La poesía de Rocío Cerón une experiencias visual y sensorial

El libro va más allá de una obra impresa y se convierte en una gran propuesta perceptiva.
“El "performance" cada vez me llama más”, afirma.
“El "performance" cada vez me llama más”, afirma. (Omar Meneses)

México

La poeta Rocío Cerón estuvo postrada casi dos semanas debido a una fractura en el quinto metatarso; estar en cama y con medicamentos la llevó a escribir un poemario muy visual, perceptivo, vinculado con la idea de “estar quieto, de no poderse mover, de estar en suspensión”.

“Los poemas de Borealis son muy visuales, muy perceptivos, así como muy sensoriales, porque es un libro escrito bajo algunos efectos de la hidrocodeína con acetominofen”, cuenta la creadora a propósito de este proyecto poético, cuya segunda edición es publicada bajo el sello del Fondo de Cultura Económica (FCE), el cual va más allá de una obra impresa y se convirtió en toda una apuesta sensorial que busca nutrir la acción poética de muy distintos elementos creativos.

“La mirada o la acción poética no es una cosa que resida en el lenguaje: el lenguaje es el receptor y la materia desde donde escribo; el lenguaje es mi materia prima, pero la imaginación poética no es nada más el poema, está amplificada a todos los sentidos y tiene que ver hasta con el gusto, cómo te acercas a la comida, cómo está establecida tu relación con los sabores, con la educación de tu paladar o tu escucha, si sabes escuchar o no”.

Aparecida por vez primera en 2013, la segunda edición de Borealis presenta ilustraciones de mano de la propia autora, de Ana Hop y de Ari Chávez Chacón, todas envueltas por una cósmica portada, pero también una búsqueda sensorial, con el trabajo del artista sonoro Abraham Chavelas e imágenes en vivo de Rubén Gil.

“Una cosa que me preguntan mucho es por qué el poema dice tal cosa en el libro y lo que sucede en escena es otra: precisamente porque el poema está estabilizado en la página del libro, pero lo que sucede en el performance poético es otra cosa, y también hay que tomar en consideración que no estoy sola en las acciones sonoras y visuales, por lo cual dejo que el poema también se contamine o trasvase con lo sonoro o con lo visual para crear otra cosa”.

Poeta o ¿artista?

En la década de los 90, Cerón interactúo con el performance, producto de una mirada curiosa y, sobre todo, abarcadora: no dejar nada a la imaginación, sino aprovechar todos los lenguajes para exprimir lo que viene de un proceso creativo.

“Primeramente soy poeta, porque el lenguaje para mí es muy importante, pero también una creadora: sí creo que estoy creando otros objetos o piezas, y el performance cada vez me llama más, con la idea de echar el cuerpo a las brasas, arder hasta desaparecer ahí: cómo arde ese cuerpo del lenguaje, ese cuerpo emocional o estético en la acción, frente al lector, espectador, escucha. Ese es un reto”.

Por ello, cada uno de sus libros terminan por ser un cuestionamiento de la realidad y hasta del acto creativo: acaban por abrir “hoyos negros, por discutir conmigo misma: me llevan a muchas lecturas, a buscar en artistas contemporáneos”, confía Cerón.

“Me parece muy natural todo: la poesía era profundamente oral, verbal, creaba un espacio ritual. Para mí es muy importante generar ese espacio ritual, donde la tecnología funciona porque permite amplificar los hechos, pero también puedo hacer una lectura a capela, que evoca el poder de lo ritual entre el escucha-lector-espectador y yo, como autora”.

Hay quienes definen las propuestas de Cerón como una poesía experimental, aunque está más cerca de lo interdisciplinario, donde la acción poética reflexiona sobre temas tan cotidianos como la soledad, la supervivencia y la suspensión de la belleza.

Borealis se presenta mañana, a las 19:00, en la librería del FCE Rosario Castellanos, Tamaulipas 202, col. Condesa. Será comentado por Verónica Gerber y Susana González Aktories, acompañados de los paisajes sonoros de Abraham Chavelas y las imágenes en vivo de Rubén Gil.