Ponen ADN humano en planta del tabaco y elaboran fármacos

Científicos de la Universidad Hebrea introdujeron al menos cinco genes en arbustos para obtener colágeno y generar medicamentos regenerativos.
Oded Shoseyov, catedrático de la Facultad de Agricultura.
Oded Shoseyov, catedrático de la Facultad de Agricultura. (Especial)

Tel Aviv

La producción de tabaco en Israel ayuda a curar enfermedades en vez de provocarlas, ya que el científico Oded Shoseyov, doctor de la Facultad de Agricultura de la Universidad Hebrea de Jerusalén, logró insertar ADN humano en esa planta para obtener colágeno.

Shoseyov fundó la empresa CollPlant con el propósito de fabricar colágeno a escala industrial, pues con su método se obtiene uno más eficiente y seguro que el comercializado actualmente en miles de productos de las industrias farmacéutica.

“Lo que estamos haciendo a partir de la ingeniería genética es introducir cinco genes humanos en el tabaco, con lo que logramos hacer que esa planta se convirtiera en una fábrica biológica de colágeno”, explicó a MILENIO Yehiel Tal, presidente de CollPlant. El objetivo de la compañía, destacó Tal, es generar fármacos ortopédicos y  otros para sanar heridas.

“Hemos creado productos para reparar tendones, tratar úlceras de pie diabético y restaurar fracturas de hueso. El primero saldrá al mercado en este año, empezando por Europa y EU”, detalló.

Este desarrollo es uno de los avances científicos agropecuarios que se exhibirá en la Agritech 2015, el cual se realizará en Tel Aviv, Israel, del 28 al 30 de abril.

Virgen y seguro

“Con nuestra tecnología producimos colágeno humano virgen, pues la planta fabrica la proteína exactamente de la misma manera como lo hace nuestro cuerpo, lo que además de hacerlo más seguro, ayuda a que funcione mucho más rápido”, explicó Tal.

Los productos anteriores a esta técnica, señaló el director de CollPlant, están compuestos de colágeno que se obtiene de ganado bovino, porcino o, inclusive, a partir de cadáveres humanos.

“El problema con esos fármacos es que representan un asunto importante de seguridad sanitaria; por ejemplo, con la enfermedad de las vacas locas, y si el ganado padecía esta enfermedad puede contaminar el producto afectando al humano”, aseguró el experto en biotecnología.

Tal explicó que los métodos anteriores además son más costosos, pues emplean un sistema mecánico para separar la piel del animal y otro químico para disolverla, de manera que tienen que ir desde el tejido hasta la molécula.

Transgénico ideal

El tabaco, subrayó Tal, es una planta ideal para la innovación transgénica en invernaderos. “¿Por qué esa planta?, pues porque no forma parte de la cadena alimentaria, eso significa que puedo cultivar el organismo genéticamente modificado en una instalación en la que haya otras variedades comestibles”, sin que las especies corran el riesgo de que su ADN se contamine, destacó.

La regulación Israelí para OGM, señaló Tal, es sumamente estricta, y sus invernaderos cumplen con todas las disposiciones de seguridad. “Estamos cultivando esas plantas en todo Israel, desde el norte hasta el sur”.

El tiempo para generar una planta madura es ocho semanas, después los especialistas cortan las hojas y las mandan a una fábrica al norte de Israel, donde se extrae la proteína.

Ese colágeno también lo venden al mercado internacional, pero principalmente lo utilizan para generar sus productos farmacológicos.

“Ese es nuestro modelo de negocio. Tenemos la tecnología para fabricar varios tipos de productos médicos que tienen aplicaciones que van desde la regeneración de tejidos hasta la fertilización in vitro”, comentó Tal.

Tres para empezar

La pequeña empresa, con apenas 30 empleados, ha desarrollado en laboratorio tres fórmulas con las que pretende empezar a competir en el mercado del colágeno.

El primer producto es VergenixFG —ya aprobado en Europa— y sirve para tratar úlceras diabéticas. “Lo mezclamos con una solución salina para obtener un gel que se inyecta y, de acuerdo con nuestros estudios clínicos, con una sola dosis cura y cierra la herida en un lapso de tres a cuatro semanas”.

El segundo fármaco, Vergenix STR, sirve para curar la tendonitis (fisuras de tendón) y funciona con microestructuras de fibras de colágeno.

“Esa lesión es muy dolorosa. En el procedimiento terapéutico tomamos la sangre del paciente y la centrifugamos para obtener sus plaquetas, las cuales mezclamos con nuestro colágeno y lo inyectamos para obtener un efecto curativo muy localizado”, detalló el experto.

El tercer producto (VergenixBVF) “lo hemos creado en colaboración con Pfizer y es para curar la escoliosis en la columna vertebral; es cuando hay vértebras colapsadas que presionan los nervios”, adelantó.

Este invento médico aún está en la fase de ensayos clínicos en Israel y calculan que llegará al mercado en 2020. “Es un proceso muy largo conseguir su aprobación porque lo estamos desarrollando con un socio estadunidense”, concluyó Tal.