Poeta y sexoservidora

Hombre de celuloide
Whore’s Glory (La gloria de las prostitutas). Dirección: Michael Glawogger. Guión: Michael Glawogger. Fotografía: Wolfgang Thaler. Con prostitutas de Tailandia, Bangladesh y México. Austria, Alemania, 2011.
Whore’s Glory (La gloria de las prostitutas). Dirección: Michael Glawogger. Guión: Michael Glawogger. Fotografía: Wolfgang Thaler. Con prostitutas de Tailandia, Bangladesh y México. Austria, Alemania, 2011. (Especial )

México

Michael Glawogger es uno de esos documentalistas que en México se ha visto poco. Nació en Viena y su película Whore’s Glory (título original en inglés y traducido como La gloria de las prostitutas y no La gloria de las putas) se presenta ya en nuestro país.

Whore’s Glory cierra un sugestivo ciclo de tres filmes que Glawogger ha dedicado al fenómeno de la globalización o lo que es lo mismo, el capitalismo en tiempos del Internet. Megacities aborda el fenómeno del crecimiento monstruoso de ciertas ciudades (entre ellas México), Working Man’s Death la constante lucha de los trabajadores del mundo por conseguir algo para meterse en el estómago y esta Whore’s Glory sobre el que, dicen los abuelos, es el oficio más viejo del mundo. Debe ser.

Primera apreciación: resulta interesante que un director que estudia los fenómenos de la globalización, cierre esta intensa y a menudo irónica trilogía con un elogio de la prostituta. Pareciese que Glawogger estuviese diciendo: “no se escandalicen de lo que hacen estas mujeres, ellas trabajan también”. En este mismo sentido me viene a la cabeza una segunda reflexión: es de agradecer al cineasta que no nos espete discursos chabacanos y políticamente correctos y, en cambio, muestre la prostitución desde una perspectiva, digamos, fenomenológica: aquí están estas mujeres (algunas, en Bangladesh, casi niñas). Son trabajadoras en condiciones a menudo humillantes, pero vistas a través de la cámara de Glowagger su oficio no es ni más miserable ni más vergonzoso que el de los trabajadores chinos de Working Man’s Death. Antes de emitir juicios sumarios hay que ver la trilogía completa.

Las mujeres de Bangkok en Tailandia, las de Faridpur en Bangladesh y las de Reynosa en México son entrevistadas con cierto candor; casi con la inocencia de un cliente primerizo que, en realidad, las desea. Tercera apreciación: influenciado por lo violento de la propaganda antimexicana que el cine nacional promueve en el mundo (si no hay violaciones no puede ser arte nacional) pensé que Reynosa sería el “infierno” de estos tres burdeles. Pero no. En muchos sentidos, las prostitutas de la zona roja de Reynosa son las más interesantes, las más inteligentes y, por supuesto, las más entronas. Con ellas el director consigue los momentos más artísticos del documental. Una recita: “hoy nos diremos adiós, no sé por cuánto tiempo […] si algún día nos vemos […] recuerda que ayer nos quisimos y hoy, solamente nos conocemos”. Parece que el poema es de autoría de esta mujer. También en Reynosa el director filma dos secuencias de alto contenido erótico sin las cuales ésta sería una película mojigata. Glowagger retrata a un icono del cine mexicano, la prostituta, como mujer que no es ni la diosa ni la diabla del machismo nacional. Ese que, sospecho, ha impedido a nuestros compatriotas filmar con contundencia a un personaje que lo obsesiona tanto. Whore’s Glory no es un documental sórdido, es poético. Muestra que la belleza está ahí en lo que se suele considerar más bajo.