Poema recobrado de Jaime Sabines

Por alguna razón inexplicable, Sabines decidió no incluir este poema fundacional en sus libros publicados, desde Horal (1950) hasta Recuento de poemas (1950–1993).
El escritor
(Archivo)

Ciudad de México

A J.E.P. y sus Inventarios, In memoriam

Nací y crecí en una casa en donde había muchos libros. Entre las publicaciones a las que tuve acceso estaban colecciones de varias revistas, entre ellas América, editada por el Departamento de Divulgación de la SEP y dirigida por Marco Antonio Millán, con Efrén Hernández como subdirector. En el número 61 de América, aparecido en 1949, se publicó un texto de un poeta de 23 años que llegaría a convertirse en uno de los más grandes en lengua española: Jaime Sabines. “Introducción a la muerte”, escrito en 1948, es el germen de las obras mayores de su autor, y fue para mí una revelación y una confrontación con mi propia experiencia adolescente de la muerte: la de mi padre y la de mi mejor amigo.

Por alguna razón inexplicable, Sabines decidió no incluir este poema fundacional en sus libros publicados, desde Horal (1950) hasta Recuento de poemas (1950–1993).

Viví muchos años fuera de México, y naturalmente el ejemplar de aquella revista América desapareció. Nadie parecía conocer el poema; llegué incluso a pensar que lo había soñado o imaginado. Hace un par de años, en la librería La Torre de Lulio, que dirige Agustín Jiménez, encontré finalmente otro ejemplar de esa publicación que incluye, además, colaboraciones de Augusto Mon­terroso, José Gorostiza, Edmundo Valadés, Rosario Castellanos, Rodolfo Usigli y Emilio Carballido, entre otros autores, que con el tiempo conformarían la gran literatura mexicana de la segunda mitad del siglo XX.

Como escribió J. E. Pacheco: “Todo se ha dispersado en el viento pero antes de quemarse ardió y arder es lo que importa. Gracias, Jaime Sabines, por habernos enseñado para qué sirve la poesía. Tú lo has dicho: para sacar la flor de las cenizas.”