Poesía gótica

Nick Cave ha escrito dos novelas, y sus letras bien pueden leerse como poesía sonora.
Nick Cave.
Nick Cave. (EFE/Susanna Sáez)

México

Tuve la ocasión de asistir el pasado jueves a una lectura y charla pública de Nick Cave en Londres, en un recinto llamado Porchester Hall, que con su ornamentación y ambiente de comienzos del siglo pasado proporcionaba a la perfección un ambiente entre vintage y lúgubre, para recibir a un personaje que proyecta en todo momento un encanto algo siniestro, como es el caso de Nick Cave. Si bien algunos músicos se encuentran fuera de su elemento cuando se les coloca en situaciones más relacionadas con lo literario, lo poético, o el pensamiento abstracto en general, Nick Cave ha escrito dos novelas, y sus letras bien pueden leerse como poesía sonora. Desde que comenzó la lectura era claro que se sentía completamente a su aire pues, como explicó después, la poesía ha sido un elemento fundamental en su vida y obra; además, confesó que en su entorno musical tiene poca oportunidad para hablar sobre estos temas, por lo que disfruta enormemente eventos de talante más literario, donde pueda explayarse sobre esa faceta.

Durante la parte del diálogo público, se mantuvo alejado del cliché del rock star atormentado por las presiones de las giras constantes, la fama, saltar de hotel en hotel, etcétera. Por el contrario, no solo dijo disfrutarlo, sino que el nomadismo musical le proporciona estabilidad y estructura, que combina con largos periodos en la ciudad en donde vive con su familia, Brighton, de la cual confesó que, si bien a menudo se pregunta por qué vive ahí, obtiene un relativo anonimato y la paz necesaria para poder componer.

En la sesión de preguntas con el público, primero fue provocado por un chico que le preguntó su opinión sobre el hecho de que algunas de sus primeras canciones fueran consideradas mierda pura. Sin morder el anzuelo, Cave simplemente se limitó a decir que él no puede establecer distinciones entre sus propias canciones, y que el tiempo pondría a cada una en su lugar. Después, un escritor lo increpó, preguntando si estaba pasando por una crisis de mediana edad, y que por qué incluía en su libro una historia referente a una dragona semimuerta, que parecía sacada de la serie Game of Thrones. Con la misma parsimonia, Cave le detalló la intención detrás de su escritura, afirmando que su libro era una mezcla de recuerdos, poemas, canciones que intentaba escribir mientras estaba de gira, episodios ficticios que se entremezclan con vivencias reales y, sobre todo, que para él el humor y la ligereza de espíritu eran elementos esenciales. Finalizó su respuesta extendiendo la mano en dirección de su acosador, con el dedo medio extendido, destacando entre el resto de los dedos firmemente recogidos hacia la palma de la mano.