centenario que celebrar en 2015 ya que ha encontrado vestigios de una orquesta sinfónica que funcionaba en Guadalajara desde 1880 y por otro lado, el testimonio de un diario en el que se constata que el primer concierto que dio José Rolón con su orquesta fue hasta 1917.

El arquitecto, guitarrista y experto en tauromaquia no sólo ha consolidado una trayectoria como músico entre México y España, también cuenta con varios títulos
de estudios históricos y ensayos, con los cuales ha obtenido reconocimientos internacionales como el II Premio del Mar, Cortes de Cádiz, por su texto La Cierva Dorada, una historia sobre la piratería en México durante la época virreinal.

El libro Una orquesta Filarmónica para Jalisco, fue fruto de una beca que obtuvo en 1999 por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Jalisco, casi al final
de la Administración de Alberto Cárdenas, y se retrasó hasta 2006, durante ese tiempo reactualizó la información. Finalmente se editaron mil ejemplares.

“Allí hablo de los programas que ha interpretado la orquesta de 1920 a 2006, e incluyo anécdotas que me contaron varios entrevistados. Como tuve poco tiempo entre los ajustes y el tiempo que debía editarse ya no pude incluir otros datos importantes”, subraya el músico y agrega: “Pido disculpas de no dar mis fuentes en este momento porque pienso reeditar el libro y añadir lo que encontré”.

Por un lado Macías Mora encontró que desde 1880 ya había una orquesta funcionando en Guadalajara y por otro un texto en el que un periodista de la época suplica al gobierno en turno que apoyen a José Rolón en la creación de su orquesta y también encontré que es hasta 1917 cuando Rolón y su orquesta de 60 músicos de su academia dan su primer concierto”, por lo cual la Administración actual no debería estar celebrando ningún centenario.

El volumen para el cual Macías entrevistó a atrilistas ya fallecidos, empleados de la dulcería que ya no están, además de consultar otras fuentes arroja una lista de cerca de 15 directores que ha tenido la OFJ, antes de su actual Marco Parisotto. En él hay testimonios de quienes conocieron a Helmut Goldman, el director de orquesta con doctorado en musicología al que recuerdan los atrilistas con cariño y reconocen en él a un gran maestro, también se habla de Leslie Hodge, de Albany, Australia, quien en una época en que el conjunto se encontraba en crisis y acéfalo, a principios de la década de los 40, estaba de paso en Guadaljara
camino de camino hacia Puerto Vallarta, vio un anuncio, fue al ensayo y les dijo “ yo soy director pero, tengo que ir a la guerra, si me salvo regreso a trabajar con ustedes”, de esa forma el australiano regresó y se hizo cargo del conjunto a partir de 1945. “Él tenía una orquesta en San Francisco y sus padres adoptivos le dieron mucho repertorio” y todo ese archivo lo aportó a la orquesta”, subraya Macías.

Otro detalle es  que Eduardo Mata, nunca le dio importancia a la agrupación, es decir, en su currículum, nunca incluía que había sido director de la entonces Orquesta Sinfónica de Guadalajara. En el volumen se narra algunos enfrentamientos entre atrilistas y directores huéspedes como el caso de Katchaturian, quien quería que ensayaran a las 22:00 horas y en ese entonces todos se opusieron al director porque estaban sindicalizados, al grado de que no trabajaron en conjunto.

Se habla de gestos que tuvieron otros directores como Manuel de Elías quien en su gestión se dio a la tarea de repatriar a músicos jaliscienses dispersos por el país. Por otro lado aunque se editaron mil ejemplares, el libro no fue correctamente distribuido, no se vendía “yo lo llegué a comprar con mi credencial de elector, comprobando que era el autor hasta en 10 pesos. Ahora no queda ningún ejemplar porque me di cuenta que libreros norteamericanos y alemanes compraron grandes cantidades y ahora veo en línea que el libro físico se vende hasta en 30 dólares”.

De ahí que el autor decidió subirlo a la plataforma de google y puede adquirirse en versión digital.