El Politécnico celebra a "La China" Mendoza

“Escribo, lo he hecho desde que nací, leo con verdadera desesperación, amo la garbanza, la jícama y el queso de cabra; leo, vuelvo a escribir”.
Hasta "Las mañanitas" le cantaron en el auditorio principal del edificio Adolfo Ruiz Cortines, en Zacatenco.
Hasta "Las mañanitas" le cantaron en el auditorio principal del edificio Adolfo Ruiz Cortines, en Zacatenco. (Omar Franco)

México

Con Mañanitas incluidas, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) festejó los 86 años de vida de la escritora y periodista María Luisa La China Mendoza, en una ceremonia donde la amistad se colocó por encima de cualquier reflexión literaria o académica.

“Vivo dando las gracias a Dios, porque me da la vida, con el enorme regalo de mis perros y sus miradas angelicales, de todas las cortes y todos los amores, porque me dio el trapito y el remedio para estudiar: tener las enaguas de trabajar día a día y de leer”.

En el auditorio principal del edificio Adolfo Ruiz Cortines, en Zacatenco, estaban algunas personas cercanas a La China: su hermana Teresa, los escritores Beatriz Espejo, Miguel Sabido o Héctor Anaya, entre el público, mientras sobre el escenario ya se alistaban Ignacio Trejo Fuentes, Óscar de la Borbolla, Eve Gil o René Avilés Fabila, encargados de reflexionar acerca de la vida y la obra de la homenajeada, a quien solo le faltaba un tequila para tener un día perfecto, según sus propias palabras.

“Escribo, lo he hecho desde que nací, leo con verdadera desesperación, amo la garbanza, la jícama y el queso de cabra; leo, vuelvo a escribir. Estoy en la  orilla de la existencia, me falta mi mamá y mi papá, no me deja Marcel Proust ni Nabokov, ni mi tío Joaquín Fernández de Lizardi, de ahí me ha de venir la vocación”.

Una vocación que la ha llevado por los caminos de la literatura y del periodismo, aunque con una certeza en su vida: “A mí nadie me da las gracias de nada; hasta hoy, con mi amado Politécnico, fundado por Tata Lázaro, en uno de sus innumerables actos patrióticos”.

La ceremonia se inició con la presencia del director general del IPN, Enrique Fernández Fassnacht, aunque solo para dar la bienvenida y recordar que el reconocimiento a la escritora se daba en el marco del 80 aniversario de la fundación del instituto.

“Es una declaración de que para nosotros la difusión de la cultura y la formación integral de los estudiantes tiene la mayor importancia. Se trata de hacer un reconocimiento a una gran figura de nuestras letras, a quien tenemos el privilegio de homenajear en vida”.

“Dios la hizo escritora”

El regalo de la comunidad politécnica a la escritora, que además de Las mañanitas, un diploma, una moneda conmemorativa por los 80 años del IPN y hasta una chamara con su nombre inscrito, también se acompañó de la palabra de lectores y amigos, como las del crítico Ignacio Trejo Fuentes, para quien en obras como Ojos de papel volando, Ausencia y, sobre todo, Con él, conmigo, con nosotros tres, se refleja una “prosa de ires y venires.

“La prosa y la temática de María Luisa Mendoza es singular, no tiene parangón: en un momento su singularidad puede hacer dudar acerca de si seguir o no con la lectura, mas a medida que uno avanza en ella somos atrapados sin remedio y sin salida: sé que la originalidad no existe en literatura, por eso lo de María Luisa es un modo raro”.

Para Óscar de la Borbolla, las palabras de La China dicen más de lo que aparentan: es dueña de imágenes complicadas, logra nuevas formas de hacer retórica, “haces con el lenguaje lo que se te pega la gana”.

“Lo mismo manejas imágenes sublimes, que metes de pronto una conjugación verbal como de niño, y luego un albur y conforme se avanza en sus obras se queda uno deslumbrado ante el manejo del lenguaje”.

Luego de las palabras de Eve Gil, quien desde hace más de tres décadas ha sido lectora de la obra de María Luisa La China Mendoza, René Avilés Fabila destacó el periodismo literario de la autora, al que definió como “agudo e inteligente”.

“Cuando hacía periodismo reinventaba el castellano, donde el adjetivo cobraba un nuevo y mejor sentido, el sustantivo era brillante y bien escogido. Su literatura es extraordinaria, su periodismo está lleno de gracia, emotividad y sincera profundidad”.

Al final, la porra politécnica y la búsqueda de ese tequila para una mujer a la que le sobra el amor, como ella misma lo dijera en una tarde de amistad, de literatura y de periodismo.

Entre declaraciones de amor

“María Luisa La China Mendoza es un raro personaje hecho de puro amor: amor por el arte, por las cosas bonitas, por la literatura, por sus amigos, por el prójimo”. Las palabras le pertenecen a René Avilés Fabila, pero de alguna manera fueron el sentir de quienes acudieron a cantarle Las mañanitas a la escritora.

El mismo escritor recordó en la sesión que pudo enamorarse de ella, pero siempre estaba rodeada de un séquito de amigos y pretendientes; ella misma, le decía a Héctor Anaya que se quería casar con él.

Una sesión llena de humor, una característica en la vida de La China, quien celebró sus 86 años de vida en el Instituto Politécnico Nacional y no podía dejar pasar la ocasión de un mensaje para el espacio educativo: “la salvación está en la educación, en el estudio, en los libros, para que no nos lleve la trompada”.